El Parkinson, es la enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central más frecuente después del Alzheimer, afecta a miles de personas en el mundo, aumentado la discapacidad y las defunciones de las personas que la padecen, convirtiéndose en un problema de salud pública.
Según cifras de Parkinson Foundation's, en Estados Unidos hay casi un millón de personas que viven con la enfermedad de Parkinson, y cerca de 90,000 estadounidenses son diagnosticados cada año. Además, se espera que esta cifra aumente a 1.2 millones para 2030.
Una reciente investigación publicada en la revista Gut, ha confirmado la hipótesis del médico alemán Heiko Braak, que plantea la relación entre esta enfermedad degenerativa y los trastornos intestinales, concluyendo que el Parkinson podría tener su origen en el aparato digestivo, señala una nota de EuropaPress.
Los resultados de la investigación indicaron que distintos problemas intestinales, como la gastroparesia, el estreñimiento, la dificultad para tragar y el síndrome del intestino irritable (SII), pueden ser señales de alerta temprana de la enfermedad neurológica de Parkinson.
parkinsons-6855683_1280.jpg
La investigación indica que distintos problemas intestinales, como la gastroparesia, el estreñimiento, la dificultad para tragar y el síndrome del intestino irritable (SII), pueden ser señales de alerta de la enfermedad neurológica de Parkinson.
PIxabay
Metodología
Durante el estudio, los investigadores analizaron datos de la red nacional de registros médicos de EEUU TriNetX, para comparar a 24.624 personas que padecían la enfermedad de Parkinson por una causa desconocida, con aquellos que habían sido diagnosticados por algún trastorno neurológico, como el alzhéimer (19.046) o un accidente cerebrovascular (23.942).
Condiciones intestinales
Explicaron que, para comparar la frecuencia de las condiciones intestinales incluidas en el registro electrónico de salud durante un promedio de 6 años antes de su diagnóstico Parkinson, los investigadores agruparon a las personas que padecen la enfermedad de Parkinson, con aquellas que padecen otras enfermedades neurológicas, por edad, sexo, raza y etnicidad, y duración del diagnóstico.
Luego realizaron la misma dinámica, pero esta vez, dividieron a los adultos que habían sido diagnosticados con cualquiera de las 18 afecciones intestinales en grupos separados, uno por cada afección.
“Las personas en estos grupos fueron emparejadas con personas sin la afección intestinal en particular y monitoreadas a través de sus registros médicos durante 5 años para ver cuántos de ellos desarrollaron la enfermedad de Parkinson u otros trastornos neurológicos”, indicó el informe.
4 afecciones asociadas a la enfermedad de Parkinson
El estudio manifestó que ambos análisis detectaron que 4 afecciones intestinales estaban asociadas con un mayor riesgo de diagnóstico de enfermedad de Parkinson.
Entre ellas, la gastroparesia (retraso en el vaciado del estómago), la disfagia (dificultad para tragar) y el estreñimiento, los cuales se asociaron a un riesgo más del doble de padecer la enfermedad de Parkinson en los 5 años anteriores al diagnóstico, mientras que el SII sin diarrea se asoció a un riesgo un 17% mayor.
Por potra parte, la enfermedad inflamatoria intestinal y la vagotomía no se asociaron con un mayor riesgo al Parkinson. En cambio, la extirpación del apéndice parece jugar un papel protector, los investigadores señalan que podría conducir a una detección más temprana y a nuevos tratamientos potenciales.
Mientras que otros problemas intestinales como la dispepsia funcional (sensación de ardor o plenitud en el estómago sin causa obvia); el SII con diarrea; y la diarrea más incontinencia fecal, también fueron frecuentes entre las personas que desarrollaron la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, estas afecciones también eran prevalentes antes de la aparición del Alzheimer o la enfermedad cerebrovascular, reveló el análisis.
Los investigadores destacan, además, limitaciones a sus hallazgos, incluyendo el poco tiempo para realizar el seguimiento y que la información diagnóstica capturada en los registros electrónicos de salud podría haber sido incompleta.
“Este estudio, es el primero en establecer pruebas observacionales sustanciales de que el diagnóstico clínico no sólo del estreñimiento, sino también de la disfagia, la gastroparesia y el síndrome del intestino irritable sin diarrea podría predecir específicamente el desarrollo de la enfermedad de Parkinson", exponen los expertos.
Finalmente, añaden que "estos hallazgos justifican la alerta por síndromes gastrointestinales en pacientes con mayor riesgo de enfermedad de Parkinson y subrayan la necesidad de investigar más los precedentes gastrointestinales en la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad cerebrovascular".
¿Cómo identificarlo?
Comienza gradualmente con un temblor apenas perceptible en una sola mano. Los síntomas son:
- Temblor de reposo:
- Rigidez de músculos:
- Lentitud de movimientos
La prevalencia de la enfermedad de Parkinson se ha duplicado en los últimos 25 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
la organización internacional de la salud indica, además que suele comenzar entre los 50 y 65 años de edad y afecta a 1 de cada 100 mayores de 60 años.
FUENTE: Con información de la revista Gut, EuropaPress