Aunque el cubano es modesto al hablar del éxito de esta joya cultural anclada en la icónica Calle Ocho, este lugar recoge un halo que lo hace único. Los rostros más emblemáticos de la música cubana parecen cobrar vida a media luz, como si desde los retratos enmarcados en las paredes, quisieran recordarles su vigencia a las nuevas generaciones.
Aquí cuelgan los cuadros de grandes figuras como el Benny Moré, Elena Burke, Olga Guillot, Celia Cruz. Y otras como Willy Chirino, Albita Rodríguez, la India, Maggie Carles, Malena y Lena Burke, cuyas voces se han escuchado en el simbólico sitio, que evoca las noches bohemias habaneras y las recrea en Miami.
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Fabio Díaz Vilela.
ÁLVARO MATA
Precisamente la idea era rescatar la magia que envolvía a la capital cubana en otra época, y según Díaz Vilela este espacio ha cumplido su propósito.
“Creo que hemos logrado esa magia, que yo comparo un poco con La Habana, esa Habana un poco ya deteriorada, olvidada por momentos. Hoy Como Ayer recoge ese espíritu”, expresó.
“Hay algo mágico entre las paredes, entre lo que se respira en el público, la complicidad entre la gente, el artista y nosotros, el reconocimiento y el respeto del público. A veces surgen lugares muy bien organizados, con una escenografía y un entorno muy lindos, pero que quizás no tienen esa esencia que tiene Hoy Como Ayer”, agregó.
Pero el empresario afirmó que, aunque tal vez llevaba dentro el “bichito” del show business, ser parte del mundo artístico tras bambalinas no fue algo que se propuso. Las circunstancias y su entorno lo obligaron a elegir.
“Quería estudiar Relaciones Internacionales, pero me tocó la época en la que el innombrable [Fidel Castro] decidió que a partir de ese año no habría más diplomáticos en Cuba, sino que serían los generales y los miembros del gobierno”, recordó.
Como siempre estuvo rodeado de personalidades de la radio y la televisión de Cuba, a quienes conocía en los programas que su padre dirigía, fue fácil decidirse por el periodismo, estudios que interrumpió cuando abandonó la isla a los 19 años.
No obstante, fue difícil dejar atrás la tierra del guaguancó y el chachachá para emprender un nuevo rumbo en el exilio, justo cuando pensaba estar encaminado.
“Tengo que confesar que no quería venir. Era muy difícil estudiar periodismo en Cuba, aunque no era lo que quería, pero ya lo había tomado como profesión. Había solo cinco puestos para toda La Habana y ya estaba en tercer año de la carrera. Me era muy difícil abandonar todo aquello, pero sobre todo, dejar a mi papá, a mi abuela, que es el ser más importante que he tenido en mi vida”, reveló.
Sin embargo, el tiempo que pasó en los estudios le sirvió para descubrir su sensibilidad con los artistas. Tal vez si le hubieran dicho que años después produciría conciertos y llegaría a estar tan cerca de celebridades, no lo hubiera creído.
También descubrió que tiene algo en común con los artistas: la capacidad de soñar.
“Me considero un gran soñador, soy muy arriesgado, no temo a tropezar y creo que ese ha sido mi mayor logro”, dijo.
Fue justamente con un manojo de sueños bajo el brazo que apostó por continuar el legado que iniciara otro empresario bajo el nombre Café Nostalgia, en 1995. Y contra algunos pronósticos de fracaso, Hoy Como Ayer se ha convertido en epicentro de las noches miamenses.
“Empecé este negocio con 24 años. Me han hecho anécdotas de que hubo apuestas de los asidos a Café Nostalgia de que no iba a sobrevivir. Como en todo, hubo momentos difíciles, porque siempre el cliente compara. Cuando ya hay una historia, es un gran reto sobrepasarla, pero lo logramos”, recordó.
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Hoy Como Ayer, ubicado en la Calle Ocho.
ÁLVARO MATA
Sobre el nombre que adoptó el sitio luego de que cambiara de propietario, comentó que surgió en un encuentro de amigos mientras buscaban algunos clásicos en un baúl.
“De repente apareció un disco del Benny, y quien mejor que él para ser la figura representativa de este espacio. Y cuando levantamos el disco, vimos que decía Y hoy como ayer, era el nombre del tema, entonces le quitamos la ‘y’”, recordó.
“Hoy Como Ayer recoge la nostalgia, y también da paso a que todas estas figuras que surgieron después del 59, pero que sí tienen la esencia de toda esa añoranza de los 50. Creo que la música de los 50 es un elemento clave dentro de la sonoridad cubana. Es una época muy importante, y creo que todas estas generaciones, quizás restando las últimas, recogen el espíritu musical de esos tiempos”, añadió.
Sin embargo, aventurarse a ser empresario también le ha impuesto desafíos, que ha sabido superar porque cree en sí mismo, pero sobre todo, por intentar que algunos ritmos no queden en el olvido.
“A veces pienso que tengo sobre mis espaldas un gran peso, una gran responsabilidad en cuanto a Miami, a los cubanos, de defender esa cultura, esa identidad, porque aunque los tiempos y los gustos cambian, debe existir algo que nos defina. Y creo que Hoy Como Ayer ha tomado esa bandera”, resaltó.
De cualquier manera, ha valido la pena porque poco a poco ha realizado sus anhelos, uno de ellos fue que Willy Chirino cantara en el pequeño escenario de su cabaret que ha cobijado a grandes estrellas.
“Para mí, acércame a Willy era prácticamente un sueño imposible, precisamente por la capacidad del lugar. Y el día que se me ocurrió tocar a su puerta, me dijo: ‘te estaba esperando’. Fue algo grandioso. Cada vez que él se presenta, lo primero que hace es agradecer por el espacio. Y eso demuestra la grandeza del artista”, destacó.
Entre algunos de talla internacional que Díaz Vilela quisiera traer a casa está El Sonero del Mundo.
“Oscar D´León para mí es un cubano más. Si hay un artista fuera de Cuba que recoge la esencia y, sobre todo, el espíritu del Benny, que lo lleva en su voz, en su desplazamiento en el escenario, es él. Lo admiro muchísimo como artista”, reveló.
También quisiera que cantaran en Hoy Como Ayer la española Buika y la cubana Lissette Álvarez, esposa del intérprete de Ya viene llegando.