Si las jugadas y goles de Lionel Messi han provocado un terremoto desde que llegó al Inter Miami, sus detalles y comportamiento han causado igual o mayor impacto.
Si las jugadas y goles de Lionel Messi han provocado un terremoto desde que llegó al Inter Miami, sus detalles y comportamiento han causado igual o mayor impacto.
Dos días después de aterrizar en el aeropuerto de Fort Lauderdale, se vio al mejor jugador del mundo en el mercado empujando una carretilla al lado de su esposa Antonela y sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, como cualquier hijo de vecino.
Muchos de los detalles y gestos de Messi han trascendido porque fueron revelados por aquellos quienes los recibieron.
El capitán del conjunto rosanegro antes que se incorporara Messi al club, DeAndre Yedlin, afirmó que le sorprendió la actitud del astro argentino desde el primer momento.
“Alterna con nosotros como uno más del grupo”, dijo el internacional estadounidense. “Come lo mismo que nosotros y muestra una humildad que uno no espera de una personalidad tan famosa”.
Cuando el 19 de agosto pasado el Inter Miami conquistó el título de la Leagues Cup –el primero en la historia de los rosanegros- Messi se sacó la banda de capitán y se la puso a un sorprendido Yedlin, para que reciba el trofeo de campeón.
Yedlin no quiso aceptar, pero ante la insistencia de Messi lo hizo y pidió al crack argentino que fueran los dos a recibir la copa. Así ocurrió.
Muchos pensarán que estos son gestos estudiados de Messi para construir una imagen, porque ahora con cámaras en todas partes nada queda oculto. Pero eso también funciona para el otro lado, porque todo lo malo igualmente se registra y hasta ahora no hay nada que se le pueda reprochar a Messi.
Hay gestos del crack que han trascendido no por las cámaras, sino porque lo han contado los propios beneficiarios de ellos.
Josef Martínez llevaba un mes sin marcar un gol con el Inter Miami. Cuando se presentó la oportunidad de ejecutar un penal contra el Orlando City, por la Leagues Cup el 2 de agosto pasado, Messi, encargado de cobrar los tiros libres y los penales le cedió el turno al venezolano, quien contribuyó así con su gol a la victoria 3-1 del Inter Miami.
Nueve días después, el mejor jugador del mundo volvió a cederle la oportunidad a su compañero, que anotó en el triunfo 4-0 sobre Charlotte.
Martínez volvió a anotar, pero en jugada, en los triunfos 4-1 contra Philadelphia Union y 3 (5)-3 (4) frente a Cincinnati.
“Ese gesto de Messi de cederme los penales fue decisivo en el momento que pasaba por un letargo”, dijo Martínez. “Me permitió recuperar la confianza”.
El hondureño americano David Ruiz, de 19 años, confesó que un día que no tenía movilidad Messi se ofreció y lo recogió en su casa para llevarlo a los entrenamientos.
“No solo eso”, confesó Ruiz. “Me habla en los partidos, me dice que mantenga mi posición, que no corra como un loco por toda la cancha, que tenga paciencia que la pelota llegará a mi y así lo hago y mi juego ha mejorado”.
Messi se tomó fotos con la familia del jugador tras la conquista de la Leagues Cup en Nashville y a solicitud del propio Ruiz le firmó la camiseta.
Esa humildad, su generosidad y su sentido de familia son cosas tan valiosas como sus acciones de fantasía en la cancha. Ese quizás es el mayor aporte de Lionel Messi en su aterrizaje en Estados Unidos.
