MIAMI.-BELÉN GONZÁLEZ
Especial
Millones de estadounidenses con problemas de colesterol previenen las enfermedades cardíacas gracias a la acción de estos inhibidores
MIAMI.-BELÉN GONZÁLEZ
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Estatinas es el nombre que se da al grupo de fármacos indicados para disminuir el colesterol en personas que padecen una condición reconocida como hipercolesterolemia, la cual aumenta significativamente el riesgo de desarrollar ateroesclerosis y de sufrir episodios de patología cardiovascular.
Estas drogas interfieren con la producción de colesterol en el hígado, equilibran los niveles en nuestro organismo, pues si bien el cuerpo necesita algo de colesterol para funcionar bien, los excesos se adhieren a las paredes de las arterias y reducen su diámetro, debido a lo cual se bloquean severamente.
Una dieta balanceada y el ejercicio regular funcionan en la reducción del llamado colesterol malo, pero cuando esto no es suficiente se hace necesario tomar medicamentos, y es ahí donde entran las estatinas en la preservación de nuestra salud.
La historia de estas drogas en la medicina es relativamente corta, pues se usan desde hace menos de cuarenta años, aunque su descubrimiento es considerado uno de los grandes avances de la farmacología moderna.
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Según los registros, la primera de las estatinas fue la mevastatina, aislada del hongo Penicillium citrinum pero con una toxicidad tan alta que no se pudo comercializar por mucho tiempo, es por eso que el origen formal de este fármaco data del año 1978, cuando se logró aislar del Aspergillus terreus la lovastatina que fue autorizada por la FDA en 1987.
Poco después aparecieron la pravastatina, igualmente de origen fúngico, específicamente del Nocardia autotrophica, y la fluvastatina, que es considerada la primera estatina totalmente sintética. La investigación en el desarrollo de esta droga se mantiene vigente, así como la discusión en torno a sus beneficios y contraindicaciones.
Serias advertencias
A lo largo de estas casi cuatro décadas de uso de las estatinas se han hecho múltiples estudios para analizar en profundidad su impacto en la salud, llegando a la conclusión de que se trata de fármacos relativamente seguros para la mayoría de las personas, aunque no están recomendados en el caso de mujeres embarazadas o personas que sufren enfermedades del hígado.
Ante la aparición de una serie de condiciones asociadas al uso de las estatinas, la Administración de Alimentos y Drogas, FDA por sus siglas en inglés, ha establecido la necesidad de un control de rutina de las enzimas hepáticas en sangre en los pacientes que son tratados con estatinas, con la intención de pronosticar o prevenir posibles daño hepático grave asociado con el uso de estos fármacos, que si bien es ocasional, puede ocurrir.
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Por eso se aconseja a los pacientes que consulten a su profesional del cuidado de la salud si presentan síntomas como: fatiga inusual, pérdida del apetito, malestar en el tracto abdominal superior, orina de color oscuro o coloración amarilla de la piel o del blanco de los ojos.
Este organismo también ha estado investigando los informes sobre daños cognitivos, como pérdida de memoria, olvidos y confusión, causados por el uso de estatinas durante varios años, encontrado que se trata de casos aislados que superaron el problema tras suspender el consumo de estatinas.
Así mismo se ha estudiado la aparición de diabetes en los pacientes tratados con estos fármacos, confirmando un leve aumento en el riesgo de niveles elevados de azúcar en sangre y el desarrollo de diabetes tipo dos.
También es importante destacar que la FDA está revisando los señalamientos de que el consumo de ciertas drogas, al mezclarse con la lovastatina, la más tradicional de las estatinas, aumenta el riesgo de miopatía, como se conoce a la aparición súbita de una debilidad o dolor muscular inexplicable.
Beneficios probados
Más allá de las posibles contraindicaciones, que se dan el caso de cualquier fármaco, el valor de las estatinas en la prevención de la enfermedad cardíaca está claramente establecido y documentado. Sus beneficios son indiscutibles, aunque ciertamente se deben administrar con conciencia de los posibles efectos secundarios.
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En materia de beneficios se ha probado además que las estatinas reducen hasta en un 30% el riesgo de ictus en adultos mayores sanos, tal y como confirma el estudio elaborado por especialistas de las universidades francesas de Bordeaux y Montpellier, publicado por la revista British Medical Journal.
La investigación se centró en la respuesta a las estatinas de 7.484 hombres y mujeres, con una edad media de 73.9 años, sin antecedentes de enfermedad vascular, todos provenientes de tres ciudades francesas: Burdeos, Dijon y Montpellier, y a quienes se les hizo seguimiento durante nueve años.
Al final del estudio, con los datos en la mano, los autores confirmaron el beneficio del uso de fármacos hipolipemiantes, es decir estatinas o fibratos, en mayores de 75 años de edad sin antecedentes vasculares, aunque ciertamente estas personas son más sensibles a los efectos secundarios como las mialgias y el malestar estomacal.
Acción de las estatinas en la prevención de las enfermedades cardiovasculares
