El 10 de noviembre de 1962 cumplí 20 años y ya tenía un currículum laboral, por haber trabajado desde agosto de 1959 hasta febrero de 1961 como mecanógrafa en el Comité Nacional del Partido Socialista Popular, en Carlos III y Marqués González, en lo que hoy es el municipio Centro Habana.
A ese currículum se sumaba la experiencia de haber estado cuatro meses, de febrero a junio de 1961, en el tercer contingente de maestros voluntarios, en las montañas de La Magdalena, Minas del Frío, Sierra Maestra. Después de subir tres veces el Pico Turquino (el más alto de Cuba, con 1.974 metros), recibí el diploma de maestra primaria en una ceremonia que, a diferencia de las dos graduaciones anteriores, no contó con la presencia de Fidel Castro, promotor de esos cursos emergentes, destinados a suplir la escasez de maestros en las aulas rurales.
A esa graduación, el 'máximo líder', como le decían, no asistió por las consecuencias derivadas del ataque a Playa Girón, en abril de 1961. Un año después de la invasión de Bahía de Cochinos, Cuba ocuparía nuevamente titulares, esta vez por la Crisis de los Misiles, que puso al mundo al borde de una tercera guerra mundial en octubre de 1962.
1962 fue el año en que las tres principales organizaciones políticas que habían hecho posible el derrocamiento de Batista, el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, aparcaron algunas de sus muchas diferencias, y luego de haberse agrupado provisionalmente en las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas), crearon el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), partido que dio paso a la fundación de Partido Comunista de Cuba, en 1965.
A 1962 lo recuerdo también porque fue el año en que en La Habana se volvieron a organizar los carnavales, con reina, damas, carrozas, comparsas, camiones y convertibles, muy similares a los celebrados en la capital antes de 1959. En YouTube encontré un video (Documental "Carnaval Habana 1962" - YouTube) de un documental de Alberto Roldán sobre el "primer carnaval socialista".
Disfruté del desfile desde un palco, en compañía de varios familiares. El recorrido se iniciaba en el Malecón, subía por la calle Prado y cuando llegaba a Monte y Cienfuegos, los participantes daban la vuelta y bajaban por Prado y terminaban en el Malecón. Entonces no podía imaginar que al Carnaval de La Habana, que siempre se celebró en febrero, un mes invernal, le quedaba poco tiempo de vida. En lo adelante, se realizaría en julio, en pleno verano.
El castrismo acabó con las tradiciones y costumbres de los habaneros. Y de todos los cubanos.