domingo 30  de  agosto 2026
BÉISBOL

Yordan Álvarez y el precio de ser demasiado bueno

El cubano Yordan Álvarez está metido en la pelea por la Triple Corona ofensiva, pero los rivales siguen buscando medidas para limitar su producción

Diario las Américas | REYES UREÑA
Por REYES UREÑA

Hay una estadística que no aparece entre los grandes titulares de una temporada, pero que puede revelar mucho sobre el respeto (o el miedo) que genera un bateador: el boleto intencional.

No hay que hacer swing, ni correr las bases, ni siquiera poner la pelota en juego. Basta con que el mánager rival decida que es mejor regalarle la primera base que darle una oportunidad de batear. Y esta temporada, esa estadística tiene un nombre: Yordan Álvarez.

El cubano suma 28 boletos intencionales, la mayor cantidad de las Grandes Ligas. Pero el dato adquiere otra dimensión cuando se compara con equipos completos: Yordan, él solo, tiene tantos boletos intencionales como los Dodgers y más que cualquier otro equipo de MLB.

Pero hay algo más interesante. Yordan está metido en la pelea por la Triple Corona, una hazaña que no se consigue desde que Miguel Cabrera la ganó en 2012. En aquella temporada histórica, el venezolano recibió 17 boletos intencionales.

Ahora bien, hay que poner un freno antes de sacar conclusiones apresuradas. Aaron Judge recibió 36 boletos intencionales en 2025. Yordan todavía no ha llegado a esa cifra. Pero sí está entrando en un territorio reservado para los bateadores que obligan al rival a cambiar su estrategia.

¿Es Yordan más temible que aquel Cabrera de 2012? No necesariamente. Son épocas distintas y contextos diferentes. Pero hay una diferencia que dice mucho del béisbol actual: hoy los equipos tienen más información que nunca para decidir cuándo enfrentarse a un bateador y cuándo simplemente aceptar que llegue a primera.

Todavía muy lejos de Bonds

La decisión parece sencilla. Regalar 90 pies puede ser menos peligroso que recibir un batazo del hombre del momento. Y si de eso hablamos, inevitablemente aparece Barry Bonds. En 2004, Bonds recibió 120 boletos intencionales, una cifra que todavía parece salida de otro deporte.

Yordan está muy lejos de aquello. Pero la comparación sirve para recordar algo. Cuando un bateador comienza a recibir tantos boletos intencionales, ya no estamos hablando solamente de estadísticas. Estamos hablando de cómo lo perciben.

Quizás el número de Yordan todavía no pertenezca a esa dimensión histórica. Pero mientras persigue una Triple Corona, hay que preguntarse: ¿cuánto tiene que producir un bateador para que el rival prefiera regalarle la primera base?

Yordan ya está obligando a los dugouts a contestar.

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