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La líder opositora María Corina Machado asegura que para liberar a Venezuela es importante tener claro que el poder está usurpado por una “estructura criminal” y ocupado por grupos de se mantienen allí por fuertes intereses financieros, como la guerrilla colombiana, cárteles mexicanos de la droga y grupos extremistas islámicos.

Ante esta realidad, la exdiputada, coordinadora nacional de la organización Vente Venezuela, en entrevista exclusiva concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS, dijo que es importante convencer a los “aliados genuinos”, de la importancia de “elaborar el concepto de guerra no convencional”, para poner fin al “genocidio”, que está teniendo lugar contra la población venezolana.

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Machado le envió esta semana un mensaje al presidente interino Juan Guaidó, en el que lo exhorta a tomar medidas para acelerar el cambio en el país, entre ellas, incluir a Venezuela en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Afirmó que está dispuesta a acompañar al presidente encargado, pero no por ello callará cuando se produzca lo que considera un desvío de la ruta.

¿Ha tenido la oportunidad de reunirse con Guaidó para hacerle tus planteamientos en persona?

No, no he podido hablar con él en persona, pero yo sí le había enviado previamente por escrito mi visión en una carta que se le entregó personalmente.

Uno de sus planteamientos es incluir a Venezuela en el TIAR…

Tenemos muy claro que lo que está ocurriendo en Venezuela es un genocidio que se acelera, que es parte y consecuencia inevitable de un Estado criminal que está apoyado por fuerzas antioccidentales, narcotráfico y terrorismo, que han ocupado Venezuela para desde aquí expandir sus operaciones criminales a otros países. Ya vemos lo que está ocurriendo en Colombia, se producen ataques terroristas que ya han cobrado decenas de vidas de colombianos. Y todos sabemos que estas son actividades que se realizan amparadas en el territorio y en el régimen venezolano. El tiempo de Venezuela es el del hambre, la muerte y el éxodo, y la sociedad venezolana no puede esperar más. Es algo sobre lo que, como venezolanos de nuestra generación, tenemos la obligación de persuadir a los aliados genuinos. Al día de hoy ha quedado suficientemente claro que enfrentamos una guerra no convencional.

¿Qué hacer frente a lo que usted define como “guerra no convencional”?

Es muy importante elaborar el concepto de lo que significa una guerra no convencional, porque si no lo tenemos claro y luchamos como si esto fuera solo una dictadura vamos a perder. Debe conformarse una amenaza creíble, severa e inminente (contra el régimen), apoyada por una fuerza de liberación que va a desplazar a una fuerza de ocupación que hay en el país. Eso es lo fundamental, y mientras más tarde lo hagamos, el costo va a ser mayor en recursos y, lo más grave, en vidas.

¿Cómo se podría concretar esa acción si los aliados del Gobierno interino no están dispuestos a asumir el costo político de una intervención?

En primer lugar, si eso fuera cierto, nuestro deber es convencerlos y comprometerlos como sea, como lo hizo (Simón) Bolívar en su momento. Si hubiese duda en los aliados, la primera responsabilidad que tenemos como liderazgo político es hacerles entender que no solo se trata de Venezuela sino que esto es por su propio bien. Yo estoy convencida de que nuestros aliados fundamentales y los países vecinos sí lo entienden y están decididos a hacerlo. Desde luego prefieren las opciones que representen menor riesgo y aquí se creyó en algún momento que era fácil provocar el quiebre del alto mando militar. Si esto fuese una dictadura convencional ya habría salido hace mucho tiempo, pero como es una estructura criminal donde hay intereses de orden financiero, ideológico, criminal y geopolítico, no basta con aplicar métodos para una dictadura sino para un Estado criminal.

¿Cómo convencer a los aliados?

Hay que hacerles entender que Venezuela hoy está ocupada por la guerrilla colombiana. Que aquí están haciendo negocios con total impunidad carteles de la droga como el de Sinaloa (México) y los carteles colombianos. Aquí están operando grupos extremistas islámicos como Hezbolá y Hamas. Además aquí están las redes financieras que pasan desapercibidas. Aquí hay mucha gente haciendo mucho dinero con el hambre de los venezolanos y todos quieren mantener el status quo. Esta estructura criminal no va a entregar el poder, hay que quitárselo. Y está claro que cada vez que sienten una presión interna o internacional, buscan mecanismos de descompresión que inhibe como los falsos diálogos como el que se hizo en República Dominicana y ahora en Noruega. Todo eso solo le da tiempo y oxígeno a la dictadura y en ese proceso mueren más y más venezolanos.

¿Cuál es el riesgo para los países vecinos?

En paralelo, está avanzando una infiltración en otros países de agentes de la tiranía disfrazados de movimientos sociales, que tienen como propósito hacer ingobernables las democracias liberales de este hemisferio. El tiempo corre y vemos que dentro de tres semanas se celebrará aquí en Caracas la 25 reunión anual del Foro de Sao Paulo, que están reorganizándose y a la ofensiva y además apoyándose en la reunión que tuvo Diosdado Cabello con (el designado gobernante cubano Miguel) Díaz-Canel y Raúl Castro. Aquí hay que actuar y rápido, no se trata solo de sacar a Maduro, se trata de desmontar una revolución que tiene como propósito instalarse en la región.

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