FRANK LÓPEZ BALLESTEROS
Especial

El Gobierno de Nicaragua está preocupado porque los pagos por parte de Venezuela a través de diversos mecanismos de financiamiento para el suministro de alimentos en 2015, no han sido liquidados o no alcanzan para diciembre, por lo que advierten que el envío de leche, carne, azúcar y otros rubros a los puertos venezolanos corre el riesgo de no materializarse en lo que resta de mes, revela un documento oficial.

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Con un llamado “urgente a buscar soluciones” se despide el ministro de Petróleo y Minas de Nicaragua, Francisco “Chico” López en una carta enviada el 6 de noviembre de 2015, a altos funcionarios del Gobierno venezolano, entre ellos los vicepresidentes del Gabinete económico y la gerencia de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), en la que presenta un panorama de la situación y demanda celeridad por el desembolso de un total de 180 millones de dólares que los nicaragüenses han tenido que financiar para cumplir con pedidos.

El ministro advierte a sus pares venezolanos que por más dinero que se obtenga de partidas presupuestarias alternas de PDVSA “no habrían fondos para el envío de comida” en el resto de diciembre. Le recuerda a Caracas que tiene deudas por un total de 66.9 millones de dólares por venta de café, azúcar y otros insumos, y que debía haberse saldado a través de diversos mecanismos.

López le presenta al ministro y vicepresidente de Seguridad y Soberanía Alimentaria, Carlos Osorio, una evaluación de los suministros de alimentos acordados de enero a diciembre 2015 con Nicaragua, que ascienden a 446.300 millones de dólares, y es precisamente la empresa Alba Alimentos de Nicaragua (Albalinisa), vinculada a la familia del presidente de ese país, Daniel Ortega, la principal exportadora de comida a puertos venezolanos.

En 2014 Venezuela importó de Nicaragua bienes por 317.9 millones de dólares, la mayoría alimentos, según el Instituto Nacional de Estadísticas venezolano (INE).

Albalinisa es la encargada de administrar el mecanismo de compensación creado en el marco de Petrocaribe por el cual Nicaragua puede pagar una parte de su deuda petrolera en especies, sobre todo, alimentos. De allí que ahora, en medio de la crisis de producción alimentaria en Venezuela, las partidas no estén alcanzando.

Los 446.3 millones de dólares contratados por la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex) corresponden a la venta de carne, leche, café, azúcar, caraotas, novillos, vaquillas y aceites refinados, dice el texto, alimentos que desde hace tiempo Venezuela tiene que importar de países aliados políticamente como Nicaragua, Argentina, Brasil y Bolivia.

Hasta el 31 de octubre, de los 391 millones programados por facturar se ejecutaron 328.4 millones (84%), y el resto, 62.9 millones (16%) no pudieron ser facturados. Para noviembre y diciembre, según los contratos entre Caracas y Managua, se programaron facturar 54.9 millones, dice la carta.

Las compras de comida desde Venezuela a la Nicaragua de Ortega cayeron estos últimos meses, pero no las deudas y la preocupación ante un posible impago. Así, entre noviembre y diciembre, según contrato con PDVSA, se programó 59.300 millones de dólares.

Un punto clave que se conoce ahora son los mecanismos que utiliza Venezuela para pagar, basado fundamentalmente de fondos petroleros. De los 446.300 millones de dólares contratados por Corpovex, 355.800 millones “corresponden a los ingresos programados de la factura petrolera con PDVSA de enero a diciembre de 2015”, de forma que para completar el monto total contratado, Nicaragua gestionaría financiamiento por 90.4 millones en 2016.

Para finales de octubre Managua tenía programado recibir de PDVSA 295.6 millones de dólares, pero solo llegaron 155 millones (52% del total), 141.5 millones menos de lo programado por lo que “Nicaragua aun cuando el financiamiento era de 90.4 millones gestionó uno por 173.3 millones de dólares”, para honrar los compromisos.

