Embed

MIAMI.-El humorista Jardiel González prefiere encarar la realidad cubana con la risa. Y son esas circunstancias cotidianas que sus coterráneos han aprendido a sobrellevar de una manera u otra, las que mostrará en Miami el sábado 25 de agosto, en el teatro Manuel Artime.

“Mi modo de ver la vida es a través de la risa”, expresó González a DIARIO LAS AMÉRICAS.

Quien fuera integrante del popular grupo humorístico Punto y Coma durante 17 años, debutará en la ciudad con Deja que coma el punto, su show de comedia que realiza desde hace un año en la capital de la isla y ahora presentará frente a los cubanos de este lado de la orilla.

“Es el mismo espectáculo que hago en La Habana, esencialmente, contiene sátira social, lo baso en parodias. También tiene pequeños monólogos, y es muy cubano y actual. Así que traigo la actualidad del cubano que vive allá, contada por uno que vino de Cuba hace 10 días”, anticipó.

Dentro de las cuestiones que abordará destaca el boom del internet en la isla, así como el exótico despliegue de carros antiguos en las calles.

“El show habla del internet y cómo está entrando en la sociedad cubana, y cómo la gente lo percibe. Y yo lo abordo con realismo, pero desde un punto de vista humorístico”, señaló.

También hará parodias del estado del transporte público, el absurdo de la doble moneda, incluso sobre el auge de los nuevos sonidos urbanos y la fama de sus exponentes en el exterior.

“Toca el tema de nuestras calles, nuestro carros, que somos el país con el museo rodante más grande del mundo. Tenemos carros que tienen 60 años y todavía funcionan. Yo digo que son como Frankenstein, porque tienen pedazos de diferentes cosas y si uno rompe, son necesarios siete mecánicos para arreglarlo”, apuntó.

“Las vivencias del cubano de hoy. Los precios, la dualidad de la monedad nacional con el cuc (moneda convertible) y el cambio con el dólar americano. También sobre lo que está pasando con los artistas como Gente de Zona, no solamente en Cuba, porque el cubatón que es el reguetón cubano ha dado un levantón enorme. Hablo de esas cosas a modo de comedia”, añadió.

Precisamente, la risa le resulta un bálsamo que alivia cualquier dolencia y ayuda a sobrellevar las adversidades, esas que les son tan habituales al cubano de a pie. Y en su caso, la popularidad que ha alcanzado haciendo reír le ha servido en su vida cotidiana.

“Pienso que hay muchos problemas, no solo en Cuba, en todo el mundo, que son para ahorcarse o reírse. Yo opto por la vía de reírme. Y eso me ha ayudado a llevar la vida. Por ejemplo, en Cuba resuelvo muchos problemas, porque soy famoso y la gente se ríe conmigo, problemas que quién sabe si a otras personas les costaría más trabajo resolver. La gente me descarga, [le gusto a la gente] como decimos los cubanos”, expuso.

“Yo no me estreso mucho; tengo más de 40 años y todavía no tengo canas; tampoco bebo alcohol ni fumo, y eso me ha ayudado a estar delgado”, agregó.

Sobre la escena artística de la isla que retrata en sus parodias, comentó que tiene “muy buena salud”, y que es eso lo que exportan al mundo, porque muchos artistas de diferentes generaciones han logrado llevar su arte a otros países.

“Cuba es un país muy musical. No sé si sea por herencia o porque la sociedad cubana así lo exige, pero hay mucha actividad cultural. No hay una noche habanera donde en disimiles lugares no haya un espectáculo musical, gente cantando boleros, salsa, reguetón, haciendo humor o declamando”, detalló.

“Creo que musicalmente y culturalmente estamos muy bien, siempre lo hemos estado y lo estaremos”, asintió.

Pero esa realidad de conocer nuevos rumbos no les pertenece a todos los cubanos, por tanto, cada viaje se presta para contar, una vez de regreso, algo de lo que observa en otras sociedades.

“En mis sketches incluyo cosas que he vivido en otros lugares, ahora en EEUU y en Panamá, que es el otro país que he visitado. Y es una manera de mostrar al público cubano aquello que muchos no conocen, porque no han salido de Cuba”, dijo.

“Conocer otras tierras es algo que nutre y cultiva; estoy muy agradecido, es una experiencia inigualable, uno regresa siendo mejor persona”, agregó.

Resaltó que la propia alegría del pueblo cubano hace el día a día más llevadero y, a la vez, ha facilitado su trabajo, pues no ha sido difícil arrancarle carcajadas sobre temas tan “extraordinarios” como comer carne o tan sorprendentes como la ilegalidad del acto de poner fin a la vida de la que da dicha exquisitez.

“Somos muy alegres. La gente se ríe mucho de lo más complicado, por ejemplo, ese tema de que no se puede matar una vaca en Cuba da mucha risa. Cualquier cosa que uno hable, desde la escasez de la carne, y bueno eso de viajar al extranjero y chocar con un bistec, y toda esa emoción por ese hecho exclusivo de comer carne y la reacción del estómago. Esa temática funciona mucho”, destacó sobre el sentido del humor del cubano, que es capaz de reírse de semejantes situaciones.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas