sábado 21  de  febrero 2026
ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Trombosis: Vivir con las arterias tapadas

Por cada mil habitantes a nivel global, se diagnostican anualmente entre 90 y 100 nuevos casos de obstrucción del sistema venoso

Belén González

Especial

Trombosis es el término que define la obstrucción de un vaso sanguíneo como consecuencia de la formación de un trombo o coágulo de sangre en el corazón, las arterias, las venas y/o los capilares. Se trata de una condición sumamente dolorosa, e incluso mortal.

Básicamente los trombos se forman cuando un vaso sanguíneo se lesiona y el organismo reacciona activando la  proteína llamada fibrina para formar un coágulo que contenga el sangrado, sin embargo, existen otras condiciones que también activan este mecanismo de defensa de nuestro cuerpo.

Según las investigaciones más recientes este trastorno que impacta principalmente al sistema venoso profundo de las extremidades inferiores,  afecta al 0,1% de la población global, presentando una mayor incidencia en el sexo femenino, aunque también se ha comprobado la existencia de otros factores de riesgo.

En los Estados Unidos se estima que entre una y dos personas por cada mil desarrollan esta condición, de ese total  un 33%  tendrá una recurrencia dentro de los 10 años siguientes al primer diagnóstico, mientras que unos  60.000 fallecerán. Adicionalmente se ha confirmado que entre un cinco y ocho por ciento de los estadounidenses posee uno de los  factores de riesgo genético conocido como trombofilia hereditaria.

Un asunto de oclusión

Las trombosis se clasifican según dos variables: el nivel de oclusión que alcanzan y el lugar en el que se originan. En el primer grupo se encuentran las trombos ocluyentes, en las que el vaso queda completamente obstruido por la afección; y en el segundo, las murales que implican un bloqueo parcial.

Ahora bien, según la ubicación se han establecido tres categorías. La primera se denomina trombosis por precipitación, esta se produce principalmente en las arterias o el corazón por el  desprendimiento de plaquetas, y tiene un carácter mural, es decir, implica una obstrucción parcial.

La segunda, es la trombosis hialina que se genera en vénulas o capilares por el desprendimiento tanto de plaquetas y como de fibrinas. Y finalmente, está las trombosis por coagulación, de naturaleza oclusiva y producida también por una mezcla de plaquetas y fibrinas, pero con una mayor proporción de estas últimas.

No debe confundirse la trombosis con la embolia, pues mientras en el primer caso el bloqueo está localizado, en el segundo el trombo se ha desprendido y viaja libremente por el torrente sanguíneo, generando una condición extremadamente peligrosa para el paciente.

Enfermedad silenciosa

Las trombosis han sido consideradas enfermedades silenciosas por su potencial para desarrollarse sin que se manifieste una sintomatología particular. Las señales iniciales de la enfermedad son muy variadas, aunque los primeros indicadores incluyen dolores espontáneos o que surgen después de hacer ejercicio, especialmente en los pies y pantorrillas;  la sensación de tensión y los calambres recurrentes; la inflamación y enrojecimiento de las piernas;  así como una constante sensación de calor.

Pero más allá de la sintomatología es importante reconocer la existencia de diversos factores de riesgo que pueden favorecer la formación de un coágulo, como por ejemplo una trombosis previa; el permanecer inmovilizado en cama por mucho tiempo;  los trastornos de coagulación de orden genético; los periodos postoperatorio;  y ciertas enfermedades infecciosas y hematológicas en las que la sangre se vuelve menos fluida.

Así mismo es importante considerar que resultan factores de riesgo ciertos medicamentos como las píldoras anticonceptiva; los tratamiento hormonales indicados en la menopausia y los de carácter oncológicos; superar los 60 años de edad; los cuadros de deshidratación;  la insuficiencia venosa y las varices prominentes; el sobrepeso, el sedentarismo; y el estrechamientos de las paredes arteriales por arteriosclerosis.

Descubriendo al enemigo

El diagnóstico de una trombosis requiere una serie de exámenes, el primero es generalmente  una ecografía, mecanismo poco agresivo que permite evaluar la condición del aparato circulatorio. Cuando es necesaria una evaluación más profunda  se recurre a una prueba con contraste radiológico, conocida como flebografía.

Una vez identificada y localizada la lesión, el paso siguiente es eliminar el coágulo, para lo cual el paciente es tratado con una serie de fármacos anticoagulantes y el uso de  un vendaje compresivo a lo largo de toda la extremidad afectada.

Otra opción del tratamiento, en el caso de la trombosis arterial, es la aplicación de métodos quirúrgicos para eliminar la obstrucción extrayendo el coágulo, un procedimiento que se conoce como trombectomía  y en que pueden emplearse dos técnicas diferentes.

La primera se conoce como trombectomía abierta, cuando el cirujano abre la arteria en la que se halla el coágulo y lo extrae. La segunda, implica la inserción de un catéter con un balón a través de una pequeña incisión en la arteria para eliminar el trombo.

Medidas de prevención

  • Practique ejercicios con regularidad. Los deportes de fondo como la natación y el ciclismo están altamente recomendados en estos casos.
  • Para mantener sus venas en buena forma alterne la temperatura del agua cada vez que tome una ducha.
  • Hidrátese, la falta de líquidos aumenta el riesgo de trombosis.
  • No fume. El tabaco reduce el flujo de la sangre y favorece la formación de coágulos.
  • Evite el sobrepeso.
  • Mantenga una dieta saludable y equilibrada.

 

Temas

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar