domingo 22  de  febrero 2026
CUBA

Censura de Hoy con técnicas de Ayer y miedo a Mañana

El laberinto represivo del régimen comunista de la Habana se vuelca a tratar de silenciar las voces críticas dentro de la isla
Diario las Américas | YOANDY CASTAÑEDA LORENZO
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

¿Cuán débil debe ser un fundamento ideológico para sentirse amenazado por una canción, y más aún, reprimir, arrestar, golpear, torturar, encarcelar, desacreditar y otra lista de infinitivos deplorables, contra personas comunes y corrientes que piensan y sienten diferente a una doctrina tambaleante e impuesta por decreto? Subsistencia sería la palabra, a cualquier costo, no ordenamiento, que lleva a la práctica el tardocastrismo en la Cuba de hoy.

La posición agresiva del régimen cubano frente al tema “Patria y Vida”, las cizañas de la prensa oficialista, los macarrónicos editoriales televisivos y las publicaciones de algunos artistas militantes dentro de las estructuras jerárquicas de la dictadura, no representan un hecho aislado o un comportamiento encajado en una simple ecuación causa-efecto. No.

La censura ha sido y es un triste denominador común en la historia del castrismo, a veces implementada a fuerza de “trompones” por funcionarios públicos y activos de la seguridad o policía política, disfrazados de pueblo para intentar vender un estado de opinión pública que, si bien fue efectivo durante décadas al contar con el control absoluto de la información e implementar campañas de adoctrinamiento atroz, hoy parece desmoronarse con la llegada de Internet y un cambio generacional dentro de este contexto.

En su espiral cíclica de represión y de imponer silencios, pareciera que se alcanzaba un clímax con las bofetadas del ministro de Cultura, Alpidio Alonso, a un periodista de Diario de Cuba en la mismísima sede del MINCULT, o con las insípidas publicaciones en Twitter del sucesor designado Miguel Díaz Canel, sin embargo, la cruzada continúa a ritmo acelerado y ascendente y quizás, lo más seguro, es que al terminar de escribir este artículo haya nuevos incidentes en algún barrio de la Isla.

El lunes 22 de febrero la activista Anyell Valdés Cruz y su familia fueron víctimas de un acto de repudio que incluyó consignas, carteles y pintura en la fachada de la casa para borrar las palabras que Valdés había pintado horas antes con mensajes contrarios a la desfachatez y el accionar de la dictadura.

En este sentido, 'Doctrina', una obra del artista Erik Ravelo denuncia el uso de niños por parte del régimen castrista para participar en estos mítines en Cuba

Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), calificó de burla contra las libertades de prensa y de expresión de ideas las medidas de supuesta “apertura” económica que dictó el régimen totalitario y que prohíbe, descaradamente, el trabajo de la prensa independiente.

Referente a la canción “Patria y Vida” el diario oficialista Granma ha dedicado artículos extensísimos y plagados de adjetivos para desvirtuar la obra y a sus protagonistas. En uno de ellos se califica de “trapero y cobarde” el tema y de “ratas”. En otro encargo de la oficina editorial bajo el mando de Yailín Orta Rivera no se escatima y retoman la justificación mimética y poco creíble que todo cuanto se produce contra el desgobierno castrista es pagado desde EEUU. “No hay siquiera el más mínimo atisbo de ingenio, ni una pizca de inteligencia en la burda conversión del lema Patria o Muerte, en Patria y Vida, título de la diatriba” es una “operación desde Miami”.

El discurso del régimen parece menguar cada vez más su recepción e impacto, a medida que los actores de la sociedad civil denuncian los atropellos y encuentran apoyo internacional.

Un caso Padilla en la “Pelota”

La mañana del 20 de marzo de 1971 funcionarios del G-2 detuvieron al poeta Heberto Padilla. Su delito: Escribir un libro (Cualquier parecido con la realidad…). Lo condujeron a Villa Maristas. El resultado: La noche del martes 27 de abril de 1971, Heberto Padilla se declaró culpable de actuar como contrarrevolucionario en la sede de la UNEAC y leyó su tristemente célebre Mea Culpa.

Este accionar de escarmientos inducidos llegó a la Serie Nacional de Béisbol.

El pelotero Edilse Silva, del equipo de Santiago de Cuba, fue sancionado por autoridades del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder). Su delito: Quejarse en las redes sociales por la calidad de la comida que les daban a los atletas de alto rendimiento en plena fase final del campeonato. El resultado: Suspensión de tres partidos y una confesión de arrepentimiento, otro Mea culpa. “Agradezco todo porque sé que me apoyan y que quieren lo mejor para el equipo, pero lo que pido es que no le demos un enfoque político, no se trata de protestas, ni reclamos masivos como muchos han manifestado, cometí una indisciplina y lo acepto”, dijo el deportista evadiendo represalias mayores.

El régimen al parecer siente la presión en la nuca en medio de una crisis no solo económica sino de legitimidad. Aunque se refugie en las consignas, aunque organice incontables actos de repudio, aunque censure o aplique técnicas estalinistas de antaño. Vive un hervidero en el presente que hace tambalear, después de 62 años, su futuro.

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