domingo 29  de  enero 2023
Adoctrinamiento

En Cuba, es más importante ser comunista que niño o joven

"La formación comunista de la joven generación es una preciada aspiración del Estado", establece el Artículo 3 de la norma, según el Código de la Niñez y la Juventud

Por DIARIO DE CUBA

LA HABANA— El Estado cubano se ufana de garantizar los derechos de niños y jóvenes. Para demostrarlo puede alegar que en 1990 firmó la Convención sobre los Derechos de los Niños de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la ratificó 1991. Pero 13 años antes, ya había aprobado un Código de la Niñez y la Juventud que garantiza a niños y jóvenes de la Isla nada más y nada menos que… un adoctrinamiento comunista.

El Artículo 1 establece que "el Código de la Niñez y la Juventud regula la participación de los niños y jóvenes menores de 30 años en la construcción de la nueva sociedad y establece las obligaciones de las personas, organismos e instituciones que intervienen en su educación conforme al objetivo de promover la formación de la personalidad comunista en la joven generación".

El Artículo 3 deja claro que "la formación comunista de la joven generación es una preciada aspiración del Estado". El Estado asume que su aspiración debe serlo también de "las familias", además de "los educadores, las organizaciones políticas, sociales y de masas que actúan constantemente para que en el propio quehacer de la construcción socialista, surjan y se desarrollen en los niños y jóvenes, los valores ideológicos del comunismo y los atributos y cualidades que les permitan cumplir su papel como herederos activos participantes y continuadores de la obra revolucionaria…".

De acuerdo al Artículo 5, "la sociedad y el Estado velan porque las personas que se vinculan a los niños y jóvenes en el proceso educativo constituyan un ejemplo para la formación de su personalidad". Pero no se trata del temperamento, los rasgos distintivos e individuales de la persona que se van desarrollando libremente, de acuerdo a su interacción con la realidad y su percepción de esta, sino de "su personalidad comunista".

Las mencionadas instituciones "estimulan a los ciudadanos que adquieren méritos" en la mencionada labor de ser ejemplo para la formación en niños y jóvenes de la personalidad que desea el Estado.

La preocupación del Estado cubano por las jóvenes generaciones es tal que, según el Artículo 8, él y la sociedad "trabajan por la eficaz protección de los jóvenes". ¿Ante quién o qué? Pues "ante toda influencia contraria a su formación comunista".

El Artículo 15 dispone que "los organismos estatales de la educación, a través del Sistema Nacional de Educación prestan especial atención a la formación en los estudiantes de una concepción científica del mundo y los rasgos que caracterizan la personalidad comunista…".

El precio de escoger una personalidad distinta a la comunista

El desarrollo de una personalidad distinta a la "comunista" escogida para los ciudadanos por el régimen clasificaría, como mínimo, como un problema de conducta, como parece demostrar el envío del adolescente de 15 Reniel Rodríguez a una escuela de conducta, por haber llamado a protestar en Cárdenas y haber salido a manifestarse el 15 de noviembre, fecha para la cual la plataforma Archipiélago había convocado una Marcha Cívica por el Cambio.

Muchos cubanos jóvenes o menores de edad, pero con responsabilidad penal, al tener 16 años o más, enfrentan actualmente altas peticiones fiscales por haber gritado "Abajo el Comunismo" o "Patria y Vida", durante las manifestaciones que tuvieron lugar en varias ciudades cubanas entre el 11 y el 13 de julio.

De acuerdo al Artículo 66 del Código, "la Constitución de la República expresa que la defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. Conforme a este principio, la sociedad ofrece a la joven generación la posibilidad de prepararse militarmente".

Pareciera que los jóvenes cubanos pueden elegir no "prepararse militarmente", en un país donde ya otros decidieron cuál debe ser su personalidad y qué deben considerar un honor, cuando en realidad el servicio militar es obligatorio, aunque hasta ahora solo para los hombres. Durante el VIII Congreso del Partido, Raúl Castro propuso la extensión del carácter obligatorio de este a todos los jóvenes, incluyendo las mujeres, que quieran cursar estudios universitarios.

En este Código, supuestamente dedicado a la niñez y la juventud, ninguna de estas dos palabras es la más mencionada. El primer lugar lo ocupa, como ya habrán percibido los lectores, el término "comunista" con nada menos que 23 menciones.

Ni "niñez" ni "juventud" clasifican en el segundo lugar, sino "socialista" (18). A duras penas, "niñez" (8) y "joven" o "joven generación" (13) tienen más menciones que "Revolución" (6) y "patria" (11).

Código de la Niñez y la Juventud cubano vs. Convención sobre los Derechos del Niño

Ser comunista en Cuba es más importante que ser niño o joven. La patria socialista está por encima de los derechos de la niñez y la juventud. De hecho, el Código de la Niñez y la Juventud cubano viola artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño que el Estado cubano se enorgullece de haber firmado y ratificado.

El Artículo 2 de la Convención declara que "los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de (…) la opinión política".

Por su parte, el Artículo 14 expresa con claridad que "los Estados Partes respetarán el derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión".

Al Estado cubano le ha tomado 46 años cerrar todas las puertas al matrimonio infantil, violatorio de la Convención sobre los Derechos del Niño, mediante el proyecto del nuevo Código de las Familias, que sustituirá al vigente desde 1975.

¿En algún momento eliminará el Código de la Niñez y la Juventud que claramente viola la Convención que el Estado cubano firmó y ratificó, por lo que es vinculante? ¿En algún momento podrán aspirar las familias cubanas a que sus niños puedan desarrollar libremente su personalidad? ¿Podrán los educadores cubanos dejar de ser meros adoctrinadores en función de los intereses del régimen?

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