LA HABANA, – En el 2020, cuando comenzó a desplomarse el sector turístico de la Isla debido a la pandemia de coronavirus, el régimen de Cuba impulsó campañas para atraer extranjeros a “un país seguro” con un “sistema de salud fuerte”.

La realidad, sin embargo, resultó insegura y frágil. Poco tiempo después de la primera apertura de las fronteras al turismo, en noviembre de 2020, el sistema de salud cubano colapsó. Los problemas de la infraestructura sanitaria acumulados antes de la pandemia salieron a flote y el modelo basado en el control primario de la salud se hundió detalla el portal web CubaNet

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La falta crónica de medicamentos, así como el colapso hospitalario y de los servicios necrológicos aplastaron la imagen internacional de potencia médica de Cuba, utilizada como sustento del turismo de salud por la dictadura.

Aun así, las instalaciones dispuestas para la atención de los pacientes extranjeros contrastan con los hospitales, policlínicos y consultorios adonde acuden los cubanos.

Según la doctora Miladys Orraca, presidenta de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A. (CSMC), Cuba ofrece servicios al turismo extranjero en todo el país: “Cinco clínicas especializadas, nueve clínicas internacionales de salud, consultorios médicos en los polos turísticos, farmacias y ópticas que brindan servicios a clientes extranjeros en más de 280 programas”.

Particularmente la Clínica “Cira García”, líder del turismo de salud en la Isla, es una instalación que se presenta como “zona de confort”. En su interior, cada paciente tiene a su disposición las más avanzadas tecnologías, habitaciones privadas con oxígeno directo y otras facilidades de alojamiento y servicios médicos.

De todos los servicios que brinda la clínica en el actual contexto, sobre todo uno llama la atención: el análisis clínico de pacientes pediátricos con síndromes post-COVID-19.

Mediante pruebas hematológicas los doctores de esta instalación diagnostican el estado del menor después de su contagio. El programa fue diseñado por especialistas pediátricos de la clínica para pacientes extranjeros, turistas y, por supuesto, funcionarios del régimen que no acuden a los mismos hospitales destinados a la población.

Vía correo electrónico, CubaNet se comunicó con la Clínica “Cira García” para saber si también ofrecían tratamiento a pacientes pediátricos nacionales. La institución respondió: “La clínica está concebida para la modalidad de turismo de salud. No se ofrecen servicios de atención médica ni estomatológica para pacientes nacionales, los que estamos contemplando gratuitamente en nuestro sistema de salud”.

No obstante, este medio no halló ninguna consulta similar en ninguno de los hospitales del territorio nacional. Mucho menos en las condiciones institucionales de “alto estándar y excelencia” que hacen contrastar los servicios de salud nacionales y extranjeros.

Contrastes

“Excelencia y calidad” es el eslogan utilizado por la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A. (CSMC) para promover las instalaciones médicas asociadas al turismo de salud.

En esta modalidad, también destaca el Centro Internacional de Salud “La Pradera”, ubicado en el exclusivo reparto Siboney, en La Habana. La institución con servicios de hotelería brinda programas médicos que van desde la recuperación ortopédica, respiratoria y cardiovascular hasta la terapia antiestrés.

De acuerdo con los directivos de la CSMC, es en el extranjero, y no en Cuba, donde el sistema sanitario no funciona.

Según de 2016 publicada en el periódico del régimen, Granma, los turistas “refieren que en sus países de origen no cuentan con recursos disponibles y deben dedicar un tiempo de espera prolongado para practicarse una cirugía u otro tratamiento”.

Los más de 250 programas médicos destinados a los turistas incluyen servicios personalizados para cada paciente, que empiezan por encima de los 2 500 dólares. Asimismo, la personalización del servicio permite a los pacientes ubicarse cerca de polos turísticos como Varadero, Santa Lucía, Santiago de Cuba, Pinar del Río y Holguín.

Los precios de los tratamientos fluctúan por debajo de la media internacional, pero eso no atenta contra las ganancias del régimen, que financia estas instituciones sin retribuir al desarrollo del propio sistema de salud. Asimismo, los especialistas que laboran en estos centros reciben ridículos salarios, si se comparan con los de sus colegas en otras partes del mundo.

El negocio lo conforman una red de los mejores centros médicos, científicos y de investigación del país, con una disponibilidad tecnológica avanzada que permite realizar más de 150 pruebas diagnóstico.

Entre los más conocidos, además de los ya mencionados, se encuentran el Centro Internacional de Restauración Neurológica, el Centro de Histoterapia Placentaria, el Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria Camilo Cienfuegos, el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (CIMEQ) y los centros de rehabilitación anti-adicciones de la agencia Cubanacán, perteneciente al Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (GAESA).

Por si fuera poco, existen salas para el turismo extranjero en los mismos hospitales donde la crisis sanitaria arrasa con los cubanos. Entre los centros hospitalarios habaneros que cuentan con salas internacionales están los institutos de Gastroenterología, Hematología e Inmunología, Oncología, Cardiología y Cirugía Cardiovascular, entre otros de categoría pediátrica y quirúrgica.

Incluso, en el Hospital General “Vladimir Ilich Lenin”, de Holguín, existe una sala internacional en el quinto piso, próxima al pabellón de Cardiología.

Vacuna para el turismo

El régimen cubano promovió la inmunización de los turistas con sus candidatos vacunales (Soberana 02 y Abdala) contra la COVID-19. Además, evaluó suministrar el fármaco cubano Nasaferon (versión nasal del Inteferón alfa 2-b) a los viajeros internacionales, como una opción preventiva para evitar el contagio de la enfermedad.

Sin embargo, la realidad torció los planes. Cuba está lejos de llegar a la temporada turística del 2021 (octubre) con la pandemia controlada. En el intento por frenar la rápida propagación del virus, el régimen incluso echó mano a la vacuna china Sinopharm.

A la par del anuncio del régimen de abrir las fronteras a los visitantes extranjeros a finales del 2021.

Mientras esto pasa, los cubanos se baten abandonados a su suerte para conseguir atención médica “gratuita”. Por su parte, los turistas y dirigentes pueden optar por “relajar tensiones, curar enfermedades y elevar la calidad de vida” gracias al turismo de salud en la Isla.

FUENTE: CubaNet

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