DAYMARIS TABOADA
En algunos países se le suele llamar pasaporte electrónico; lo cierto es que pese a las diferencias de términos o nombres, en funciones la biometría es uno de los métodos más seguros para autentificar la ciudadanía
DAYMARIS TABOADA
En un futuro muy próximo los alumnos tendrán que pasar un sistema de entrada biométrico a la puerta del colegio; encender el auto solo será cuestión de un escáner que identifique su huella dactilar, es una realidad que muchas de las cosas que te rodean solo se activen desde la información que ofrece tu iris.
Desde hace unos años el gobierno ha insertado esta tecnología en uno de los documentos esenciales de todo ciudadano americano: su pasaporte. En algunos países se le suele llamar pasaporte electrónico, pero lo cierto es que pese a las diferencias de términos o nombres, en funciones la biometría es uno de los métodos más seguros para autentificar la ciudadanía y mantener control sobre los viajeros en todo el mundo.
El sistema biométrico de los pasaportes almacena en un chip información sobre los rasgos de la cara de la persona, del iris y las huellas dactilares. El iris al igual que la huella dactilar es exclusivo de cada individuo, por ello este sistema de reconocimiento es prácticamente infalsificable.
Son muchos los beneficios del pasaporte biométrico, no solo en el entorno de la seguridad sino también en lo que respecta a comodidad, facilidad de uso y eficiencia. Precisamente por cuestiones de seguridad nacional, a ciudadanos procedentes de países específicos se les exige el pasaporte electrónico para su entrada a los Estados Unidos.
El Departamento de Estado expide además el pasaporte en forma de tarjeta para ofrecer a los residentes fronterizos una alternativa más práctica, económica y fácil de llevar, que el tradicional pasaporte en su versión original de librito. Esta versión que ahora puedes llevar sencillamente en un bolsillo te permitirá ingresar a los Estados Unidos solo desde México, Canadá, el Caribe y Bermudas.
Esta variante de tarjeta no puede utilizarse para viajar por vía aérea o marítima, sin embargo en lo que concierne a sus funciones y validez es equivalente al pasaporte tradicional, por lo que obtenerlo exige cubrir los mismos requisitos legales que el resto.
Con la misma vigencia y validez que un pasaporte tradicional: el tipo tarjeta tiene un periodo de duración de una década para los adultos (mayores de 16 años de edad) y de un quinquenio para los menores de 15 años.
El pasaporte del tipo que sea, en su versión de libro o tarjeta, regular o biométrico, continúa hoy cumpliendo con su función de facilita y hacer más expedita la entrada y salida a todos los países del mundo, y es su carta de identificación. Así que recuerde tenerlo actualizado siempre y ello le evitará molestias en las aduanas de los aeropuertos o sitios fronterizos por los que deba pasar.
LEA TAMBIÉN: