Una de cada seis personas en los Estados Unidos tiene un problema con la bebida, pero no lo reconoce
El alcoholismo ocupa el tercer lugar entre los factores de riesgo de morbilidad a nivel mundial. (Archivo)
El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal, generada por una incontrolable necesidad de ingerir alcohol, que implica una dependencia física idéntica a la que conlleva el consumo de cualquier droga. n
No se trata de un fenómeno aislado, sino de un flagelo global, pues el consumo de alcohol ocupa el tercer lugar entre los factores de riesgo de enfermedades y discapacidad, de hecho, alrededor de 320.000 jóvenes, entre los 15 y los 29 años de edad, pierden la vida por causas relacionadas con una ingesta descontrolada, lo que representa un 9% de la mortalidad en este grupo etario. n Y es que el alcoholismo supone un serio riesgo de muerte prematura como consecuencia de enfermedades como: la cirrosis hepática, las hemorragias internas, la intoxicación alcohólica, el hepatocarcinoma, así como por el aumento en la posibilidad de protagonizar accidentes de tránsito, hechos violentos y suicidios. n
La dependencia del alcohol se desarrolla, generalmente, entre los 5 y los 25 años de edad, sin embargo los expertos consideran que todo hombres que consume 15 o más tragos a la semana, y toda mujer que ingiere 12 o más en el mismo lapso de tiempo, aumentan sus probabilidades de convertirse en alcohólico. n El equivalente a un trago puede ser: una botella de cerveza de 12 onzas, una copa de vino de cinco onzas, o un vaso con una onza y media de licor. nNo se ha definido el origen del alcoholismo aunque se han identificado algunos factores que inciden en su desarrollo, como la propensión familiar; los desórdenes psicológico como la necesidad de consuelo, la ansiedad, la depresión, los conflictos en las relaciones personales, una baja autoestima; y las variables de índole social que incluyen: la facilidad para el consumo, la aceptación social y el estilo de vida. n Amargas consecuencias n
Esta enfermedad tiene cuatro características fundamentales: la ansiedad, entendida como una fuerte necesidad de beber; la pérdida de control, que se manifiesta en la incapacidad para detenerse después del primer trago; la dependencia física, que se expresa en síntomas de abstinencia, tales como nauseas, sudoración o temblores; y finalmente, el aumento en los niveles de tolerancia, es decir, la necesidad de consum
ir cantidades cada vez mayores para experimentar el mismo efecto. nTodo este proceso, pone en peligro la salud, el trabajo y la familia del alcohólico. Su comportamiento cambia, se vuelve violento y hostil, no puede controlar su dependencia, deja de alimentarse y de cuidar su aspecto físico, beber se vuelve su prioridad, y es por eso que faltan al trabajo o a la escuela y se alejan de su círculo social. n
Tras décadas de investigación, se ha dividido a la población alcohólica en dos grandes grupos, según la razón que originó la enfermedad y los rasgos personales característicos. En primer lugar, está el tipo I, característico de personas adultas, con etapas de grandes ingestas separadas por tiempos de abstemia pero sin poder superar la dependencia, un proceso que va acompañada por el desarrollo progresivo de enfermedades hepáticas. Le sigue el tipo II, que se desarrolla durante la adolescencia y que suele estar asociado a un historial de conducta violenta.
Datos y cifras n
- El consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2.5 millones de muertes cada año a nivel global. n
- Más de 75 mil estadounidenses mueren al año a como consecuencia de esta enfermedad. n
- Diecisiete de cada cien mil jóvenes en EEUU son víctimas de hechos violentos ocasionados por el consumo excesivo de drogas y alcohol. n
- Esta enfermedad está relacionada con problemas sociales como la violencia doméstica, el maltrato de menores y el ausentismo laboral. n
- Según un reciente informe de la OMS, el país del mundo donde se consume más alcohol es Moldavia con 18.22 litros por persona al año.