JOSUÉ BRAVO
Especial
El oso ruso, acostumbrado al frío, visita el trópico. Se pasea por Nicaragua donde Daniel Ortega le abrió la puerta y su sombra no sólo refuerza el proyecto político del Gobierno sandinista, sino que amenaza con provocar desequilibrios en Centroamérica.
JOSUÉ BRAVO
Especial
El oso ruso, acostumbrado al frío, visita el trópico. Se pasea por Nicaragua donde Daniel Ortega le abrió la puerta y su sombra no sólo refuerza el proyecto político del Gobierno sandinista, sino que amenaza con provocar desequilibrios en Centroamérica.
Con la llegada de Ortega por segunda vez al poder, en 2007, Rusia y, sobre todo Vladimir Putin, renovaron la amistad con un antiguo aliado, cuya estrecha relación fue muy evidente durante la década de los años años 80, cuando el gigante europeo convirtió en Nicaragua junto a Estados Unidos en un escenario más de la Guerra Fría.
Durante la revolución sandinista, la entonces Unión Soviética fue uno de los principales proveedores de armamento, tecnología y capacitación en la guerra civil financiada por Estados Unidos.
Putin y Ortega
Hoy Putin y Ortega vuelven a ser protagonistas de ese ajedrez geopolítico que involucra a esta franja del mundo, cultivando una relación bilateral estratégica que el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, señaló como complementaria en un universo de naciones latinas ubicadas entre el Río Bravo y la Patagonia, el patio trasero que Estados Unidos ha descuidado.
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Con estos países hispanos, Moscú busca fortalecer los mecanismos de diálogo político, la concertación y cooperación con las estructuras de integración regional. Según el analista nicaragüense Alberto Alemán, las sendas visitas a Nicaragua a inicios de año tanto de Lavrov y del mismo Putin, constituyen “un capítulo positivo más [para los nicaragüenses] del conjunto de contactos que llamamos las relaciones con la Federación Rusa”.
“En lo personal, creo que Nicaragua hace lo correcto en tener una amistad y una cercana colaboración con el Gobierno de Rusia. No hay nada de malo en ello, porque Nicaragua debe tener aliados en todo el mundo y, en principio, debe tener lazos amistosos con todas las grandes potencias mundiales. Debemos ser buenos amigos con Moscú, con Washington, la Unión Europea y otros centros de poder”, comentó el analista a un servicio de noticias digitales.
“Nuestro país ha sabido aprovechar un buen momento en la coyuntura internacional. Con Vladimir Putin como presidente, Rusia se ha propuesto aumentar su influencia en los asuntos internacionales. Una gran potencia global que juega al ajedrez geopolítico, como lo es Rusia, necesita de amigos y/o aliados en todas partes del mundo”, anotó.
El problema que esa amistad genera resquemor en Centroamérica. Costa Rica le ha planteado al ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, su preocupación por la carrera armamentista que Nicaragua desarrolla con el apoyo de Rusia.
“Costa Rica promueve activamente la desmilitarización, a fin de asegurar la paz y la seguridad de nuestros pueblos, porque las carreras armamentistas amenazan la vida próspera y democrática de los países. Es por ello, que nos manifestamos en contra de políticas armamentistas en la región y en particular, ante el proyecto de algunos países de fortalecer sus fuerzas militares con el apoyo de países extra regionales. Específicamente, vemos con gran preocupación los acuerdos de Nicaragua y Rusia en materia militar”, indicó el canciller de Costa Rica, Manuel González, en un discurso reciente en una actividad centroamericana donde estaba Lavrov.
La queja se debe a los planes nicaragüenses de comprar aviones MiG-29 a Rusia, con el argumento de que los usaría para combatir el narcotráfico. El año pasado Costa Rica conoció el interés del rjército nicaragüense en obtener de Moscú barcos artillados.
La preocupación radica en los continuos conflictos fronterizos entre Costa Rica y Nicaragua. Ambos comenzaron con una disputa en la Corte Internacional de Justicia de La Haya y ahora acumulan tres demandas en el mismo tribunal.
Nicaragua también mantiene litigios marítimos con Colombia y con sus vecinos Honduras y El Salvador, mantiene incertidumbre en sus relaciones por diferencias en un golfo compartido en el Océano Pacífico.
