REDACCIÓN.- Humberto Calderón Berti, expresidente de PVDSA, exministro de Energía y Minas, expresidente de la OPEP y exministro de Relaciones Exteriores, ofreció una rueda de prensa tras el fin de su cargo como embajador de Venezuela en Colombia, luego de que el presidente encargado Juan Guaidó lo destituyera del mismo.

Palabras de Calderón Berti en la conferencia de prensa:

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A los refugiados venezolanos, a los parlamentarios venezolanos que han pasado por acá, y a todo el mundo sin discriminación política de ninguna naturaleza. Porque como le he dicho yo a mis compañeros de la embajada, el partido de nosotros en Venezuela, el partido de nosotros no es ninguna parcialidad política. Y le hemos tendido la mano a todos sin discriminación, y todos lo saben perfectamente bien, que ha ocurrido, porque no hemos hecho puertas cerradas, sino puertas abiertas para todos.

Yo he tratado en lo posible de dar testimonio de lo que digo, de incorporar a todo el mundo al trabajo, sin discriminación, con generosidad, con amplitud. Y así me he desempeñado todo el tiempo en mi vida. Lamentablemente desde muy recién llegado yo acá a Colombia se presentó el caso de Cúcuta, lo que la gente, con su sabiduría popular, llamaron "el cucutazo". ¿Qué hice yo? Yo estuve en Cúcuta el 23 de febrero, junto con otros parlamentarios, junto con Julio Borges, acompañando al presidente Guaidó.

¿Qué se le dijo a los presidentes? ¿Qué se le dijo al presidente Duque? ¿Qué se le dijo al presidente Piñera? ¿Qué se le dijo al presidente de Paraguay? ¿Qué se le dijo al Secretario General de la OEA? ¿Qué se le dijo a la cantidad de gente importante que asistió a Cúcuta, qué iba a pasar ese día? Yo no lo sé. Nunca lo supe. Continúo sin saberlo. Y al pueblo venezolano tampoco se le dijo qué era lo que se pretendía hacer. ¿Para la comida solamente? No. Muchas otras cosas se han debido hacer. Están en deuda con el país, que le deben decir por qué ocurrió aquello.

¿Que fue una catástrofe? Sí lo fue. No culpa de Guaidó, no. Culpa de la tiranía venezolana, que no permitió que pasara la comida y que pasaran las medicinas. Pero conjuntamente con eso que ocurrió en la frontera, en los puentes, empezaron un graneo de militares activos a venir acá. Fueron 1200 que vinieron acá con sus familiares. Aquí recibieron la acogida del gobierno colombiano, de las organizaciones del gobierno colombiano, de migración, de fronteras, de la cancillería, de la gestión de riesgos, de todos esos organismos recibieron, de ACNUR. La gran mayoría de ellos fueron protegidos por ACNUR en los hoteles de Cúcuta. Ellos y sus familiares.

Pero llegaron aparte 148 militares que nunca recibieron apoyo de nadie. Esa gente fueron colocados en unos hoteles. Se encargaron de ellos personas designadas por el presidente Guaidó, de su entorno. Y esa gente manejó unos recursos que yo nunca supe de dónde venían, que nunca supe cuánto fue, que nunca supe cómo se gastaron, hasta el día de hoy. Pero al inicio de ese proceso yo empecé a recibir rumores por las redes y personalmente, de que estaban ocurriendo cosas indebidas, que había un mal manejo de aquellas cosas, y que tenía que prestarle atención a lo que estaba ocurriendo.

Hasta el momento en que las autoridades colombianas -porque no lo inventé yo- me dieron la alerta, y me mostraron documentos donde se hablaba de prostitutas, de licor, de cosas indebidas, de mal manejo de los recursos. ¿Y qué es lo que yo tenía que hacer como embajador, acá? Que me proporcionaran más información. Me la proporcionaron. ¿Quién dio esa información? Gente entendida en esto, en primer lugar desde la propia embajada. Colaboradores de la embajada que me dijeron 'aquí hay cosas irregulares, doble facturación, facturación ficticia', y una serie de manejos extraños que habían allí en los documentos que nos habían entregado ellos y en otros documentos que yo había recibido.