El problema para Nicaragua o para Albalinisa, es que la importación de alimentos a Venezuela le está generando una sobrefacturación que parece no poder sostener. Es por eso que en la carta de López, quien también es presidente de esta empresa, advierte que si bien se facturaron alimentos por 328.4 millones de dólares, sola se ha recibido por factura petrolera de PDVSA 155 millones “lo que representa una sobrefacturación de alimentos por 173.3 millones”.

Alerta roja

El mensaje desde el Gobierno de Nicaragua hacia altos funcionarios de Venezuela es contundente: si no se logra saldar la deuda pendiente en lo que resta de diciembre, el envío de alimentos como leche, café o azúcar a puertos venezolanos corre el riesgo de no concretarse, a lo que se suma la excesiva sobrefacturación que afecta los montos adeudados.

“Aun cuando se reciban en noviembre y diciembre los 59.3 millones por factura petrolera de PDVSA, se habrían sobrefacturado alimentos adicionales al financiamiento anual de 90.4 millones la suma de 23.6 millones, de forma que Nicaragua estaría gestionando financiamiento por 114 millones (…) es decir que no habrían fondos disponibles para el envío de alimentos a Venezuela”, explica López en la carta para ambientar la gravedad del asunto.

Nicaragua se ha convertido en la fábrica de alimentos de Venezuela en el exterior. La nación gobernada por Ortega, un aliado clave del fallecido presidente Hugo Chávez, lo logró a través de Albalinisa, una empresa exportadora perteneciente al Consorcio Alba de Nicaragua (Albanisa), ligada a la familia presidencial y gestada en virtud del acuerdo petrolero con Venezuela.

Pero con un precio del barril de crudo que bajó los 40 dólares, excesivo endeudamiento para cubrir importaciones y deudas externa, los nicaragüenses, por más aliados del chavismo que puedan ser, están padeciendo la crisis de morosidad del Gobierno venezolano.

Hasta noviembre, entre 54% y 56% se calculaba el índice de escasez en Venezuela, según contaba a este diario Jesús Cacique, presidente de la consultora financiera Capital Market. El también profesor  universitario dijo que “la inflación en el país está alrededor del 196% y 204%, y la caída del Producto Interno Bruto (PIB) es de 10%”.

Qué llueva café

Una letanía de lamentos es lo que se retrata en la carta de los nicaragüenses por la falta de pago: “a través de la estatal Café Venezuela se facturaron para la compra de alimentos 33.2 millones de dólares de los cuales no se ha recibido pago; la CVAL (Corporación Venezolana de Alimentos, adscrita al ministerio de Agricultura y Tierras) facturó 10.3 millones en dólares en alimentos” y tampoco hay pagos.

A través del Sistema Único de Compensación Regional (Sucre), la moneda virtual de la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA), de la que Nicaragua es miembro, se facturaron 50.000 toneladas de azúcar por 23.4 millones de dólares. “El azúcar está ya en Venezuela y no hemos recibido pago”, se reclama. Además, “está en proceso de formalización 40 millones de dólares destinados a cubrir la compra de azúcar, carne y atún”.

El Sucre es un mecanismo monetario que sirve para la canalización de pagos internacionales de las operaciones de comercio recíproco entre sus países miembros: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Si bien es una especie de moneda virtual, los socios del ALBA han sabido obtener dividendos.

Con un profunda crisis de desabastecimiento que desde 2014 se ha agudizado, las importaciones de alimentos desde Nicaragua a Venezuela cayeron 10% de enero a noviembre de 2015, comparando el mismo período del año pasado, cuando se facturaron ventas por 332.2 millones de dólares y ahora 287.6 millones, muestran datos del Centro de Trámites de las Exportaciones de Nicaragua (Cetrex).

Nicaragua, dice el presidente de Albalinisa en su carta, “aun cuando se hayan agotado los fondos para cumplir las compras de Corpovex sigue despachando comida”, pero las cuentas en saldos rojos amenazan con cerrar el grifo.

 

 

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