Varios especialistas están planteando la vuelta a la integración económica en Latinoamérica como obligante y apropiada respuesta ante la disolución global de las certezas y la obvia incapacidad de los viejos Estados para asumir los desafíos que plantea el siglo XXI.
En esta entrega de Crónicas de Facundo se reafirma que la cuestión no es baladí ni subalterna, menos en esta témpora mejor ganada para la experiencia de lo instantáneo y la inmediatez.
Si se admite que las solideces políticas y culturales ceden y se desmoronan y desparraman ante nuestros ojos, como líquidos, las poblaciones ahora huérfanas de patria de bandera –así se sienten y copio para ello el giro de don Miguel de Unamuno– la solución es encontrar otro hilo de Ariadna, advierte el venezolano Asdrúbal Aguiar.
Cabe armonizar las diferencias y exclusiones recíprocas que a todos anegan. No son un soliloquio, son máxima de la experiencia la miríada de nichos sociales o cavernas neoplatónicas que siguen a la evidente pérdida de las texturas políticas y sociales nacionales, presionadas por la supervivencia y/o las expectativas de bienestar.