¿Qué es lo que me correspondía a mí hacer como embajador? Mandar a hacer una auditoría. Yo no soy policía, yo no soy fiscal, yo no soy juez para juzgar a nadie, yo lo que hice fue mandar a hacer una auditoría. Y en esa auditoría estaban en cuenta en Caracas, particularmente Leopoldo López, que se estaba haciendo. Apareció en la prensa un reporte de un medio de las redes llamado PanAm Post, y ahí se hizo una denuncia.

PanAm Post Español on Twitter

El día que se hace la denuncia, ya se estaba terminando el informe de auditoría para la denuncia. Apareció un viernes. Y el informe de auditoría me lo entregaron a mí un sábado, ese mismo día se lo mandé al presidente Guaidó, a Julio Borges y a Leopoldo López. Yo no lo toqué, yo no llamé a nadie para que manipulara ese informe, yo no traté nunca de influir en la forma como se elaboró ese informe.

Pero, ¿por qué se criticó que se hubiera filtrado la información? Yo debo decir responsablemente frente a los venezolanos que yo no tuve absolutamente nada que ver con eso. Ese no es mi estilo, esa no es mi forma, esa no es mi manera. Yo, cuando voy a decir algo, se lo digo a la gente en su cara y de frente. Pero ese no fue el hecho de que se haya filtrado la información. No, el hecho fue que ocurrió algo indebido, un manejo impropio de los recursos.

¿Qué hace la prensa? La prensa tiene que decir lo que está pasando, están en su derecho, están en su obligación. Y la gente tiene el derecho a estar informados. ¿Por qué puedo criticar yo que la información se sepa? Cuando me llamaron de Caracas dije lo triste de esto no es que se haya sabido, no; lo triste de todo esto es que haya ocurrido como ocurrió. Eso es lo triste. Yo he sido siempre respetuoso de los medios de comunicación. Ese es su trabajo. Yo creo que en las genuinas democracias los medios no se pueden dejar manipular. Los periodistas no pueden ser instrumentos de los medios, tienen que actuar de acuerdo con su conciencia, de acuerdo con su libertad, esencia de la naturaleza del trabajo que han escogido.

Tampoco se trata de que el monto fue muy pequeño, no. A mí no me importa que haya sido muy poco. Porque este régimen venezolano tiene acostumbrada a la gente escuchar robarse 100 millones, 200 millones, 500 millones. No es un problema de monto, mis querido amigos. No. El hecho fue que ocurrió, y eso había que sancionarlo. La lucha contra la corrupción no puede ser materia prima para los discursos, no puede ser sustrato para hablar, no, a lucha contra la corrupción tiene que ser testimonio permanente del servidor público. Es la obligación que uno tiene. No hacer discursos sobre la corrupción. Testimonio permanente de que se es honesto, que se es transparente, que se es gente. Eso es lo que hay que hacer.

¿Y qué hice yo? Lo que tenía que hacer. Presentar eso frente a los organismos competentes de Colombia. Yo no tenía por qué condenar a nadie. Frente a las evidencias esto se llevó ante a la Fiscalía General de Colombia. Ellos están estudiando el caso. No ha sido mi responsabilidad que haya tomado tanto tiempo. Ellos sabrán por qué han tomado tanto tiempo. Yo respeto absolutamente la institucionalidad de este país. Este es un país serio, un país con instituciones. Esas instituciones yo las respeto, porque eso es lo que yo quiero para mi país, eso es lo que yo quiero para Venezuela. No un régimen que dependa del poder judicial, del poder legislativo, la defensoría del pueblo. No. Un gobierno democrático donde cada quien tenga su espacio, y cada quien cumpla sus responsabilidades. Eso es lo que yo quiero para Venezuela. Y por eso es que estoy aquí en ese plan. Por eso fue que acepté venir a Colombia.

La fiscalía se está tomando el tiempo que quiera tomarse. Yo lo único que aspiro es que estemos atentos a lo que pase. Lo que decida la fiscalía yo lo voy a aceptar. Pero también voy a estar atento a las manipulaciones y las presiones que puedan ejercer. Estoy seguro de que no las van a aceptar. Pero yo sé que pueden ocurrir. Y creo que eso es absolutamente inconveniente para la salud pública de Venezuela.

Vamos a ver qué pasa.

Pero no ha sido solamente el tema de Cúcuta. No. Cuando se iniciaron los diálogos yo tuve mis reservas, porque el régimen venezolano lo que ha hecho es burlarse de la gente, burlarse de la buena fe del venezolano. En una oportunidad que acudí a un programa de televisión dije respetuosamente, con mucho tacto y mucha cautela: 'creo que a los representantes del gobierno del presidente Guaidó los están engañando, los están mangoneando' fue la expresión que utilicé. Eso molestó a muchos. Yo creo en que hay que hablar, abiertamente, no escondidamente. No hay que decir a la gente 'estemos en la calle' y por debajo entendiéndose con el régimen. No. Lo que la gente aspira es transparencia en sus hombres públicos. Esa es la obligación que tienen los hombres públicos venezolanos.

¿Y qué pasó con los diálogos? Lo que yo pronostiqué que iba a ocurrir. Fue un fracaso, recientemente acaban de decir que los diálogos fueron un fracaso. Pero peor que los diálogos, tan malo como los diálogos, fe haber tenido desconsideración con nuestros aliados. No hay derecho, que nuestro aliado fundamental en esta lucha contra la tiranía, que es Colombia, se haya enterado de esto por la prensa. A los aliados hay que tener consideración, respeto. No estoy planteando que se le pida permiso, no, a nadie, pero la solidaridad que hemos recibido por lo menos amerita una retribución de transparencia. Frente a ellos, frente a los EEUU, frente a Brasil y todos nuestros aliados, pero frente a Colombia más. Creo que no se podía haber menospreciado a nuestro aliado fundamental en el inicio de sus diálogos. Que fue lo que ocurrió. Y me consta, por las responsabilidades que he tenido aquí en Colombia, el malestar que eso ha originado. ¿En detrimento de qué? De nuestra seriedad, de nuestra confiabilidad, del respeto que nosotros le debemos a los aliados y la transparencia de vida que tenemos que tener con los aliados. Lamentablemente esos diálogos no funcionaron.

Por otra parte, mis queridos amigos, no solamente han sido esas cuestiones las discrepancias que he tenido. Respetuosamente, a mí me enseñaron, me educaron a ser leal, a ser consecuente, a trabajar. Y no son cuatro años. Tengo 60 años trabajando. 60. Y siempre he tenido frente a mis superiores respeto, transparencia, lealtad y honestidad. Cuando he encontrado algo mal se lo he dicho, en la esperanza de que escuchen mis sugerencias. Yo no soy indisciplinado, soy muy disciplinado, porque eso me enseñaron. Lo que no soy es sumiso. Yo no puedo ser sumiso frente a nadie por mucho poder que tenga. Porque mi obligación con mi conciencia, mi obligación con mi familia, mi obligación con Venezuela es decir lo que pienso.

¿Que me puedo equivocar? Claro que me puedo equivocar, pero prefiero equivocarme de buena fe y no equivocarme haciendo cosas indebidas, porque ese no ha sido mi estilo. Yo fui educado por los hermanos, fui educado en el humanismo cristiano, fui educado por una madre que me enseñó. Eso es lo que dicho toda mi vida.

Cuando yo vi lo que ocurrió en Monómeros, ahí nos dedicamos nosotros, el procurador, Leopoldo López y yo, de hacer una cosa bien hecha. Ustedes saben que mi oficio es el petróleo, toda mi vida; ahí eché mis dientes, y ahí se me van a caer. Eso es lo que yo he hecho. Yo quise dar un ejemplo que lo presenciaran en Monómeros, de lo que va a ser una Venezuela distinta. Se hicieron unas sugerencias de puros profesionales a quienes yo no conocía, pero pedí referencias, todos venían del sector petroquímico. ¿Qué hicieron los partidos? Metieron la mano, metieron gente no calificada, metieron gente de poca reputación, que después sacaron, pero el mal estaba hecho. No puede haber en las empresas públicas rebatiñas ni repartos partidistas. A la gente hay que cogerla por sus condiciones, por sus credenciales, por su trayectoria, por su honestidad y su transparencia. A mí me importa un bledo que la gente sea de cualquier partido. Todo el mundo tiene derecho a pensar como quiera, y la democracia es respeto y tolerancia. Esas son las condiciones fundamentales de la democracia.

Yo no quiero que los jóvenes venezolanos militen en partidos estalinistas. No crean ustedes que es estalinismo es solamente patrimonio del comunista. No. Hay muchos partidos venezolanos que son estalinistas, porque la disciplina es férrea, porque no se puede disentir, porque son intolerantes frente al disenso, porque se les castiga, se les estrecha, se les pone al margen simplemente por tener cabeza para pensar por sus propios criterios. Eso no puede ser, eso no es la democracia, eso no puede ser la esencia de los partidos democráticos. Los partidos democráticos tienen que ser distintos.

¿Qué es lo que nosotros queremos para Venezuela? Una sociedad con democracia genuina. No queremos salir de esto para caer en algo peor. Tenemos que salir de esto para brindarle la oportunidad a los jóvenes, a los hijos, a los nietos, a todos los jóvenes venezolanos, que hoy estamos en el mundo, que todos están deseosos de regresar a su país, pero no un país de intolerancia, no un país plagado de corruptos, no un país de cómplices, no un país donde la gente se financia de los grandes saqueadores de los recursos públicos. Cuando roban, ¿a quién roban? ¿A quién roban de verdad? A los pobres. Por esos robos que hacen no tienen medicina, no tienen comida, no tienen gas, no tienen electricidad. ¿Dónde están los que vendieron las plantas eléctricas viejas y no generaron electricidad? En los mejores restaurantes del mundo, pavoneándose en todas partes del mundo por las riquezas que le robaron al pueblo venezolano. Y son recibidos por las altas sociedades de los países. Y en Venezuela tienen muchos cómplices.

A esos, señores, a esos que han saqueado el país, a esos que han robado el país, a esos que le han robado el dinero al pueblo, los vamos a buscar hasta debajo de las piedras, para que paguen. No solamente para que devuelvan lo que se robaron, sino para que paguen por las fechorías que han cometido. Yo creo que llegará el momento en que esto tenga que ocurrir.

Yo no participé, amigos, en la redacción del estatuto de la transición; yo lo conocí por la prensa. ¿Quién redactó ese estatuto? Los asesores de la Asamblea Nacional. ¿Quiénes aprobaron ese estatuto? Los diputados de la Asamblea Nacional. Es una ley de la República. ¿Y qué dice ese estatuto? Que hay que cesar la usurpación, que hay que traer un gobierno de transición unitario integrado por los mejor calificados, la gente honesta, seria y responsable, y en tercer lugar unas elecciones libres.

Si hay quien esté en su sano juicio puede pensar que con este régimen, con Nicolás Maduro al frente del país, con el Plan República, con el CNE actual, sin supervisión internacional pueden haber elecciones libres en Venezuela, y limpias. Nadie. Yo creo que mientras Maduro esté al frente del país no hay garantías de que las elecciones sean limpias. Y cualquier iniciativa en ese sentido es ir al matadero. A sabiendas de que va a ocurrir eso. Lo quiero decir responsablemente hacia el país. ¿Que yo quiero elecciones? Claro que quiero elecciones. pero quiero elecciones limpias, transparentes, con un órgano electoral confiable, con un registro electoral confiado, donde la diáspora venezolana tenga la oportunidad de votar; donde el Plan República sea garantía para la seguridad de la gente, y no un mecanismo de intimidación al venezolano. Que no permitan que los colectivos estén amedrentando a la gente que está acudiendo a votar, que es lo que ocurre bajo el patrocinio del régimen y protegidos por las propias Fuerzas Armadas.

Pero yo quiero decirles algo para terminar, a todos ustedes. Va a venir la transición. La transición va a ser más importante que la democracia. Los cimientos de la democracia se van a asentar durante la transición. La transición no puede ser una rebatiña de los partidos políticos, la transición no puede ser un reparto entre ellos. La transición tiene que estar integrada por los mejores hombres del país, por los más calificados, por los más preparados, que los hay. Hay mucha gente preparada en Venezuela, muchísima, que por razones de edad no están participando, porque hoy pareciera ser que es un pecado tener más de 50 años. Cuando muchos de los que están actualmente en el panorama no habían nacido, yo ya era ministro de Energía y Minas. No lo digo por alarde, lo digo porque quiero les quiero decir un mensaje al país. Aquí estoy yo con 78 años, solo, con una nieta, alejado de mi familia, con mis hijos en todas partes del mundo, como están los hijos de todos ustedes. Ha sido un sacrificio por el país.

Yo quiero reunirme con mi familia, yo quiero estar con mi mujer, yo quiero estar con mis hijos, yo quiero estar con mis nietos. Yo debería estar en estos momentos cuidando nietos y regando matas. ¿Por qué me vine para acá? Me vine para acá porque yo quiero hasta el último momento que tenga aliento, seguir trabajando por mi país. Yo quiero hacerlo.

Que la transición es complicada, sí es muy complicada. Si la transición se hace mal, no hay democracia en Venezuela más nunca. Y la transición pasa a ser una gobernabilidad. Hay que reinstitucionalizar el país, que los poderes públicos funcionen independientemente, que no haya un tutelaje de un partido sobre el resto de la sociedad y del gobierno sobre el resto de las instituciones. Un poder judicial autónomo, un poder electoral autónomo, una fiscalía autónoma, una asamblea autónoma controlando y legislando en favor de los intereses del país.

Para la gobernabilidad vamos a necesitar muchas cosas. En primer lugar, un apoyo popular muy grande. Pero ese apoyo popular vendrá en la medida que la gente sepa que sus gobernantes son transparentes, que sus gobernantes dicen la verdad, que sus gobernantes no están manipulando, que sus gobernantes no se están enriqueciendo, que sus gobernantes no están haciendo un discurso y están haciendo otras cosas a espaldas de ese discurso. Eso es un elemento fundamental.

Otro elemento fundamental son las fuerzas armadas. Yo le quiero hablar a las fuerzas armadas. Yo le quiero enviar un mensaje a las fuerzas armadas venezolanas. Las fuerzas armadas, como el resto de la sociedad, padecen de lo que estamos padeciendo todos los venezolanos. Las fuerzas armadas, los militares, tienen madres, padres, mujeres, hijos, nietos, que tienen las mismas carencias y las mismas dificultades del resto de la sociedad. Que hay una cúpula que nos ha traicionado, eso es cierto. Pero ellos van a ser fundamentales para la gobernabilidad del país. Pero la más importante responsabilidad que tienen las fuerzas armadas, además de garantizar la gobernabilidad, es garantizarle la paz y la tranquilidad a la familia venezolana. Que puedan salir a la calle, que puedan sentarse en un café a tomarse un café sin que haya un malandro que los va a atacar, que los va a matar. Que podamos circular libremente por todo el territorio nacional. Que luchen contra la delincuencia, que combatan al terrorismo internacional, que combatan a los que se han adueñado del Arco Minero y están destruyendo no solamente a los indígenas venezolanos, sino cometiendo un crimen ecológico imperdonable, dañando el ecosistema de la Guayana que como ustedes saben es bastante frágil.

Ustedes, integrantes de las fuerzas armadas venezolanas, tienen una gran responsabilidad. Ustedes tienen que ser profesionales. La nación venezolana les dio a ustedes las armas para proteger nuestra soberanía, y también les dio las armas para garantizar el ejercicio pleno de la democracia. Para contribuir a la restitución de la democracia, y al propio tiempo para garantizarle a la familia venezolana la paz y la tranquilidad. No sean cómplices de lo que está ocurriendo, por favor. Reaccionen, vamos todos a trabajar porque Venezuela salga adelante.

Yo les quiero decir algo para finalizar. Venezuela está destruida. Está destruida en su infraestructura. El agro fue destruido. Los productores agropecuarios hoy, ¿tienen semillas, tienen fertilizantes, tienen plaguicidas, tienen herramientas? No las tienen. Están destruidas las unidades de producción agropecuarias y habrá que trabajar para recuperar el sector agropecuario.

¿Qué pasa con el sector eléctrico? Cuando esta gente llegó al poder el 92% del territorio nacional estaba electrificado. Cuando digo 92% no me refiero a los pueblos, me refiero al territorio, los sitios más apartados e Venezuela tenían electricidad. Hoy no hay electricidad. ¿A ustedes no les parece una tragedia lo que están pasando los amigos de Zulia? ¿No es algo dramático que el único sitio donde se va muy poco la electricidad es Caracas y el resto del territorio nacional está totalmente desasistido de electricidad?

Han dicho que se van a invertir miles de millones de dólares en el sistema eléctrico nacional. ¿Dónde está ese dinero? Se lo robaron. Esa es la verdad, se lo robaron. ¿Cuántas acciones habrá que emprender para que los que se robaron ese dinero se lo devuelvan al país? ¿Qué está pasando con la industria petrolera? Y esto es un mensaje a mis compañeros petroleros. No se desanimen por lo que hicieron con Monómeros. No se desanimen por los atropellos que hicieron con su junta directiva. No se desanimen por las cosas indebidas que ahí se puedan haber hecho. Ustedes tendrán un rol fundamental, todos nosotros tendremos un rol importante en el proceso de transición para recuperar la industria petrolera.

Pero la industria petrolera no solamente tiene que ser un instrumento importantísimo en la recuperación económica de Venezuela, que sí lo es. Los campos petroleros están en el suelo, las instalaciones petroleras en Maracaibo fueron saqueadas. La Guardia Nacional, en lugar de estar protegiendo las instalaciones petroleras, lo que está es persiguiendo a la gente y matraqueando a la gente en las carreteras. Eso es lo que está ocurriendo. Las refinerías venezolanas están el suelo, apenas refinando si acaso 00, 250 mil barriles por día. ¿Por qué se tiene que castigar a la gente del Táchira, a la gente de Mérida, mis paisanos de Boconó, a todos los gochos, y a buena parte del territorio nacional que no tenga gasolina cuando nosotros exportamos gasolina? ¿Por qué el pueblo venezolano tiene que estar cocinando con leña porque no hay gas en un país que tiene ingentes reservas de gas y de petróleo? Porque no han hecho otra cosa sino robar y destruir. Eso es lo que ha hecho el régimen, y eso hay que recuperarlo.

Pero todo eso se puede hacer. El sector agropecuario se recuperará, el sector eléctrico se recuperará, el sector petrolero se recuperará, la infraestructura del país, carreteras, hospitales, escuelas, todo eso se va a recuperar. Con esfuerzo, con trabajo, con dedicación, con grandes recursos económicos que deben venir de la cooperación internacional. Pero lo más pernicioso, lo más dañino que se le ha hecho al país, es dañar a la población en sus valores éticos y morales. Hay que hacer un gran esfuerzo para recuperar los valores éticos y morales de la población venezolana. Todos tenemos que hacer el esfuerzo. Pero ese esfuerzo no solamente tiene que ser un discurso, ese esfuerzo tiene que ser un comportamiento permanente de la dirigencia. La gente no puede ir al servicio público a servirse y a robar. La gente sabe que el servicio público tiene ser un trabajo de apostolado. ¿Para qué? Para tener un país distinto, para tener un país mejor, mejor para nuestros hijos, mejor para nuestros nietos, mejor para todos los venezolanos.

Yo les quiero decir una sola frase: despierten, por favor. Que tengan 50, 60, 70, 80 años. No se refugien en una mata, participen. A mis compañeros de generación, participen. Den un paso adelante, participen en la cuestión pública. Vamos a trabajar todos por recuperar a Venezuela. Yo estoy seguro de que el país es recuperable. Pero no es recuperable por una secta política. Es recuperable por la participación de la gente honrada, de la gente preparada, de la gente que tenga algo que aportar.

(Le sigue una ronda de preguntas. A continuación el video completo)

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FUENTE: REDACCIÓN

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