La primera vez que Juan Carlos, 36 años, intentó marcharse de la Isla fue en un bote de caucho con piso de tablones de madera y un motor de automóvil reformado. Era una noche tibia de octubre de 2014. A los treinta minutos de iniciada la peligrosa travesía, junto a otros ocho balseros, una lancha patrullera de tropas guardafronteras abortó el viaje. Le decomisaron la precaria embarcación y le impusieron una multa de tres mil pesos.

En la segunda ocasión, cuenta Juan Carlos, vendió en nueve mil dólares su moto MZ fabricada en la antigua Alemania del Este y compró un pasaje a Ecuador. El plan era atravesar la frontera de seis países antes de llegar a Juárez, México e intentar cruzar a Estados Unidos. “Eso fue en 2015. Pero cuando llegué a Puerto Obando, en Panamá, ya no tenía un dólar. Como no tengo familiares en Estados Unidos que me hiciera llegar dinero, regresé en un vuelo humanitario a Cuba. Lo lamenté muchísimo, porque dos meses después Obama aprobó un puente aéreo desde Costa Rica para los cubanos que estaban acampados allí”.

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Juan Carlos espera que la tercera ocasión sea la vencida, pues vendió su casa para sufragar el viaje hasta Managua, Nicaragua, e iniciar una marcha hasta México y luego cruzar a Estados Unidos por algún punto de la porosa frontera sur. “Si fallo otra vez y me regresan pa’ Cuba tendré que dormir en un parque”. Y explica que la mayor parte del dinero por la venta de la casa se la dieron en pesos. "Tuve que salir a la calle a comprar dólares o euros. A cualquier precio, ya que la jugada por Nicaragua tiene los días contados. Hace diez días el dólar estaba a 70 y el euro a 90. Pero como hay un montón de gente comprando divisas, los precios se dispararon. El 22 de enero compré el dólar a 96 y el euro a 100 pesos”.

Hace un año, el dólar se cotizaba a 40 pesos y el euro a 46. Pero la administración de Miguel Díaz-Canel, presidente designado por Raúl Castro, se ha dado un tiro en el pie. Díaz-Canel, desaprovechó una ocasión de oro para iniciar profundas reformas económicas y políticas. Apostó por más castrismo. A falta de liderazgo, optó por el surrealismo socialista, retomar el estudio del marxismo y desempolvar la obra del difunto Fidel Castro.

Cuba es un país totalitario con dos sistemas y dos monedas. Un socialismo ineficiente para los que no tienen dólares y un capitalismo medieval para los que reciben remesas. Al gobierno le gusta vender el relato del ‘bloqueo yanqui’, pero las cifras dicen que Estados Unidos, su enemigo número uno, es el principal proveedor de alimentos a la Isla. En 2021, Cuba se importó más de 270 millones de dólares en alimentos, sobre todo pollo. Junto con el huevo, el pollo es de las pocas proteínas que comen los cubanos sin acceso a las divisas.

Ya antes de la pandemia, por el retroceso de las tímidas reformas emprendidas por Raúl Castro, sumadas a las 243 medidas implementadas por el gobierno de Trump por lo que consideraba injerencia del régimen de La Habana en Venezuela, una feroz crisis económica acechaba la Isla. El problema es simple. El modelo cubano está agotado. No funciona. Las empresas estatales son improductivas. La autocracia sobrevive del turismo, la exportación de servicios médicos y las divisas que le proporcionan las remesas.

El resto de los motores económicos están en caída libre. La agricultura es un auténtico desastre. Las ramas avícola, porcina, ganadera y pesquera, por falta de incentivos, inversiones y una letal burocracia, ha visto decrecer su producción entre un 30 y un 60 por ciento. Y del azúcar ni hablar. Fidel Castro sepultó la industria azucarera. Desde hace siete años las cosechas no sobrepasan los dos millones de toneladas, cotas de producción inferiores a las zafras de principios del siglo XX.

Cualquier negocio que genere divisas, como el turismo, telecomunicaciones y la venta de servicios médicos, gracias al despojo salarial y precios minoristas con impuestos de hasta 300%, son controlados por la casta militar. En los últimos seis años, según el analista cubano Emilio Morales, radicado en Miami, los empresarios militares invirtieron 17.000 mil millones de dólares en la construcción de hoteles, marinas y campos de golf.

A pesar que el PIB descendió entre 2019 y 2021 un 13%, en plena crisis económica y una inflación del 70 por ciento, la junta militar que gobierna el país sigue invirtiendo aproximadamente un 45% del presupuesto en la construcción de hoteles.

