Ese fue, exactamente, el lindo nombre elegido para la cena bailable organizada recientemente en los salones Renaissance de nuestra ciudad a beneficio de los niños huérfanos del Hogar Misioneros del Camino de Guatemala, una auténtica labor de amor que durante años dirigió Leonor Portela, ya fallecida, y que ahora dirige su hijo, José Crespo, con la misma pasión que su madre. La recaudación de este evento es la más importante del año para la organización, ya que con ella se ayuda a mantener abiertas las puertas del Hogar a cientos de niños que no tienen otro lugar ni reciben amor, ni pan, ni educación ni cuidado médico. ¡Bravo por esta misión maravillosa!
lunes 6
de
julio 2026













