domingo 4  de  octubre 2026
BRASIL

Duelo cerrado entre Lula y Bolsonaro en primera vuelta electoral

Se avizora que también en el balotaje habrá una competencia muy reñida que hace imposible dar pronósticos. Indecisos y evangélicos pueden inclinar la balanza

Por Ascensión Reyes

MIAMIA. Las elecciones presidenciales de Brasil en este mes de octubre (el 4 la primera vuelta y el 25 el balotaje) son las más polarizadas de la historia del gigante del sur.

Se trata de unas elecciones generales en las que además del presidente se elegirá un vicepresidente, gobernadores, diputados federales y estatales y dos senadores por cada una de las 27 unidades de federación. Están convocados a ejercer el voto más de 158 millones de sufragantes.

Son 13 candidatos los que aspiran llegar a la presidencia, sin embargo, la polarización se centra en dos figuras claves: Luiz Inácio Lula Da Silva (Partido de los Trabajadores, PT), que aspira a su cuarto y último mandato y el senador Flávio Bolsonaro (Partido Liberal, PL), heredero del expresidente Jair Bolsonaro.

De acuerdo con las últimas encuestas, publicadas el 28 de septiembre, no solo se espera un resultado muy cerrado para este 4 de octubre, y que ninguno de los dos alcanzará el 50% necesario para salir victorioso en esta primera contienda, por lo que se hace inevitable el balotaje y desde ya se vislumbra un escenario de final de fotografía.

La mayoría de los sondeos da una ligera ventaja a Lula, pero cualquier cosa puede pasar.

La firma BTG/Nexus, en primera vuelta señala que Lula del 40% pasa al 42% y Flávio Bolsonaro se mantiene en 37%.

Con esto, en votos válidos, el mandatario actual aparece con el 44%, lo que aún lo sitúa lejos de una posible victoria en primera vuelta (Lula tiene el 42% del total de votos, frente al 53% del resto de candidatos combinados). Solo el 9% se declara indeciso.

En el balotaje, Lula adelanta con 46% por contra su adversario, que cae de 45 a 44% por ciento. Añade que el 87% afirma que no cambiará su voto hasta el domingo, el nivel más alto de la serie histórica. Este porcentaje es aún mayor entre los simpatizantes de Lula (92%) y los de Bolsonaro (91%).

El sondeo, de Quaest, determinó un movimiento parecido. Lula en primera vuelta sube de 37 a 39%, pero también detecta que Flávio pasa de 33 a 34%.

En la segunda vuelta, pronostica un empate en 42%, con Lula creciendo un punto desde 41% y su rival estable en 42%. Votos blancos y nulos 13% e indecisos solo 3%.

Factores que deciden

Entre los factores que pueden definir la contienda se encuentras: los indecisos, los votantes evangélicos, cristianos pentecostales y la situación socioeconómica.

Tanto Jesús Enrique Mazzei (politólogo, diplomático jubilado y docente universitario) y Marsílea Gombata, (investigadora de la Universidad de Sao Paulo y profesora de Relaciones Internacionales en la Fundación Armando Alvares Penteado, FAAP) analizan el panorama electoral brasileño para Diario Las Américas.

Mazzei expone que, por supuesto, en esa polarización un factor fundamental serán los indecisos o lo que ellos llaman el voto útil. Mientras que, Gombata explica que los votantes indecisos podrían decidir las elecciones.

“Esta contienda está aún más reñida que en 2022, cuando Lula ganó por unos, 2,1 millones de votos más que Jair Bolsonaro. Hoy, los votantes indecisos representan, aproximadamente, el 4%. Extrapolando este porcentaje al electorado brasileño, tenemos, más de 7,9 millones de votantes que aún no saben por quién votarán el próximo domingo, 4 de octubre”, dice la investigadora.

Bolsonaro en los últimos meses ha subido en las encuestas, pero mantiene el empate técnico con Lula.

“En la segunda vuelta cualquiera de los dos pudiese ganar. La primera vuelta, creo que la primera opción la tiene Lula con un margen de un 4 a un 5%. Pero la segunda vuelta, se pone mucho más cerrado el resultado electoral. De acuerdo con las encuestas hoy, el margen está en un 2,5% aproximadamente, a favor de Lula, pero eso lo que implica es prácticamente un empate técnico”, añade el diplomático.

Precisa que también influirá el voto disperso de la oposición, ahora entre dos o tres candidatos presidenciales, representan más o menos el 10% y si todos esos votos van hacia Bolsonaro tendrán un peso determinante o no en su victoria en la segunda vuelta.

Geografía del voto y factores socioeconómicos

En este sentido, la profesora de la Universidad de Sao Paulo apunta que históricamente, el PT siempre ha ganado entre los sectores más populares de la población.

“Esto ha cambiado en las últimas elecciones. Vemos a Lula liderando entre quienes ganan hasta 2 salarios mínimos (1 salario mínimo es 1.621,00 reales, unos 312 dólares), pero en el siguiente tramo –entre 2 y 5 salarios mínimos– los partidarios de Bolsonaro están por delante, según encuestas publicadas en los últimos días. ¿Qué significa esto? Que muchos votantes pobres están frustrados (a pesar de la mejora de los indicadores macroeconómicos) y resentidos por las promesas pasadas de movilidad social que no se han cumplido. Por lo tanto, están apostando por figuras que prometen soluciones mágicas a problemas complejos y que coquetean con el autoritarismo”, indica la investigadora.

La internacionalista añade que lo visto en las últimas elecciones no es necesariamente un cambio geográfico, sino más bien un cambio en los estratos socioeconómicos.

“Es posible que veamos el mismo escenario que en 2022, con la región noreste, que concentra focos de pobreza, votando por Lula. En la encuesta Qaest de este lunes, 28 de septiembre, Lula aparece con el 56% de la intención de voto en la región, frente al 24% de Flavio Bolsonaro”, describe.

Para ella, es innegable que el pasado influye y la región noreste experimentó un impacto socioeconómico positivo significativo con programas sociales como Bolsa Familia.

“Las familias ahora tienen más de una comida al día gracias a esta ayuda estatal, y ahora, pueden dejar a sus hijos en la escuela sin tener que obligarlos a trabajar temprano para ayudar en casa. No me gusta cuando se dice que los programas sociales son solo herramientas electorales. Para mí, sigue siendo impactante saber que 600 reales (US$120) al mes de Bolsa Família marcan una enorme diferencia (una cuestión de supervivencia) para una familia. Brasil es un país con muchos focos de pobreza, pero la gente, incluso los propios brasileños, lo olvida”, afirma.

Mazzei acota que va a pesar mucho, causas que tienen que ver con inflación, el bienestar económico y, sobre todo, viendo los últimos días sobre todo cómo se ha movido el precio del combustible en Brasil.

La analista brasileña, Eugenia dos Santos en entrevistada a Meganoticias Mundo de Chile, destacó que Bolsonaro tiene su gran electorado formado por hombres. En una clase media que gana de dos a cinco salarios mínimo. Y, Lula tiene sus votantes en las mujeres, que es su gran faja, y entre las personas que ganan dos sueldos mínimos.

Dos Santos expone estrategias de campaña a desarrollar. Afirma que la derecha tradicional de Brasil no está con Bolsonaro por eso, él tiene que apuntar a conquistar esos votantes. Y, Lula se debe centrar en conquistar al electorado del sur del país, porque en el norte el mandatario gana. Su misión es ir al encuentro de los sufragantes de Río de Janeiro y Sao Paulo, entre otros, que se han caracterizado por ser ciudades más conservadoras.

El peso de lo religioso

Bien es sabido que lo religioso tiene un peso específico en las votaciones de Brasil, sobre todo por los evangélicos.

Gombata no tiene dudas de la carga de los evangélicos en el sufragio brasileño. Apunta que encuestas recientes muestran que, entre los evangélicos, el 46% votaría por el hijo de Bolsonaro en la primera vuelta, y el 27% por Lula. Entre los católicos, el 48% declaró que votaría por Lula, mientras que el 29% dijo que votaría por Flávio Bolsonaro.

La investigadora describe los porcentajes de adherencias a las distintas religiones en el gigante del sur. “Actualmente, los evangélicos representan el 30% de la población brasileña (no del electorado). Según el investigador José Eustáquio Diniz Alves, los cristianos representan aproximadamente el 80% del electorado brasileño, los católicos constituyen cerca del 50% y los evangélicos alrededor del 30%. La contienda es tan reñida que estos votos sin duda tendrán un peso considerable”.

El estudio de Diniz fue publicado el 27 de mayo de este año.

Sobre este punto, el diplomático coincide en señalar la preferencia de los evangélicos con el PL, de Bolsonaro. “Tienen un gran peso de los evangélicos, de los cristianos pentecostales. Sin embargo, Lula tampoco ha descuidado ese sector y ha tenido un acercamiento importante”.

Cree que ese voto religioso no sea definitivo para cambiar un resultado, pero si será muy importante, porque esos sufragios se bifurcan.

“En las ciudades del sureste, fundamentalmente, de personas blancas, clase media, ha habido un crecimiento los últimos años en detrimento del crecimiento de la religión católica. El voto evangélico en los últimos años es muy importante”, sentencia.

El impacto de la corrupción

Los últimos escándalos de corrupción en Brasil han hecho mella entre el electorado que cada vez se va decepcionando más del liderazgo político.

Estos ilícitos e irregulares salpicaron a Flávio Bolsonaro con el caso del banquero, Daniel Vorcaro, exdirector del Banco Master. Fue arrestado en marzo y acusado de orquestar uno de los mayores escándalos de fraude de Brasil. Cerca de 800.000 clientes están entre las víctimas de la estafa que ascendió a $2.300 millones. La investigación indaga si el senador candidato participó en actos de corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal.

Bolsonaro ha negado haber cometido irregularidades y da como razones que buscaba financiamiento para una película de su padre.

Este escándalo también tocó a Lula, porque el banquero tuvo vínculos cercanos con el juez Alexandre de Moraes, aliado del gobierno y quien llevó el juicio que condenó a 27 años de cárcel al exprsidente Jair Bolsonaro por el intento de golpe.

Pero también detrás están las investigaciones por tráfico de influencias contra el hijo mayor de Lula.

“Eso, ha impactado en forma general el liderazgo político brasileño, Entonces, eso también ha afectado el surgimiento de una tercera opción y prácticamente, el centro político en Brasil ha sido engullido por la polarización que hay entre Flavio Bolsonaro y Lula”, dice Mazzei.

Fake news, redes sociales e IA

Mazzei identifica otro rasgo en esta contienda electoral. Observa que en estos últimos días están circulando muchos fake news en redes sociales y medios de comunicación, de lado y lado. Destacó que La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil criticó a Bolsonaro por hacer una afirmación en nombre de esta organización.

Conferencia del Episcopado Brasileña dijo que ella no toma por partido por ninguna eh figura partidaria, sino que es una es una institución netamente pastoral.

Bolsonaro también fue duramente cuestionado por el uso de un avatar generado con IA de su padre para respaldar el lanzamiento de su campaña. Pese a las críticas, el Tribunal Superior Electoral de Brasil lo exoneró de responsabilidades.

El diplomático ve normal el uso de la IA en las campañas electorales. “Lo están utilizando tanto Lula como Bolsonaro”.

Recordó que, en las últimas campañas en América Latina, el uso de la IA fue un recurso novedoso e impactante. “Parte del peso importante del apoyo que tiene Flavio Bolsonaro es transmitido por el peso político del papá”.

Final de fotografía

Las elecciones, como ya se ha dicho, tendrán una final de fotografía. En la primera vuelta definirán las bases, pero la segunda vuelta el 25 de octubre entrarán en juego la estrategia y el comportamiento electoral de los indecisos. Eso en lo interno.

Pero en Brasil no solo se definirá el carácter del gobierno, sino también el equilibrio político en América Latina, donde ha habido un giro hacia la derecha.

Ya no es la misma de 2023, cuando Lula asumió el mandato. Ahora, Javier Milei gobierna Argentina; José Antonio Kast asumió en Chile; Keiko Fujimori llegó a la presidencia de Perú y Abelardo De la Espriella hizo lo propio en Colombia. Ecuador continúa bajo Daniel Noboa, mientras Paraguay tiene a Santiago Peña.

En Venezuela, se estaba bajo el régimen chavista de Nicolás Maduro, que fue extraído del país por fuerzas élites de EEUU en enero de 2026 y ahora, detenido en una cárcel de Nueva York acusado de narcotráfico y narcoterrorismo, espera juicio para junio de 2027. Este país andino ahora está bajo la tutela de Washington.

Brasil y Uruguay aparecen, así como dos de los principales gobiernos no alineados con la derecha Sudamérica.

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