Tras el testimonio del magnate de la tecnología, Elon Musk, la semana pasada, uno de los cofundadores de OpenAI testificó este lunes en el juicio iniciado en California por el hombre más rico del mundo contra los creadores de ChatGPT.
Los abogados de Elon Musk llamaron a declarar a Greg Brockman con el fin de demostrar al jurado que los fundadores de OpenAI manipularon a su benefactor inicial para transformar una misión filantrópica en una empresa lucrativa
Tras el testimonio del magnate de la tecnología, Elon Musk, la semana pasada, uno de los cofundadores de OpenAI testificó este lunes en el juicio iniciado en California por el hombre más rico del mundo contra los creadores de ChatGPT.
Los abogados de Musk llamaron a declarar a Greg Brockman con el fin de demostrar al jurado que los fundadores de OpenAI manipularon a su benefactor inicial para transformar una misión filantrópica en una empresa lucrativa valorada en cientos de miles de millones de dólares.
Brockman es el aliado más cercano de Sam Altman, el director ejecutivo y cofundador de OpenAI.
Musk pretende obligar a sus rivales a volver a ser una fundación sin fines de lucro. El resultado del caso podría marcar el futuro de OpenAI, el gigante de la IA generativa que ahora está valorado en más de 850.000 millones de dólares y se prepara para cotizar en la Bolsa.
Desde el principio, el abogado de Musk, Steven Molo, consiguió que el ingeniero de 38 años, visiblemente tenso, reconociera que posee una participación en OpenAI valorada actualmente en 30.000 millones de dólares, sin haber invertido nada él mismo.
Molo señaló un correo electrónico de 2015 en el que el cofundador de OpenAI se había comprometido a donar 100.000 dólares para ayudar a atraer a otros donantes de Silicon Valley. "Al final no hice la donación, eso es cierto", admitió Brockman.
"La IA va a suponer el cambio tecnológico más importante de la historia de la humanidad... Se trata realmente de la humanidad en su conjunto", declaró Brockman ante el tribunal, insistiendo en que el giro comercial de OpenAI se mantenía fiel a su misión filantrópica original.
Sam Altman, que en diez años pasó de ser el protegido de Musk a su enemigo acérrimo, no se espera en el estrado hasta la semana del 11 de mayo.
Elon Musk se presentó por tres días de la semana pasada como el benefactor desinteresado de los inicios de OpenAI, a los que contribuyó con una donación de 38 millones de dólares entre 2016 y 2020 antes de ser marginado.
El director de SpaceX y Tesla asegura que quería contrarrestar el dominio de Google y dejar esta revolución tecnológica libre de la presión de las ganancias.
Si la jueza Yvonne Gonzalez Rogers da la razón a Musk, la salida en Wall Street de OpenAI podría verse comprometida. Esto cambiaría por completo la feroz competencia mundial por la IA.
FUENTE: Con información de AFP.