El diario estadounidense asegura que irónicamente, los mismos problemas que amenazan la estabilidad del país, como la depresión económica, el conflicto social y el narcotráfico, son los mismos pretextos que utiliza el gobierno para promover sus movimientos políticos. Cuando Maduro convocó la apertura de la Constituyente, justificó su decisión como una medida necesaria para sobreponerse de manera pacífica a la depresión y a las manifestaciones diarias en las cuales ya murieron más de 90 civiles.
Si la asamblea de 545 miembros que establecerá la Constituyente se consolida, mantendrán poder absoluto sobre el país durante el proceso de revisión del acta constitutiva, que podría tardar años. Al mismo tiempo, se espera que la asamblea postergue las próximas elecciones presidenciales.
En este contexto, concluye David Smilde, un experto de Venezuela de la Universidad Tulane, "esta es la última batalla por la democracia en Venezuela".
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Manifestantes opositores se enfrentan con miembros de la Guardia Nacional durante una protesta el lunes 19 de junio de 2017, en Caracas, Venezuela.
EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ
El ejército y el petróleo son las dos fuentes principales del poder en Venezuela. Cuando Hugo Chávez fue electo presidente en las elecciones de 1998, despidió a 19.000 empleados de la firma estatal Petróleos de Venezuela y los reemplazó por seguidores fieles a su mandato. Luego del corto y fallido golpe de estado en 2002, también despejó las barracas, entregando al ejército a la indoctrinación y entrenamiento a sus aliados en Cuba.
En los próximos años, se dispararon los precios del crudo y Chávez aumentó el gasto público descontroladamente. En vez de aprovechar las condiciones favorables de la economía global para ahorrar, no solo mantuvo un déficit presupuestario casi permanentemente, sino que también se endeudó con prestamistas de Wall Street, China y Rusia. Regaló miles de millones de dólares de petróleo a Cuba, Nicaragua e incluso a Boston y a Londres para jactarse de su abundancia sobre el recurso natural.
La cantidad de funcionarios públicos se duplicó a cinco millones y aumentó el creciente gasto gubernamental. La emisión de billetes causó una inflación inmanejable, por lo cual decidió congelar ciertos precios incluso a niveles inferiores al costo de producción. Compañías que se rehusaron a vender aún sufriendo pérdidas fueron confiscadas, lo cual agravó la escasez de productos y sometió a los consumidores a depender de importaciones.
Cuando el precio del petróleo comenzó a bajar en 2014, el país ya no pudo pagar por las importaciones, que han caído de USD 66.000 millones en 2012 a unos USD 15.500 millones este año.
Para fines de este año, la economía de Venezuela se reduciría alrededor de un tercio en los últimos cuatro años, una caída similar a la de Cuba luego de la disolución de la Unión Soviética.
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Un grupo de personas exigía comida el martes 14 de junio de 2016 en el sector popular Catia, en Caracas, Venezuela, un país que vio incrementado el número de protestas y saqueos a comercios ante el recrudecimiento de su crisis política y económica.
EFE / ARCHIVO
"El objetivo final de Maduro es convertir a Venezuela en Cuba. Y no vamos a aceptar ser puestos en esa jaula", dijo Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional dominada por la oposición.
El artículo asegura que según el Fondo Monetario Internacional, se estima que la inflación rondará el 720% en 2017 y superará el 2.000% el año que viene. La escasez de recursos es tan aguda que tres de cada cuatro venezolanos han bajado un promedio de ocho kilos el año pasado, según una encuesta conducida por universidades venezolanas.
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Un hombre abre las bolsas de basura para recoger comida. La escena se repite por toda la ciudad.
ELÍAS JESÚS MUJICA
"El gobierno está desesperado porque sabe que la próxima elección presidencial será su última", dijo César Miguel Rondón, un popular conductor de radio cuyo pasaporte fue confiscado recientemente cuando intentó viajar a Miami con su familia para un viaje de negocios. "Soy un rehén en mi propio país", agregó.
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Un manifestante opositor venezolano se enfrenta a la represión de las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro en medio de bombas lacrimógenas.
EFE/CRISTIAN HERNÁNDEZ
Desde que comenzaron las protestas diarias en las calles el 1 de abril, la persecución política por parte del gobierno es cada vez más imponente. Su número de prisioneros políticos ha aumentado a 391, casi cuatro veces más que el año previo, según el grupo de derechos humanos Foro Penal. Últimamente, el gobierno ha concentrado sus esfuerzos en intentar de remover a la fiscal general del país, Luisa Ortega Diaz, de su puesto desde que se opuso a la Constituyente de Maduro, un caso que está siendo procesado por el Tribunal Supremo de Justicia.
Además, al gobierno lo eclipsan varias acusaciones de narcotráfico y de corrupción que involucra a la familia del mismo presidente. Dos sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, aún esperan su sentencia en Nueva York luego de ser declarados culpables de importar 800 kilos de cocaína a Estados Unidos a través de Honduras. Los cargos por narcotráfico también comprometen al Ministro de Interior, Néstor Reverol, el vicepresidente Tareck El Aissimi y al presidente de la Corte Suprema, Maikel José Moreno Pérez. Todos los acusados se han declarado inocentes y apuntan a una trama estadounidense para desestabilizar al país.
En cuanto a las denuncias por corrupción, el ex Ministro de Planificación, Jorge Giordani, que renunció a su cargo en 2014 disgustado por el gobierno, dijo en 2015 que de alrededor de un billón de dólares de importes recibidos durante los años chavistas, dos tercios habían sido distribuidos a trabajadores a través de subsidios y transferencias en efectivo. Lo restante, que equivalen a más de USD 300.000 millones, "cayó a través de las grietas".
Alberto Barrera, autor de una biografía de Chávez que ahora vive en Ciudad de México, piensa que el momento en que él y la oposición deberán bajar los brazos y abandonar la lucha está cada vez más cerca.
"Me pregunto cuándo despertaré y me daré cuenta: 'Nos vencieron'. Que todo ha terminado y que el país que conocí se ha ido", dijo.
FUENTE: REDACCIÓN/WALL STREET JOURNAL