domingo 5  de  abril 2026
BRASIL 2014

El vuelo más inesperado

De la mano de un extraordinario gol de Robin van Persie, Holanda le propina una humillante goleada a España, que lució lejos de la versión que se impuso en Sudáfrica

RIO DE JANEIRO/ PABLO AMAIR/ Especial para DLA

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Nunca antes un campeón debió exponer su título tan pronto en un Mundial. Nunca antes un campeón debió convencer al mundo de su estilo de juego. Y nunca antes, como ayer en la tarde bahiana de Salvador, un campeón fue humillado.

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Holanda, el rival más peligroso que podía tener España en el debut, hinchó su corazón y los pulmones en un vuelo mágico de Robin van Persie y más nunca pisó tierra. El 5-1 puede significar mucho en el fútbol actual y trastornó el grupo más complicado de la competencia más querida del mundo.

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La Roja, esa selección maravillosa que se adueñó de todos los trofeos desde 2008, empezó a hacer lo que mejor sabe: se posesionó del balón y lo hizo rodar con gusto. La Oranje, ayer de azul mecánico, persiguió, presionó y se resguardó con inteligencia. Era la final de 2010 ahora en Brasil. La diferencia notable fue que el gol no llegó al minuto 116 sino al 27 por un penal inventado de Diego Costa. A partir de allí se jugó a otra cosa; a partir de allí Holanda empezó a recordar su fútbol histórico y no la parodia que paseó por Suráfrica.

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Se abrió el juego, se encontraron espacios y nació el encuentro, como en Salvador nació Brasil. España demostraba que su fútbol no había caducado, que la decadencia del Barcelona no era transferible a la selección, y que la posesión del balón y el criterio para tratarlo seguían mandando en el mundo. Hasta que voló Van Persie. Y Van Persie hizo volar a Holanda. Y el mundo voló con esa selección insaciable.

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El final del primer tiempo fue un golpe a la autoridad y una luz para la revolución. España, con Gerard Piqué descuidado, Sergio Ramos confiado e Iker Casillas indeciso, se quebró. La tranquilidad que Vicente Del Bosque le transmitió a sus jugadores en el medio tiempo contrastó con la vitalidad que le inyectó Louis van Gaal a los suyos. El genio holandés compuso en el segundo tiempo una oda al fútbol. Sus jugadores la interpretaron como pocos. Holanda presionó con seis en campo rival, robó en su campo con fortaleza y finalizó con convicción y magnificencia.

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Arjen Robben recibió un balón precioso de Daley Blind, recortó y marcó. Allí terminó el juego, porque el mérito de Holanda fue seguir adelante, fue creer en su fútbol; fue nunca conformarse ante el campeón. Después una falta no cobrada le regaló el tercer gol a Holanda y la fiesta siguió con Iker Casillas de piñata. El portero español fue la representación de su equipo: aturdido, equivocado y burlado.

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No fue una revancha porque no es posible recomponer un título perdido con un encuentro de primera fase, pero sí fue un mensaje mundial. Holanda es candidata y su forma de jugar es la democracia perfecta. España es la monarquía decadente.

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Ambas deberán presentarse al pueblo, a la exquisitez de Chile. Los holandeses quieres institucionalizarse y los españoles relevarse. Ya España lo hizo en 2010, pero aquella vez revivieron contra una selección olvidable y Chile es tan peligroso como Holanda. Nunca antes un campeón sufrió tanto.

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