Ya resulta inútil seguir los indicadores económicos para invertir. Y es que sin necesidad de hacer análisis macroeconómicos de diferentes mercados, nos damos cuenta que un solo elemento provoca los récords cotidianos de los índices bursátiles y de las tasas de interés: la liquidez. n
Estos grandes afluentes de liquidez, vertidos por los bancos centrales, riegan los mercados financieros sin realmente irrigar a la economía real pero eso no parece preocupar a nadie y es porque estos torrentes de liquidez todavía no provocaron inundaciones pero sí una cierta histeria colectiva entre los inversores que al parecer compran sin previa reflexión u2026 n
Las tasas de los países del sur de Europa continúan en descenso y alcanzan niveles que nadie hubiese imaginado durante lo peor de la crisis de la eurozona o incluso hace unos meses: las tasa españolas pasaron por debajo de las americanas, las italianas de las inglesas, ambas acercándose a un 2.5%. n
Recordemos que hace unos días, el plan de ayuda internacional de Portugal se terminó, el país vuelve a ser autónomo y de hecho esta semana emitió bonos a diez años a una tasa que alcanzó un récord a la baja de 3.23%, mientras que hace sólo nueve meses se encontraba a 7.5%. n
Podemos explicar esta euforia de dos maneras contradictorias, los inversores apuestan a una economía europea floja pero apuestan igualmente a una reactivación financiera de los países del sur del continente. n
Entonces: deflación más retorno de la confianza es igual a tasas bajas. n
Es imposible prever si se trata de una burbuja o no. Pero ahora mismo todo sube por el optimismo generado por las medidas del BCE, e incluso los eventos geopolíticos como el de Ucrania no tienen impactos negativos. Sin embargo, lentamente porque los mercados ya están altos. n
Este escenario fabricado por el BCE para reactivar la demanda de crédito, el crecimiento y combatir la deflación, es ideal para invertir a corto plazo en mercados europeos aprovechando y participando de esta euforia colectiva. n
Las acciones europeas están evolucionando positivamente en un contexto marcado por signos precoces de reactivación de actividad en las empresas.
De igual manera el hecho que el BCE siga nutriendo la esperanza de un eventual flexibilización cuantitativa (QE) en Europa y que el retorno del crecimiento americano se acentúa, nos hace apostar por las acciones europeas a mediano plazo, puesto que seguir una tendencia colectiva puede resultar provechoso siempre y cuando se lo haga lúcidamente: jugar el juego de la histeria colectiva sabiendo en lo que nos estamos metiendo.
* Conferencista internacional y autor - Joachimdeposada.com