“Esto representa un desequilibrio para la región. Tenemos entendido que son Mig-29, aviones rusos. Si son caza-bombarderos, estos no son para combatir el narcotráfico, esto más significa el incremento del poderío militar. Hay que estudiar muy bien este caso y este tipo de aeronaves”, explicó el exjefe de las Fuerzas Armadas de Honduras Romeo Vásquez Velásquez.
“Es preocupante para la región porque cuando ya están metiendo armas a un país, ya hay desequilibrio militar”, añadió. La ironía de este interés nicaragüense es la millonaria inversión que haría, dado que un avión de este tipo cuesta unos 29 millones de dólares cuando el país vive en pobreza.
Alemán recuerda que Rusia está entrenando a especialistas nicas y regionales en la lucha contra el narcotráfico; sus buques militares han patrullado aguas del Caribe de Nicaragua junto a la fuerza naval, que dispone de medios muy modestos contra el tráfico de drogas, y, de paso, contribuye a que los marineros recorran los amplios espacios marítimos en el Caribe dados por la Corte Internacional de Justicia en el litigio con Colombia, ejerciendo soberanía.
Las negociaciones
La Federación Rusa negocia con varios países de América Latina, entre ellos Nicaragua y Venezuela, la instalación de bases militares para el reabastecimiento de combustible de su aviación, anunció Shoigu.
El diputado sandinista disidente Víctor Hugo Tinoco ha sido uno de los críticos de esta idea, porque el artículo 92 de la Constitución prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional.
Siempre y cuando sea sólo un punto de descanso, avituallamiento o mantenimiento de buques y aeronaves rosas en misiones lejanas, Alemán no ve impedimentos. De lo contrario habría problemas si una base rusa “significara compromisos militares de mayor envergadura, alianzas formales, que nos puedan significar conflictos con otras potencias”.
“Sin embargo, la posibilidad de una guerra abierta entre Estados Unido, la OTAN y Rusia no es un escenario muy probable hoy. Ya sea por Ucrania o por otra causa, Nicaragua no tiene vela en ese entierro”, advirtió.
En 2013, Ortega permitió a Rusia constituir en Nicaragua un centro de capacitación para combatir el narcotráfico en Centroamérica, algo muy distinto a una base militar. También instalaron una fábrica de desactivación de municiones. Nicaragua posee armamento ruso, su doctrina original fue de tipo soviética, su entrenamiento y escuela militar son de origen ruso.
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Durante el pasado mes de abril, la Asamblea Nacional aprobó por mayoría un acuerdo oficial con Rusia para instalar en el país centroamericano 21 satélites espaciales de una red de navegación conocida como Glonass. “Nos están convirtiendo en un país satélite de los rusos”, indicó el diputado Armando Herrera, del Partido Liberal Independiente (PLI).
Este es un ejemplo de los estrechos lazos entre los dos países más allá de lo militar. Los socios rusos de Ortega han sido generosos en su cooperación, donando trigo hasta 100 mil toneladas de trigo y centenares de autobuses que han permitido modernizar el servicio de transporte público en Managua, la capital nicaragüense.
“Managua no se ha quedado atrás, pues aunque con un valor más simbólico que de otro tipo, se ha dado respaldo a iniciativas diplomáticas rusas muy polémicas y cuestionadas [independencia de Abjasia, por ejemplo]”, dijo Alemán.
“Esos lazos tradicionales no pueden ser tirados por la ventana. El país debe renovar su armamento en muchos casos obsoleto-, entrenar a las nuevas generaciones de oficiales en academias militares de alto nivel y en general, debe estar preparado para los nuevos desafíos de seguridad que no son convencionales”, manifestó…
“¿Por qué Estados Unidos nunca ofreció vender nuevos armamentos y contribuir a la renovación? El ejército ha declarado que pretende adquirir aviones caza, pero en ningún lado se ha dicho categóricamente que sean Mig 29. Se habla de un escuadrón. Creo que es muy prematuro por ahora comentar más de este asunto. Mientras no nos impliquemos en conflictos bélicos lejanos que puedan perjudicarnos, creo que la amistad con Rusia es muy buena para nuestro país”, afirmó Alemán.
Rusia también ha encontrado socios en otros países latinoamericanos y ha vendido tecnología militar a Brasil y Perú. De hecho, la venta de armamento ruso a América Latina ascendió a 1.500 millones dólares en 2013.
