La tracción en las cuatro ruedas, conocida como 4X4, probablemente data desde la invención del automóvil, pero no fue sino hasta comienzos de la segunda guerra mundial que realmente se desarrolló. Así como la mayoría de los grandes logros tecnológicos del ramo automotor.

Los vehículos de tracción en las cuatro ruedas se clasifican en tres tipos: los Todo Terreno, que son vehículos que necesitan esta tracción para tener adherencia en terrenos irregulares y así poder continuar su avance; los Deportivos, que necesitan este tipo de tracción para conseguir estabilidad y adherencia al asfalto cuando desarrollan grandes velocidades; y el último que serían lo que llamaríamos vehículos de turismo, que vienen con este sistema de tracción sólo para brindar más seguridad y confianza a sus conductores.

El primer vehículo del que se tiene registro con doble tracción fue producido por Mercedes Benz – Daimler, bautizado en 1907 con el nombre de Dernburg-Wagen. Éste se construyó con la finalidad de realizar largos viajes por caminos no que existían, o eran bastantes precarios, y abrirse paso para llegar a otras colonias alemanas. Lo extraño es que después de la primera guerra mundial este vehículo desapareció y no se supo más de el.

Sin embargo, el verdadero desarrollo de la tecnología 4x4 lo dio la segunda guerra mundial cuando la milicia norteamericana decide que se necesita un vehículo táctico con ciertas cualidades (la principal era el 4x4), y llama a un concurso, saliendo escogida la firma Bentam en 1940.

Poco tiempo después y como consecuencia del lento proceso de fabricación, el ejército estadounidense se vio en la necesidad de recurrir a otras firmas como Ford para completar la producción. Es en este momento que aparece en el mercado el conocido Jeep, no como marca, sino como ejemplo de un modelo de vehículo de guerra 4x4, de carrocería pequeña y liviana.

Una vez finalizada la guerra, la firma Willys lanza al mercado una versión civil del Jeep y patentan la marca. Su acogida fue vertiginosa, principalmente por los veteranos que nunca perdieron el cariño al “pequeño automóvil”. Poco tiempo después la firma lanza la versión “Jeep Station Wagon” para el mercado familiar.

Mientras en Europa, específicamente en Gran Bretaña, la firma Rover también desarrollaba su vehículo doble tracción, con la diferencia de que la carencia de acero producto de la guerra, obligó a fabricar los vehículos en aluminio, siendo utilizados principalmente por granjeros y entidades forestales. Es hasta mediados de los 80 que el Land Rover entra en el campo de los Todo Terreno con una versión de lujo.

En 1966 la firma inglesa Jensen lanza al mercado el Interceptor, que vendría a ser el primer vehículo del tipo Grand Turismo, y del que sólo se produjeron 400 unidades.

Unos cuantos años más tarde Audi, en Europa, lanza el Quattro que fue un éxito en ventas gracias a su muy sofisticada tracción integral, que se diferenciaba de la tradicional por no contar con una caja de reducción y tener suspensión independiente en cada rueda, entre otros beneficios.

Entre finales de los 70 y principios de los 80 varios fabricantes se daban a conocer a nivel mundial. Una de las versiones más famosas fue el Camel Trophy de Land Rover, en donde se expondría al máximo la capacidad de estos vehículos en atravesar adversidades en caminos realmente intransitables.

Hoy en día excursionistas de todo el mundo se valen de los Todo Terreno y de los beneficios de la doble tracción para llegar a los lugares más recónditos del planeta. Lugares vírgenes y espectaculares que hasta hoy no tienen caminos de acceso para todo público.

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