sábado 21  de  febrero 2026
GOBIERNO DE TRUMP

Corea del Norte, el tema caliente de la cumbre China-EEUU

El presidente estadounidense Donald J. Trump intentará convencer a su homólogo chino, Xi Jinping, de la necesidad de acabar con la amenaza nuclear del régimen de Kim Jong-un
Por RUI FERREIRA

MIAMI.– Corea del Norte es uno de los temas calientes de la cumbre chino-estadounidense de este fin de semana en el sur de Florida, un tema sobre el cual los dos países tienen diferencias importantes.

El presidente estadounidense Donald J. Trump intentará convencer a su homólogo chino, Xi Jinping, de la necesidad de acabar con la amenaza nuclear del régimen de Kim Jong-un, un tema que constituye apenas una prioridad secundaria para Beijing, que tiene un control casi total sobre el abastecimiento de la economía norcoreana, en clara violación del embargo decretado por Naciones Unidas.

“Si China no resuelva la cuestión de Corea del Norte, la vamos a resolver nosotros. China tiene una gran influencia sobre Corea del Norte, entonces se deciden a ayudarnos o no”, dijo la semana pasada el presidente en una entrevista con el diario financiero británico Financial Times.

Pero un conflicto armado con Corea del Norte, como sugieren las palabras de Trump, es algo que Xi tendrá dificultad en aceptar. Después de todo se desarrollaría en sus fronteras y pudiera provocar la implosión del régimen de Pyongyang y desencadenar una crisis de refugiados incontrolable. Además, China tampoco está dispuesta a asumir la reconstrucción de un país quebrado teniendo en cuenta que Corea del Sur se ha apartado de esa posibilidad.

Por otro lado, Xi no mantiene una buena relación con Kim. Al contrario del abuelo y el padre de éste, los nexos a nivel de liderazgo entre los dos países asiáticos son escasos por lo que es difícil una influencia personal del líder chino junto del gobernante norcoreano.

Es por ello que “el comportamiento de Xi es una pesadilla para China, Estados Unidos y sus aliados”, ha dicho el analista del Brookings Institute, Jonathan Pollack.

De hecho, Xi tuvo varios gestos que, en la práctica, desmienten la percepción generalizada que el apoyo a Pyongyang es ilimitado. Hace dos meses, tras un sucesión de disparos de misiles, China dejó de importar carbón natural de su vecino, cortando una importante fuente de ingresos del pequeño país asiático. Por otro lado, al líder chino le preocupa mucho más el despliegue de un sistema de defensa antimisiles en suelo de Corea del Sur y que mira más como un peligro hacia China que a Corea del Norte.

En medio de todo esto, la posición diplomática de Estados Unidos no parece ser demasiado clara, después que el secretario de Estado, Rex Tillerson, un hombre poco dado a declaraciones públicas, dijera la semana pasada, tras el fracasado ensayo de un misil norcoreano, que no tiene nada que decir sobre el asunto. “Sobre Corea del Norte ya dijimos todo lo que hay que decir. No tenemos más comentarios”, afirmó.

La administración Trump ha abogado por una aproximación de mano dura con Pyongyang porque cree que las dos administraciones anteriores, de George W. Bush y Barack Obama, han hecho muy poco y al apostar por la carta diplomática no lograron detener la amenaza de Pyongyang. La cuestión de cómo Trump logrará convencer a Xi y que recursos usará tras el virtual ultimátum de la semana pasada, convierte el tema norcoreano en el más importante de la cumbre de Mar-a-Lago.

“Es muy probable que el asunto norcoreano se encuentre en el topo de la agenda. Estados Unidos puede arreciar las sanciones comerciales y financieras y extenderlas a las empresas chinas que comercian con Corea del Norte. Pero China no va a hacer nada para desestabilizar Corea del Norte a menos que Washington esté dispuesto a presionar a China en un nivel que la mayoría de los aliados no están dispuestos a apoyar”, ha afirmado el profesor de estudios internacionales de la Universidad del Estado de Washington, David Bachman, al semanario lusitano Expresso.

Durante la campaña electoral, Trump fue particularmente crítico de las relaciones económicas y comerciales de su país con el gigante asiático. Llegó a sugerir la imposición de un tributo de 45% sobre las importaciones chinas. Washington tiene con Beijing el mayor déficit comercial del mundo: 347.000 millones de dólares.

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