MIAMI.- La demencia, en la actualidad, es la séptima causa de muerte y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo.
Llevar una alimentación adecuada es uno de los factores fundamentales en la reducción del desarrollo de la demencia
MIAMI.- La demencia, en la actualidad, es la séptima causa de muerte y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo.
Alrededor de 50 millones de personas viven con demencia, y se proyecta que este número aumente a 52 millones para 2050, particularmente en los países de bajos y medianos ingresos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Solo en Estados Unidos, 6.5 millones de personas mayores a 65 años padecen demencia. Se estima que para 2060 la cifra ascenderá a 13.8 millones.
La Asociación del Alzheimer define la demencia como un término general para el deterioro progresivo de la función cognitiva e intelectual del cerebro.
Este deterioro cerebral afecta la memoria, el pensamiento, el razonamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Facultades que pueden ir progresando e interfiriendo gravemente en la capacidad de realizar las actividades de la vida cotidiana de las personas.
El Dr. Pedro Téllez, psiquiatra y director del hospital psiquiátrico José Ortega Duran Barbula, ubicado en Valencia, estado Carabobo en el centronorte de Venezuela, al ser consultado por DIARIO LAS AMÉRICAS expresó que “la demencia es un proceso insidioso, que se desarrolla lentamente y pasa generalmente desapercibida, por lo que el mismo afectado no la detecta y las personas que la rodean tampoco, sino muchas veces hasta que llega al estadío final”.
La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de demencia, pero existen otros como son la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy, la enfermedad de Pick, la enfermedad de Wilson y la enfermedad de Parkinson, entre otras.
Los expertos aseguran que uno de los principales factores de riesgo de la demencia, que no se pueden cambiar, es el aumento de la edad, que en la mayoría de los casos afecta a personas de 65 años o más.
Otro factor de riesgo que no se puede controlar son los genes, quienes tienen padres o hermanos con demencia tienen más probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
Telléz agregó que el aislamiento social también forma parte de los factores de riesgo, “la soledad y el aislamiento, eliminan factores protectores de la demencia, como la interrelación y la comunicación con otras personas o personal”, precisó.
Aunque no se pueden cambiar estos factores, llevar un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir significativamente las probabilidades de desarrollar demencia, incluso si tiene un alto riesgo genético.
Una dieta saludable, no fumar, evitar el uso excesivo de alcohol, hábitos de sueño regulares, hacer ejercicio y una vida social activa, tienen una función fundamental en la reducción del deterioro cognitivo y ayudarán a abordar los factores de riesgos asociados con esta enfermedad.
Respecto a esto, el psiquiatra señaló que el sedentarismo es otro factor importante involucrado, “puesto que puede generar el sobrepeso, que es un factor de riesgo modificable”, detalló.
La alimentación y la nutrición también juegan un papel importante en la prevención de la demencia. Son muchos los estudios que han revelado la asociación de factores de la alimentación como el consumo elevado de grasa total y grasa saturada con el aumento de riesgo del comienzo de esta afección.
El especialista precisó que “el tener una buena alimentación, y al mismo tiempo evitar el tabaquismo y el consumo de alcohol, son unos de los factores de estilo de vida que ayudarán a evitar el deterioro cognitivo en los pacientes”.
Entre los alimentos y nutrientes destacados por los especialistas que pueden ayudar a prevenir la aparición de la demencia o mejorar el rendimiento cognitivo se encuentran las verduras crucíferas, las verdes, las fresas, pescados con omega 3 y Omega 6, el ácido fólico y las vitaminas B.
Asimismo, Téllez mencionó que también se ha hablado de la dieta mediterránea como factor para proteger el cerebro y evitar la pérdida de memoria y la demencia. “Esta es una comida muy sana rica en alimentos como vegetales, aceite de oliva, mariscos, frutas y nueces que se ha venido estudiando”, mencionó.
La pérdida de peso es una complicación frecuente de la demencia, producto de la falta de apetito y alteraciones en el comportamiento que pueden afectar el patrón de alimentación.
Algunas investigaciones han evidenciado que la pérdida de peso es un indicador que precede el deterioro cognitivo y afecta aproximadamente al 30-40% de los pacientes en cualquier fase, pero es más habitual durante sus fases más avanzadas.
Por su parte, el psiquiatra destacó la comunicación entre el intestino, conocida como el "eje intestino-cerebro", que ha sido estudiada últimamente. “un espacio donde se producen muchos neurotransmisores, que ejercen una función como una especie de cerebro abdominal, que involucra los alimentos, la digestión y la flora intestinal con algunas formas de enfermedad mental como la demencia”, enfatizó.
Los síntomas que puede presentar una persona con demencia comienzan lentamente y empeoran de manera progresiva con el tiempo. Una de las señales iniciales es la pérdida de memoria a corto plazo, que se puede reflejar en acciones como olvidar dónde se puso la cartera o las llaves, pagar las cuentas, recordar citas o conducir o manipular el celular.
A medida que la demencia empeora, la persona puede presentar cambios de humor y personalidad, depresión, en el patrón de sueño o ansiedad, la incapacidad para aprender. Además, el paciente comienza a tener comportamientos inapropiados como la violencia y la paranoia.
La demencia tiene consecuencias físicas, psicológicas, sociales y económicas, no solo para las personas que viven con la enfermedad, sino también en sus cuidadores, familia y la sociedad en general.
“El papel de la familia es fundamental, cuando hablamos de un paciente con demencia, la afectación es para todo el núcleo familiar, no sólo emotiva sino socioeconómica. Los cuidadores tienen que garantizar la mayor calidad de vida, aunque la enfermedad vaya avanzando”, enfatizó Téllez.
Actualmente, no existe una cura o medicina que pueda prevenir o detener los distintos tipos de demencia, pero las investigaciones han demostrado que un estilo de vida adecuado puede disminuir su riesgo potencialmente.
@Lydr05
FUENTE: con información de la Asociación Asociación del Alzheimer
