WASHINGTON.- Estados Unidos y México retomaron este miércoles en Washington la renegociación del NAFTA, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por quinta semana consecutiva, en medio de gran expectación por la posibilidad de que puedan llegar a un acuerdo para incluir de nuevo a Canadá en las conversaciones.

La delegación mexicana –compuesta por los ministros de Exteriores y Economía, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, y por Jesús Seade, enviado del presidente electo Andrés Manuel López Obrador– se reúne este miércoles con el equipo negociador estadounidense encabezado por el representante de Comercio, Robert Lighthizer.

A su llegada a la Oficina del Representante de Comercio (USTR, por sus siglas en inglés), Guajardo dijo a la prensa que espera un acuerdo en las próximas horas o en los próximos días.

En las últimas semanas, Estados Unidos y México han dado señales de estar cerca de llegar a un acuerdo, incluidos los presidentes Donald Trump y Enrique Peña Nieto.

Según la publicación estadounidense Politico, el Gobierno de Trump prevé anunciar el jueves formalmente que ha llegado a un acuerdo con México y que se espera la presencia del mandatario en el anuncio. Se darán entonces detalles de cuándo y cómo retornará Canadá a las negociaciones.

Según la versión oficial, Estados Unidos y México han estado negociando sin el tercer socio en el también llamado TLCAN porque querían cerrar temas que solo les afectan a ellos antes de regresar a una mesa trilateral, algo que no ocurre desde mayo.

Estados Unidos y México tienen prisa por llegar a un nuevo NAFTA antes de que termine agosto para poder cumplir los plazos legales que permitan a Peña Nieto firmarlo antes de que López Obrador asuma la presidencia el 1 de diciembre.

Las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos presionan por su parte a la delegación estadounidense. En esos comicios se espera un aumento del poder de los demócratas en el Congreso, lo que podría complicar la aprobación del tratado. La ley estadounidense obliga al Gobierno a informar de un acuerdo al Congreso 90 días antes de su rúbrica.

Una de las dos principales diferencias que complican desde el principio la renegociación del Nafta son las reglas de origen para el sector del automóvil. Estados Unidos quiere que el contenido regional del producto final sea mucho mayor al 62,5 por ciento actual y que la mayor parte de ese sea fabricado por él.

El otro gran punto de fricción es una cláusula automática de caducidad que obligaría a revisarlo cada cinco años y que Washington defiende frente a la oposición de sus socios.

La renegociación del Nafta, en vigor desde 1994, fue una imposición de Trump a sus socios bajo amenaza de retirar a Estados Unidos de él.

El mandatario considera que el tratado –del que asegura que es el peor firmado nunca por su país– ha beneficiado a México y Canadá pero no a Estados Unidos.

Quiere sobre todo reducir el déficit comercial con México –que fue de 70.952 millones de dólares en 2017– y una mayor producción de manufacturas, recortando las que entran a la zona desde China.

FUENTE: EFE

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