lunes 23  de  febrero 2026
NUEVO DISCO

Ivette Cepeda, la maestra que no quería ser cantante

BOGOTÁ.- La voz revelación de Cuba cuenta su historia y sigue de gira con País, su nuevo álbum

BOGOTÁ.- La cantante cubana interpreta uno de sus temas durante un concierto. (ALEJANDRO PÉREZ)
 

JUAN MARTÍN FIERRO
ESPECIAL

Corrían los durísimos días del período especial en Cuba, a mediados de los noventa, cuando la vida de Ivette Cepeda dio un giro radical. Su padre cayó enfermo de cáncer, y ella, entregada por completo a la docencia desde los 14 años con una vocación a toda prueba, sintió que necesitaba un descanso. Sin piso económico y padeciendo la crítica situación de la Isla, Ivette pasó de ser una maestra con un empleo estable, a lavar cabezas en la peluquería y a vender tamales y croquetas para ganarse la vida. Una alumna que la reconoció llegó a decirle en plena calle: “ay profe, pero qué pobrecita está usted”. Eran tiempos recios, y cuando menos lo esperaba, la música se atravesó de nuevo en su camino.

Bastaron tres canciones

En 1994, un viejo amigo guitarrista y maestro de música con el que había cantado años atrás en un evento del magisterio, le pidió acompañarlo a una audición en un hotel. “Llegamos a un comedor enorme donde había unos 200 turistas almorzando y empezamos a cantar desde un rinconcito las únicas tres canciones que habíamos preparado, porque la verdad, mi repertorio musical era nulo. Transcurrieron unos minutos y me di cuenta de que el bullicio de las mesas empezaba a silenciarse y toda esa gente, que venía de tan lejos sin entender una gota de español, se quedó en silencio escuchándome. Gracias a esos aplausos inesperados entendí que debía volver al canto y asumirlo con toda determinación. Hacía 17 años que lo había abandonado por completo”, recuerda Ivette.

Al poco tiempo pasó a ser la voz femenina del grupo Sello Cubano, dirigido por Orlando “Cachaíto” López, y después de cantar en los más importantes clubes y hoteles habaneros, y de lanzar su tercer álbum titulado País, está cosechando el éxito fuera de Cuba.

De La Habana para el mundo

“Nací en Sancti Spíritus, en 1963, pero de niña me llevaron a La Habana, donde crecí –recuerda Ivette-.  En mi familia siempre hubo algo que se alimentó de la trova tradicional, de la música de Bola de Nieve y de todo lo africano. Luego vendrían otros grandes como Sonia Silvestre, Silvio Rodríguez, y la gran Marta Valdés, a quien considero una de las compositoras más importantes de habla hispana", afirmó.

No es trovadora, sonera, jazzista ni cantante de boleros. Y lo es al mismo tiempo. Para resumir, podríamos decir que Ivette Cepeda es una cantora a secas, una intérprete que sabe cuánto beber de todas estas fuentes para lograr el sonido que busca. Uno de los grandes méritos de su trabajo es haber tendido un puente entre los trovadores de antaño y la canción cubana contemporánea, revisitando clásicos de siempre con arreglos audaces, apartados del lugar común. Es, además, una cantante versátil que ha hecho visible la obra de compositores poco conocidos fuera de Cuba como Noel Nicola, Orlando Vistel y Roly Rivero; y muy a su manera, también nos recuerda a las grandes voces femeninas de la época dorada del bolero filin en temas como Duele de Piloto y Vera y Sin ir más lejos, de Marta Valdés.

Lo que viene

Después de su exitoso concierto en el Miami Dade County Auditorium en septiembre pasado, Ivette Cepeda sigue promocionando su nuevo álbum titulado País, grabado hace un año entre Ciudad de Panamá y La Habana. “Este trabajo trae canciones nuevas de autores cubanos que viven o han vivido fuera de Cuba enfrentando circunstancias adversas, las mismas que puede enfrentar cualquier persona que esté lejos de su tierra. Es un disco con alma latina que trae salsa, guaguancó, fusión con aires colombianos, rumba, bolero y conga”.

Resulta difícil no advertir en Ivette, en sus maneras y en su forma de hablar, la cadencia y espontaneidad de una hermosa mujer caribe. Más difícil aun es ignorar la profundidad de sus ojos negros, en los que a veces asoma la nostalgia. Silenciosa, deja escapar unas lágrimas al recordar viejas amistades del magisterio para luego decir: “Tengo cincuenta y un años y creo que lo mejor que he hecho en la vida es ser maestra. En la música apenas estoy comenzando y trabajo muy duro para dar todo de mí en un escenario de la misma forma en que lo hacía en un salón de clases cuando era profesora”. Quienes hemos tenido el gusto de escucharla en vivo sabemos que exagera. Ivette es hoy más cantante que nunca. Y lo es porque en el fondo nunca ha abandonado la mística de la enseñanza, solo pasó de las aulas a los auditorios. Con su voz nos llega, ante todo, la más hermosa lección de vida.

Juan Martín Fierro. Bogotá (1972). Periodista y abogado. Investigador musical. En diciembre lanzará El ángel de Pasacaballos, la biografía del bolerista cartagenero Sofronín Martínez Heredia.

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