MIAMI- La Florida dejó de ser una hipótesis de oposición diametral a las políticas de la izquierda y la extrema izquierda en Washington, que han tomado fuerzas tras la llegada del presidente Joe Biden que fuera vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama.
El gobernador del llamado Estado del Sol, Ron De Santis, ha reafirmado su postura y se ha enfocado aún más en rescatar los valores conservadores sobre los que se fundó esta gran nación y que ahora la izquierda radical socialista en el Congreso de Estados Unidos quiere transformar con los nombrados "ribetes progresistas".
Sin saberlo, los titulares de pensiones y jubilados de EEUU invierten en empresas vinculadas al régimen comunista de China; motivo por el cual el gobernador Ron DeSantis ordenó en diciembre una revisión de las inversiones del Sistema de Pensiones de Florida para determinar cuánto dinero se ha escapado hacia estas empresas chinas.
El plan de pensiones del estado de Florida es uno mayores del país y tres cuartas partes de sus activos totales son gestionados por la Junta Estatal de Administración de Pequeñas Empresas (SBA, por sus siglas en inglés). Según la portavoz del gobernador, Christina Pushaw, en estos momentos la SBA realiza la auditoría impulsada por el gobernador DeSantis.
No hay un plazo fijo para concluir la revisión, “pero la sesión legislativa finaliza el 11 de marzo y es probable que tengamos una actualización antes de ese tiempo”, dijo Pushaw al diario The Epoch Times.
Prohibición a inversores estadounidenses
El presidente Biden firmó en junio una orden ejecutiva en congruencia con la prohibición estipulada durante el gobierno de Donald Trump para prohibir que los empresarios estadounidenses inviertan en empresas militares chinas. La mayoría de estas empresas cotizan en bolsas de valores de todo el mundo.
“Las élites en EEUU durante una generación han creado este gran monstruo”, dijo DeSantis refiriéndose a la penetración china en casi todos los sectores de la economía, la educación, la sociedad y la política estadounidenses.
“Creo que EEUU en su conjunto debería desvincularse de China”, dijo DeSantis en la reunión de la SBA a fines de diciembre, citado por The Epoch Times. “Pero, desde luego, nuestras inversiones en Florida deberían desvincularse ya”.
Florida también revocó la autoridad del voto mediante representación del fondo estatal de pensiones que se ha otorgado a administradores como BlackRock, una firma que ha sido objeto de fuertes críticas en el último año por sus inversiones en China y DeSantis los acusa de perseguir ideologías incompatibles con los valores del estado y sus intereses financieros.
“Instamos a los funcionarios electos a hacer su debida diligencia para educarse a sí mismos y a su personal sobre los múltiples riesgos que plantean las amplias inversiones de BlackRock en empresas chinas, desde un punto de vista ético hasta la responsabilidad fiduciaria que se les debe a los titulares de pensiones y jubilados estadounidenses”, escribió William Hild, director ejecutivo de Consumers’ Research en una carta enviada a 10 gobernadores, incluido DeSantis.
Inversiones de fondos estatales de EEUU terminan en empresas chinas
Los 10 estados con más fondos públicos de pensiones en BlackRock son Washington, Florida, Nueva York, Nevada, Nebraska, Carolina del Sur, Oklahoma, Pennsylvania, Montana y Virginia Occidental.
El estado de Washington es el mayor inversor con 13.000 millones de dólares de fondos de pensiones estatales en BlackRock, según un informe de Consumers’ Research. Le sigue Florida ($10.700 millones) y Nueva York ($9.800 millones).
“Las decisiones de inversión de BlackRock no solo ponen en riesgo la seguridad de las pensiones de EEUU, sino también la seguridad de nuestra nación”, afirma el informe, el cual agrega que BlackRock tiene importantes inversiones en empresas que refuerzan el desarrollo tecnológico del ejército chino como Tencent, Semiconductor Manufacturing International Corporation, China Telecom y China SpaceSat.
Ahora DeSantis busca frenar el flujo de capital de pensionados floridanos hacia compañías de Pekín, que desde los últimos 15 años ha intensificado sus acciones para destronar a EEUU del eje mundial y correr todas sus instituciones y sistema de capitalismo occidental.
El estado de West Virginia también rompió en enero los lazos con BlackRock por sus inversiones en China y sus estrategias que perjudican a las empresas de combustibles fósiles.
El tesorero del estado, Riley Moore, dijo en Twitter que “cualquier empresa que piense que la China comunista es una mejor inversión que la energía [de Virginia Occidental] o el capitalismo estadounidense tiene evidentemente una mala estrategia”
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