El caso de Alex Saab genera interpretaciones políticas dentro y fuera de Venezuela. Luego de que el empresario colombiano, señalado por Estados Unidos como una pieza clave de la estructura financiera del chavismo, fuera entregado a las autoridades estadounidenses este sábado 16 de mayo, el régimen venezolano evitó utilizar la palabra “extradición” y prefirió referirse al proceso como una “deportación”.
Para el magistrado venezolano en el exilio Miguel Ángel Martí, la decisión no es casual y responde a razones políticas y constitucionales.
“La razón principal es que la Constitución venezolana prohíbe la extradición de ciudadanos venezolanos”, explicó Martí en declaraciones ofrecidas a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Durante años, el chavismo sostuvo que Saab había sido nacionalizado venezolano y lo presentó además como diplomático y funcionario del Estado. Esa narrativa fue utilizada incluso cuando Saab fue detenido en Cabo Verde y posteriormente trasladado a Estados Unidos, donde estuvo preso hasta 2023 cuando fue intercambiado por la administración de Joe Biden por 10 estadounindes retenidos en Venezuela.
Por ello, según Martí, admitir ahora una extradición representaría una contradicción incómoda para el régimen.
“El régimen sostuvo durante años que Saab había sido nacionalizado venezolano y además lo presentó como diplomático y funcionario del Estado. Por eso, hablar de ‘deportación’ le permite evitar reconocer formalmente que entregó a uno de los hombres más cercanos al aparato financiero del chavismo a la justicia estadounidense”, afirmó.
El análisis también apunta a una dimensión política más profunda. Para el magistrado, el lenguaje utilizado por el oficialismo busca reducir el impacto interno y preservar el discurso de confrontación histórica contra Washington.
“Es una fórmula política y jurídica para reducir el costo interno y proteger la narrativa oficial”, señaló.
Sin embargo, Martí considera que el mensaje internacional resulta difícil de ocultar.
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“Demuestra un nivel de cooperación -o incluso de subordinación política- con EEUU que habría sido impensable hace pocos años”, sostuvo.
Saab fue durante años una de las figuras más protegidas por el chavismo. Nicolás Maduro llegó a calificarlo como “diplomático venezolano” y exigió su liberación cuando fue arrestado en África.
Ahora, el cambio en el manejo del caso despierta preguntas sobre posibles negociaciones políticas entre Caracas y Washington, especialmente en un momento en el que el régimen venezolano busca aliviar sanciones y reducir presiones internacionales.
Aunque jurídicamente el chavismo intente marcar distancia entre una “deportación” y una “extradición”, Martí considera que el efecto político es prácticamente el mismo.
“En términos prácticos, aunque jurídicamente lo llamen ‘deportación’, políticamente el efecto es similar al de una entrega negociada”, concluyó.