La llegada del Covid fue una tormenta perfecta. Con la producción de bienes y alimentos en números rojos y el desplome del turismo -de 4 millones 700 mil visitantes en 2018 a menos de 500 mil en 2021- provocó que la importación de alimentos decreciera de los dos mil millones de dólares anuales a poco más de la mitad. La Tarea Ordenamiento, una reforma monetaria y salarial mal diseñada, acabó por catapultar la inflación. Los funcionarios que gestionan la economía del país abrieron una caja de Pandora.

Arbitrariamente tasaron el dólar a 24 pesos y por falta de liquidez los bancos no venden divisas. “Hasta un niño sabía que una subida salarial sin una oferta adecuada de bienes y servicios y el uso del dólar en las tiendas por divisas ocurriría una inflación”, afirma Gustavo, economista. Y esto fue lo que pasó. Los salarios crecieron hasta 4.9 veces. Pero los precios minoristas aumentaron entre siete y veinte veces. El dólar y el euro comenzaron a valorizarse.

Si en enero de 2021 un dólar se canjeaba por 40 pesos, un año después, el 23 de enero se vendía a 96 pesos, más del doble. El euro, de 46 pesos hace doce meses, aumentó a 100 pesos . Y va por más. Los vaticinios son que en el primer trimestre del año, “con la disminución en los viajes de los cubanos radicados en Estados Unidos, caída del turismo y pobre producción de alimentos y bienes, sumado al factor migratorio, continuará aumentando la cotización del dólar y el euro en el mercado informal. El dólar puede llegar a 110 pesos y el euro rozar los 120”, vaticina Gustavo.

Los expertos consultados para este trabajo coinciden que el aumento de ciudadanos decididos a irse del país, ha sido un factor clave para que en las últimas dos semanas las divisas se revalorizaran de forma precipitada.

“Aunque el dólar al cash no circula en el sistema bancario nacional, quienes se dedican al negocio de venta de bienes que compran en el extranjero y los que tienen planes de emigrar, generaron una demanda superior a la oferta. Cuando aumenta la tasa del dólar, por efecto dominó se revaloriza la cotización del euro, que suele valer un diez por ciento más. A ese segmento, que pueden ser 150 mil personas, entre las mulas y los pretenden emigrar, súmale dos o tres millones de cubanos, tal vez más, que habitualmente o en determinadas circunstancias se ven obligados a adquirir divisas para comprar alimentos y bienes en las tiendas dolarizadas", aclara el economista y concluye:

"Al no venderse divisas en los bancos cubanos, el precio de la cotización está a merced de las fluctuaciones en el mercado negro. La revalorización inesperada del dólar obligó a a subir los precios a los que se dedican a la reventa de productos que compran en las tiendas MLC o en el extranjero. Esto ha generado un gran descontento popular, porque si en enero de 2021 un trabajador devengaba 5 mil pesos, equivalente a 200 dólares, ahora su salario equivale a 50 dólares". Una petición (Petition · CIERREN LAS TIENDAS EN MLC / DÓLARES EN CUBA · Change.org) para que el gobierno cubano cierre las tiendas MLC (moneda libremente convertible) ya tenía más de diez mil firmas.

Cuál será la reacción del régimen para contrarrestar la insostenible situación, es la pregunta que se hace la mayoría de los cubanos, entre ellos el economista Gustavo, para quien “lo más sensato es iniciar una profunda reforma económica, liberalizar las fuerzas productivas, autorizar a empresas extranjeras la venta de alimentos y bienes y ofertar una canasta de divisas a 60 o 70 pesos en los bancos para frenar la subida en el mercado informal. No creo que las autoridades tengan demasiado margen de maniobra”.

Una reacción pudiera ser la del Banco Central de Cuba, que acaba de desmentir los rumores de que las autoridades del país tengan previsto aprobar, de forma controlada, la venta de dólares y moneda libremente convertible (MLC) a la tasa oficial de 24 pesos cubanos, con el propósito de limitar la inflación. Mientras, en la tabla que diariamente publica el medio independiente El Toque (elTOQUE | Todas las historias cuentan) sobre el mercado informal de divisas en Cuba en tiempo real, el 26 de enero se reportaba que el dólar se cotizaba a 100 CUP (pesos cubanos), el MLC a 95.75, el euro a 105 y por primera vez entraba en juego la libra esterlina, a 117.50.

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