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MIAMI.– Al menos 99 de los 100 senadores federales de los EEUU creen que Rusia ha interferido en las elecciones presidenciales, sea a través del hackeo de los partidos políticos, organismos militares y hasta un intento en la misma Casa Blanca, o porque montaron una operación de propaganda a favor del candidato republicano Donald Trump que terminó siendo usada, dentro del país, por los adversarios de la candidata demócrata, Hillary Clinton.

Hace 12 días, el presidente Barack Obama dio una rueda de prensa donde confirmó la interferencia rusa en el proceso electoral y dejó claro que Estados Unidos estaba sopesando tomar represalias, lo cual pudiera suceder en una fecha tan temprana como antes del fin de semana. “Nosotros también sabemos hacer cosas”, advirtió entonces el mandatario.

El hackeo ruso, aunque era del conocimiento de la comunidad de inteligencia, no fue un tema que salió a flote durante la campaña electoral. Se supo después, durante unas audiencias en el Congreso tras las elecciones, que la CIA y el FBI tenían apreciaciones diferentes sobre la penetración rusa. Los primeros estaban totalmente seguros de que fue profunda, los segundos defendieron que fue un poco más superficial.

Sin embargo, en algo estaban de acuerdo: hubo una penetración rusa en las elecciones y el hackeo provino de fuentes cercanas al entorno del poder en Moscú que, además, autorizaron la filtración de la documentación intervenida a los demócratas a WikiLeaks con la clara intención de favorecer al candidato presidencial republicano.

En la rueda de prensa, Obama puso los platos sobre la mesa: “Lo que decimos es muy simple, son los hechos. Basados en el análisis de nuestra comunidad de inteligencia los rusos son responsables por el hackeo del Partido Demócrata y por eso y a consecuencia de ello, para nosotros es importante revisar los nuevos elementos que hemos adquirido y garantizar que podemos evitar otro ataque cibernético similar. Este es un tema preocupante y debe ser bipartidista”, enfatizó Obama. Y subrayó: “Esto ha sido un caso de espionaje nada complicado o complejo”.

Sin embargo, pese a que la clase política aceptó las conclusiones de la comunidad de inteligencia, incluyendo la mayoría del Capitolio en Washington D.C., el presidente electo Donald Trump reaccionó al contrario. “Pienso que esto es ridículo. Pienso que es otra disculpa, no lo creo. No, no lo creo de ninguna manera”, dijo el mandatario electo en una entrevista con Fox News.

El miércoles en la noche en su mansión de Palm Beach, Trump tuvo oportunidad de ampliar un poco su pensamiento. Dijo que sigue creyendo que no ha pasado nada y que “las computadoras son algo nuevo, no se entiende muy bien como funcionan, son cosas complicadas”.

La respuesta inicial del mandatario electo llevó al senador republicano Lindsey Graham a destacar la curiosidad que representa que el presidente electo está en desacuerdo con el senado casi todo y la comunidad de inteligencia sobre si Rusia intervino o no en el proceso electoral estadounidense. “Tenemos 100 senadores, diría que el 99% de nosotros creemos que los rusos hicieron esto y vamos a tener que hacer algo al respecto”, dijo Graham a la cadena CNN el martes.

El senador no aclaró quien es el 1% o "el senador" que no está de acuerdo, pero uno de ellos no es su colega republicano el excandidato presidencial John McCain. Los dos decidieron llamar a una rueda de audiencias en los primeros días de enero, cuando el senado vuelva de vacaciones, sobre la interferencia rusa. “Si (los rusos) tienen capacidad para cambiar los resultados de una elección, entonces han minado los pilares fundamentales de una democracia”, dijo McCain en una entrevista con Fox News, aunque de seguida subrayó que personalmente no cree que eso haya sucedido.

Pero, “por las dudas vamos hacer las audiencias” y “debemos golpear duro a Rusia por el hackeo”, porque “(el presidente) Vladimir Putin es un patán, un abusador y un asesino. Él solo entiende por la fuerza, es todo lo que entiende”.

Por lo pronto, este miércoles se comenzaron a filtrar detalles del paquete retaliaciones que la Casa Blanca había prometido. Según dijo un alto funcionario de la administración a la cadena CNN, además del endurecimiento de las sanciones económicas y políticas, se incluye la presión diplomática y una serie de contraataques cibernéticos.

También está prevista la denuncia pública de la identidad de los funcionarios rusos implicados en el hackeo del Comité Nacional Demócrata y en los ataques a la campaña presidencial de Hillary Clinton, y la comunidad de inteligencia tiene que entregar a Obama un informe sobre todo el fenómeno del hackeo, que pudiera incluir detalles de otros ataques similares por parte de China en los comicios de los años 2008 y 2012.

Por otro lado, también están previstas algunas medidas clandestinas contra Rusia que, obviamente, no serán anunciadas, confirmó el alto funcionario de la administración.

A su vez, Moscú se ha declarado listo para enfrentar cualquier “gesto hostil” por parte de Estados Unidos. Según la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova, “si Washington realmente da pasos hostiles, habrá una respuesta. Todo acto contra las misiones diplomáticas rusas en Estados Unidos tendrá su impacto en los diplomáticos estadounidense en Rusia”, dijo la portavoz. Y, de paso, en un lenguaje profundamente típico de la Guerra Fría, acusó a la administración Obama de desencadenar una compaña de desinformación para “ocultar su propio fracaso”.

FUENTE: Especial
 

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