SANTIAGO DE CHILE.- La escritora chilena Diamela Eltit, de 69 años y una docena de títulos publicados, ganó hoy el Premio Nacional de Literatura 2018, máximo galardón de las letras y que el Ministerio de Educación entrega cada dos años.

La ministra de Educación, Consuelo Valdés, quien dio a conocer el galardón, subrayó que Eltit, académica de la Universidad de Nueva York, es la quinta mujer premiada con el galardón, que fue creado en 1972.

La precedió la escritora Isabel Allende en el año 2010; Marcela Paz en 1982, Marta Brunet, en 1961 y Gabriela Mistral en 1951, quien también recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945.

El jurado estuvo compuesto por el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, y el rector de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), Jaime Espinoza.

Además, por la profesora titular de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, María Eugenia Góngora, y el poeta Manuel Silva Acevedo, ganador del Premio Nacional de Literatura 2016.

Tras desplazar a otros ocho candidatos, entre los que figuraban Hernán Rivera Letelier, Enrique Lafourcade, Carlos Franz y Roberto Merino, Eltit recibirá una mensualidad equivalente a unos 940.000 pesos (unos 1.420 dólares) y cerca de 20 millones de pesos (unos 30.000 dólares), por el premio que, por primera vez entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Eltit incursionó en el ámbito literario desde la década de 1970, aunque recién fue conocida con la publicación de un libro de ensayos: "Una milla de cruces sobre el pavimento" (1980).

Luego, en sus primeras novelas "Lumpérica" (1983) y "Por la patria" (1986), la autora trabajó desde lo marginal, construyendo un espacio de resistencia y crítica a los distintos poderes que regían la oficialidad.

Ya en su tercera novela, "El cuarto mundo" (1988), abordó la reflexión sobre la identidad latinoamericana y lo mestizo.

Posteriormente, en 1989, publicó su primer libro de testimonios, "El padre mío", donde escribió sobre la fragmentación, la corrupción, la violencia y la nación degradada.

A partir de 1990, la obra de Diamela Eltit se circunscribió al momento de redemocratización nacional.

Por estos años, viajó a México como agregada cultural, donde finalizó su novela "Vaca sagrada" (1991). También, colaboró activamente en la Revista Crítica Cultural y otros medios de prensa, posicionándose como una notable ensayista.

Mientras residía en México elaboró, junto a la fotógrafa Paz Errázuriz, un libro de carácter documental sobre amor y locura, titulado "El infarto del alma" (1994).

Ese mismo año, recibió una atención especial de la crítica por su novela "Los vigilantes", que fue galardona con el Premio José Nuez Martín en 1995.

En 1998, tras cuatros años sin publicar, presentó "Los trabajadores de la muerte", una narración inspirada en la tragedia griega.

En 2002 presentó su última novela, "Mano de obra", donde, en palabras de Raquel Olea, una escritora, profesora, crítica cultural e investigadora chilena, presenta "una metáfora ejemplar de la fagocitación del sujeto público y del discurso social en la sociedad chilena actual".

Una revisión exhaustiva de la literatura de Diamela Eltit descubre que su trabajo es una gran obra continua: "la diferencia fundamental está en el lenguaje y el modo de usarlo, que puede ir enriqueciendo ciertos sentidos e ir abriendo otros".

FUENTE: EFE
 

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