viernes 20  de  febrero 2026
FLORIDA

Coronavirus: El mundo después de las vacunas

El doctor Luis Felipe Felipe ofrece su interesante punto de vista sobre la pandemia, las técnicas detrás de las vacunas y el oscuro origen del virus
Diario las Américas | CÉSAR MENÉNDEZ
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI .- “La explicación más común sobre los rebrotes del coronavirus es que, tras un férreo control, y una vez alcanzado los bajos niveles de contagio, las personas se cansan, dejan de cuidarse, abren los negocios y comienzan a salir. Sin embargo, yo tengo otra teoría: el virus cada vez se diferencia más de aquel que se ha dicho, se originó en la ciudad china de Wuhan. Por esa razón, es posible que el origen del nuevo pico nada tenga que ver con el descuido de las personas. Tal vez se deba a la imprevisibilidad de las nuevas cepas del SARS-CoV-2”. Con este polémico planteamiento, el doctor Luis Felipe Felipe abrió su conversación con DIARIO LAS AMERICAS sobre la pandemia, la tecnología detrás de las vacunas y las medidas para evitar el virus.

Felipe, que ha ejercido la medicina durante dos décadas, desde hace 13 años tiene su consulta en Hialeah. Su clínica lleva el nombre de Félix Varela, el gran filósofo cubano del siglo XVIII, quien, como nadie, logró conciliar amor a la patria, ciencia y fe. O, en palabras de José Martí, fue el primer cubano que nos enseñó a pensar.

El doctor Felipe fue una de las primeras voces en el sur de Florida que, en enero de 2020, advirtió en un programa de televisión sobre el posible impacto de un virus conocido como SARS-CoV-2. “Tenemos que prepararnos como si viniera una gran tormenta”, avisó, cuando solo había cinco casos en EEUU.

Efectivamente, la pandemia nos azotó y en estos diez meses, han muerto más de 260.000 estadounidenses y casi 13 millones han sido contagiados. “Ahora mismo estamos sufriendo un nuevo rebrote. Para entender lo que nos está pasando hay que hablar de la mutación del COVID-19 con respecto al SARS-CoV que se conocía en la naturaleza en 2002. Con aquel virus, cada vez que una persona se infectaba, obtenía una inmunidad por tres años. Además, la cepa de virus duraba toda una temporada. Sin embargo, con el COVID-19, las personas solo desarrollan inmunidad hasta tres meses y otras no logran ninguna. Además, las presentaciones clínicas del virus son totalmente diferentes”.

Diferentes cepas

Algunos estudios hablan de las mutaciones del COVID-19 y algunos laboratorios han identificado una cepa más virulenta, pero menos letal, llamada D614 G. El doctor Luis Felipe no duda en mostrar sus sospechas sobre el desarrollo que ha tenido la enfermedad. “Todo apunta a que se trata de cepas diferentes de la que, según los médicos disidentes chinos, se creó en el laboratorio de Wuhan”.

Felipe reconoció haber sometido a test de coronavirus a más de 4.000 pacientes. “En nuestra clínica tenemos uno de los arsenales de pruebas más grandes de Florida. Hemos realizado una observación práctica superior a aquellos colegas de los hospitales o de laboratorios que realizan trabajos teóricos. Fuimos unos de los primeros en vacunar a varios pacientes en estado grave. Y la observación clínica de nuestros pacientes nos indica que se trata de diferentes cepas”.

Este galeno de origen cubano advierte que el descenso de los casos de infección no se debe solamente a que hayamos sabido controlar mejor la enfermedad, como dicen muchas publicaciones. “Aunque hoy notamos más personas contagiadas, son menos las que deben ser hospitalizadas. A pesar de que los medios y colegas sostienen que se han mejorado los tratamientos, la realidad es que muchos enfermos no son ingresados y pasan la enfermedad en sus casas, sin tratamiento. No son los médicos quienes los curan, es la progresión natural de la enfermedad. Lo que indica que el virus está manifestándose en una forma menos letal. Lo cual refuerza la idea de que se trata de diferentes cepas. Además, al hacer mutaciones tan rápidas, en tan corto tiempo, todo apunta a que no se trata de un virus natural.”

La vacuna

El pasado 9 de noviembre, la farmacéutica Pfizer anunció su vacuna y una semana después Moderna hacía lo mismo. Se habla de comenzar con la campaña de vacunación en diciembre. “La realidad es que seguimos usando el término de vacuna, pero éstas no tienen el mismo principio de las vacunas tradicionales”, explicó Felipe.

