BOGOTÁ.-dpa

Países de América y Europa celebraron este viernes el acuerdo firmado por el Gobierno colombiano y las FARC referente al alto el fuego bilateral y definitivo y la dejación de armas por parte de la guerrilla, hecho que constituye un paso "histórico" en la construcción de la paz en el país sudamericano.

Los primeros en pronunciarse fueron los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; de Venezuela, Nicolás Maduro; y de Chile, Michelle Bachelet. Todos estuvieron presentes en la ceremonia de la firma del acuerdo realizada en Cuba.

Desde el aeropuerto José Martí de La Habana, Peña Nieto consideró que el pacto es un "gran paso para Colombia" y para "la pacificación y la armonía que debe primar en América Latina".

Bachelet, cuyo país es uno de los acompañantes en el proceso de paz junto a Venezuela, aseguró que el momento vivido este jueves en la caribeña isla "es histórico y con mucha emoción" por el "dolor que ha padecido Colombia" y el comienzo "de un país en paz".

"El poder llegar a esta etapa, de este nivel de acuerdo, que significa el fin del conflicto armado, a la definición de un cronograma muy claro de cómo se va a implementar este proceso y asegurar que los colombianos puedan vivir por primera vez en paz, creo que es algo realmente histórico", dijo.

Por su parte, Maduro reiteró el compromiso de su país con la paz de Colombia y el posconflicto "a pesar de todas las calumnias que hay contra la revolución bolivariana". "Yo amo a Colombia y ese amor es el que nos sigue guiando para ayudar en el posconflicto más temprano que tarde", agregó.

Asimismo, el Gobierno de Paraguay se mostró confiado en que "el pueblo colombiano sabrá encauzar el histórico acuerdo para cimentar un porvenir cada vez más venturoso", y felicitó al presidente Juan Manuel Santos "por este significativo avance, resultado de una firme voluntad política para la consecución de la paz".

Uruguay, por su parte, saludó a Colombia y a las FARC por lo alcanzado y reafirmó "su apoyo al proceso de paz y su voluntad política de continuar contribuyendo" en la búsqueda de la paz.

Ambos países dijeron estar listos para enviar observadores a la Misión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) encargada de verificar la implementación de lo pactado entre las partes y el desarme de las FARC. 

El mandatario boliviano, Evo Morales, destacó en Twitter el papel de Cuba como sede por más de 40 meses de las negociaciones entre el Gobierno colombiano y la guerrilla, y aseguró que la caribeña isla no "es terrorista como lo decía el imperio" sino "pacifista".

A su turno, el Gobierno de El Salvador manifestó "su vocación pacifista y su voluntad de seguir acompañando en este proceso de enorme trascendencia histórica para la democracia, el desarrollo de Colombia y de la región en su conjunto".

La alta representante de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, también destacó el acuerdo y pidió a las partes seguir los esfuerzos para lograr "una paz duradera". 

"Hoy hemos asistido a un histórico anuncio en La Habana. Todos los esfuerzos deben orientarse ahora a llegar a un acuerdo final global, que allane el camino a una paz duradera en el país, sobre la base de una verdadera reconciliación nacional y de justicia", dijo Mogherini al reiterar el apoyo de la UE en el posconflicto.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, afirmó que Santos "merece crédito por su coraje, liderazgo y compromiso inquebrantable con la paz", y felicitó a los representantes de los países que acompañan el proceso. 

"También quiero reconocer el duro trabajo de los equipos de

negociación y el papel constructivo desempeñado por los gobiernos de Noruega y Cuba, que han actuado como garantes del proceso de paz", sostuvo Kerry al reconocer que aún "queda trabajo por hacer".

Desde Washington, los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) aplaudieron el acuerdo, calificado por su secretario General, Luis Almagro, como un "paso trascendental para Colombia y el hemisferio".

En Colombia, una de las reacciones más esperada fue la del ex presidente y senador Álvaro Uribe, principal opositor del Gobierno de Santos y del proceso de paz con las FARC, quien aseguró que con el pacto "la palabra paz quedó herida".

Uribe reiteró en declaraciones a medios locales que él y sus seguidores continuarán la lucha "por unas condiciones que garanticen una paz diferente a la del Gobierno que se soporta en la entrega a los criminales y en amenazar al pueblo con terrorismo urbano y más impuestos".

Tras la firma del acuerdo final, cuya fecha aún se desconoce, se espera que el Gobierno convoque a un plebiscito para que los colombianos refrenden lo acordado con las FARC. 

Si gana el sí, apoyado por el Gobierno y los partidos de la coalición, iniciaría la implementación de los pactos, pero si gana el no, que es promovido por Uribe y sus compañeros del partido de derecha radical Centro Democrático, habría una ruptura del proceso de paz y continuaría el conflicto. 

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