jueves 16  de  mayo 2024
"Mi salud, mi derecho"

¿Salud para todos? Un sueño inalcanzable en pleno siglo XXI

En diversas regiones del mundo, el acceso a servicios de salud y atención médica es limitado debido a factores económicos, geográficos, culturales o políticos

Por Iraima Gómez Ramírez

MIAMI. En el marco del Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril, resulta alarmante que en pleno siglo XXI, pese a los avances en medicina y tecnología, en todo el mundo aún existen comunidades con acceso limitado a servicios de salud y atención médica. A pesar de los esfuerzos globales por mejorar la salud pública, muchas personas en áreas remotas o desfavorecidas continúan enfrentando condiciones precarias.

El Día Mundial de la Salud se celebra el 7 de abril para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud en 1948. Esta fecha busca concienciar a nivel global sobre la importancia de mantener una buena salud, promover hábitos saludables y abordar los desafíos mundiales en este ámbito.

Cada año se enfoca en un tema específico, y en 2024 se centra en "Mi salud, mi derecho", abogando por el acceso universal a servicios de salud, educación e información, entre otros aspectos. Este lema destaca que la salud es un derecho humano fundamental que debe ser protegido y promovido por toda la sociedad para construir un mundo más justo y saludable.

Una realidad en el mundo

De acuerdo a estadísticas e informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Banco Mundial, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos UNOPS, millones de personas carecen de acceso a servicios de salud básicos debido a factores como la pobreza, la falta de infraestructura sanitaria, escasez de personal médico capacitado y barreras geográficas y culturales.

Esta falta de acceso tiene graves consecuencias en la salud y bienestar de las personas, incluyendo enfermedades no tratadas, mayor riesgo de discapacidad o muerte prematura, y una menor calidad de vida.

Regiones con acceso a la salud limitada

En diversas regiones del mundo, el acceso a servicios de salud y atención médica es limitado debido a factores económicos, geográficos, culturales o políticos. Por ejemplo, muchos países en la región africana enfrentan graves desafíos en este sentido, como escasez de personal médico capacitado, infraestructura sanitaria deficiente y recursos limitados para brindar servicios básicos de salud a sus poblaciones.

Según la OMS y un informe de la Fundación Recover, en varios países africanos el sistema de salud es mayormente privado, la prevención es insuficiente y los diagnósticos suelen retrasarse.

Esta situación en el ámbito de la salud en África, junto con problemas como corrupción en hospitales y falta de recursos humanos y técnicos, demuestra que el lugar de nacimiento puede influir significativamente en la calidad de atención médica recibida.

La región subsahariana africana soporta el 24% de la carga global de enfermedades, cuenta con solo el 3% de los trabajadores sanitarios y recibe tan solo el 1% de la financiación mundial. El análisis realizado por Recover indica que las tasas de mortalidad materna son casi 50 veces más altas en mujeres del África subsahariana, lo que coloca a la población africana en una situación de emergencia sanitaria constante.

Además, se resalta que el 93% de cada 100 personas padecen malaria en África y el 42% vive por debajo del umbral de pobreza.

Asia meridional y sudoriental

En países como India, Pakistán, Bangladesh y Myanmar, millones de personas carecen de acceso a servicios de salud adecuados debido a la pobreza, la falta de infraestructura sanitaria y la desigualdad en la distribución de recursos.

El más reciente Informe Mundial sobre Protección Social 2020-22 para Asia y el Pacífco revela que solo el 44,1% de la población en la región tiene acceso a una prestación de protección social. En cuanto a prestaciones específicas, solo el 45,9% de las nuevas madres reciben una licencia de maternidad remunerada y únicamente el 14% de los trabajadores desempleados reciben prestaciones por desempleo.

América Latina y el Caribe

A pesar de algunos avances en la cobertura universal de salud en América Latina, persisten disparidades en el acceso a servicios médicos entre áreas urbanas y rurales y diferentes grupos socioeconómicos en la región.

La pandemia de COVID-19 impactó fuertemente a la región latinoamericana, con más de 175,770,000 casos registrados hasta agosto de 2022, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud.

Esto ha resaltado desafíos en los sistemas de salud para garantizar acceso universal y cobertura total, afectando el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se han observado consecuencias devastadoras como reducción en la esperanza de vida, disminución en vacunación infantil, aumento en depresión y ansiedad, y retrocesos en metas relacionadas con enfermedades como tuberculosis, VIH y malaria.

La región enfrenta una crisis económica y social que afecta a grupos vulnerables. La OPS propone construir sistemas de salud resilientes para hacer frente a emergencias sanitarias presentes y futuras.

El acceso limitado a servicios de salud sigue siendo un desafío global. Para abordar estas disparidades, se requiere una inversión en infraestructura sanitaria, medidas para combatir las causas subyacentes de la inequidad en la salud y políticas inclusivas que garanticen atención médica para todos.

Es crucial que la comunidad internacional colabore para superar estas disparidades y asegurar que todas las personas tengan acceso a servicios de salud de calidad, independientemente de su ubicación o situación socioeconómica. Solo a través de un esfuerzo conjunto y un compromiso renovado con la equidad en la salud, se podrá lograr un mundo donde todos disfruten del derecho fundamental a una atención médica adecuada.

OMS recomienda

La Organización Mundial de la Salud recomienda a los gobiernos nacionales, regionales y locales implementar políticas para promover el uso de energías limpias, reducir el desperdicio de alimentos, abordar la crisis climática y disminuir la generación de residuos y plásticos. Esto incluye incentivar la reducción de emisiones de carbono, crear espacios verdes como parques y jardines, fomentar el transporte público con bajas emisiones, garantizar agua limpia en instalaciones de salud, adoptar fuentes de energía renovable y promover la creación de ciclovías y zonas peatonales.

Por otro lado, las empresas deben asegurar que sus empleados tengan acceso a agua potable, apoyar el teletrabajo y la lactancia materna para madres trabajadoras, así como contribuir al ahorro energético apagando luces en oficinas y edificios, utilizar productos reciclables o reutilizables.

En cuanto a las personas, se recomienda seguir una dieta equilibrada, evitar alimentos procesados, hacer ejercicio regularmente, abstenerse del consumo de alcohol y drogas. Se debe optar por desplazarse a pie o en bicicleta cuando sea posible, mantener hábitos diarios de higiene personal, gestionar el estrés y la ansiedad, mantener un buen patrón de sueño y acudir a revisiones médicas periódicas en lugar de automedicarse.

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FUENTE: Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud, Reliefweb, Fundacion Recover, Organización Internacional del Trabajo

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