“Se trata de tecnología de anticuerpos. Es decir, las personas son inoculadas con unas proteínas que se van a la molécula conocida como ARN mensajero (ARNm). Es la partícula que copia la información que los seres humanos tenemos guardada en nuestro ADN. O sea, el mapa de nuestro cuerpo que Dios hizo cuando creó al hombre y la mujer. El ARNm copia ese mapa y lo reproduce para darnos el color de los ojos, la estatura o el tamaño de los dedos”.

El doctor Felipe explicó que lo que intentan estas vacunas es que el ARN mensajero no copie “el mapa de Dios”, sino que copie las instrucciones que los científicos le dan. “En este caso, le están ordenando que reconozca las espículas que existen en la corona del virus y produzca los anticuerpos que lo eliminen”.

De esta forma, se cierra el ciclo abierto hace 30 años por la descubridora del ARNm, la húngara Katalin Karikó, que siempre supo que su hallazgo podría ser útil para decirle a las células qué tipo de proteínas se deben producir, tanto anticuerpos para vacunas, enzimas para revertir enfermedades raras o agentes de crecimiento para reparar tejido cardiaco dañado.

Sin embargo, para el doctor Felipe, con el uso de esta tecnología se abre un dilema ético. “Ahora le vamos a enseñar al ARNm, a través de un suero, cómo reconocer al coronavirus. Pero esto abre las puertas a una tecnología muy poderosa para el futuro. Si un laboratorio quisiera crear otra inyección o un suero que, en vez portar la información de reconocer el virus, la orden fuera, por ejemplo, cambiar el color de los ojos a una persona, esto se podría realizar”.

La preocupación del doctor es que dicha técnica se utilice por corrientes filosóficas interesadas en modificar el mapa genético de las personas a su conveniencia. Estos tratamientos dan la posibilidad de curar graves enfermedades genéticas, pero también podrían ser uno de los primeros pasos hacia la creación del súperhumano. En 2018, un científico chino llamado He Jiankiu, sorprendió al mundo al revelar que habían nacido los dos primeros bebés genéticamente modificados para ser más resistentes al virus del SIDA. Jiankiu, que fue condenado a tres años de privación de libertad y vetado de por vida a desempeñar la Medicina, había manipulado dos embriones humanos por medio de una técnica de edición genética conocida como CRISPR.

Por otra parte, el doctor Luis Felipe alerta: “Ahora mismo tenemos la vacuna que nos librará del virus. Pero qué pasa si el COVID-19 fue creado en un laboratorio, como todo parece indicar. Eso significa que la amenaza no termina. Porque los creadores del virus están activos y pueden crear otro”.

Todos vacunados

El doctor Felipe llamó la atención sobre una peculiaridad de esta vacuna. “Según reveló el propio laboratorio de Pfizer, su fármaco curará a las personas, pero existe una gran posibilidad de que éstas sigan portando y contagiando a quienes no estén vacunados. Serían una especie de portadores asintomáticos. En teoría, todos tendríamos que vacunarnos”.

También destacó que los fármacos creados por Pfizer y Moderna “a diferencia de otras vacunas que se utilizan para prevenir de forma efectiva enfermedades como hepatitis, viruela o sarampión, éstos tienen propiedades curativas constituyen en sí un tratamiento contra la enfermedad”.

El doctor explicó que varios de sus pacientes que estaban muy graves recibieron la vacuna en fase experimental y todos se curaron. “A los pocos días desaparecieron todos los síntomas”.

A la pregunta de si él aconseja que las familias celebren las fiestas de Acción de Gracias, Navidad y otras celebraciones de fin de año, Felipe sostuvo:

“Las fiestas deben celebrarse. Creo que es importante que el virus no nos arrebate la fe. Porque la fe, además de mover montañas, cura. Pero hay que tener en mente que nadie está inmunizado contra el virus, aunque haya pasado la enfermedad. A quienes quieran celebrar las diferentes fiestas que se avecinan y quieran reunirse en familia, les aconsejo que se hagan la prueba de anticuerpos. Así descartarán la posibilidad de que en la cena de Thanksgiving [y las que están por venir] se siente a la mesa un judas asintomático”.

@menendezpryce

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