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MIAMI.– Si habláramos en términos deportivos podríamos decir que la reforma al Obamacare parece un dominó “trancado”; se ha quedado estancada.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, no ha logrado convencer a sus colegas de la necesidad de echar adelante la esperada revisión para que el presidente Donald J. Trump pueda cumplir con una de sus principales promesas de campaña.

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El problema parece radicar en McConnell, quien acaba de aplazar para después del feriado del 4 de julio la votación en el Senado. Su error ha sido haber asumido que los republicanos moderados y conservadores se unirían al sí para llevar a cabo la nueva propuesta.

Sin embargo, al colocar McConnell su empeño a favor de los más conservadores, que habían suspendido hace meses la primera versión de la reforma, terminó por disparar las alarmas de los senadores en cuyos estados la salud pública depende del Medicaid que, en la versión del Senado, sufrirá serios recortes incumpliendo a la vez una de la promesas de campaña de Trump, cuando el entonces candidato a la presidencia dijo, durante un mitin en Carolina del Norte: “Escuchen bien, nadie va a tocar el Medicare ni el Medicaid”.

De acuerdo con el periódico The New York Times, uno de los errores de McConnell fue mantener oídos sordos a las críticas. Cuando el mes pasado se reunió con un grupo de senadores para abordar la reforma dejó fuera a algunos con más conocimiento y visión moderada sobre la reforma del sistema de salud. Gente como el senador Bill Cassidy, un médico electo en Louisiana, y Susan Collins, una especialista en seguros de Maine, una de las pocas mujeres con asiento en la Conferencia Senatorial Republicana, donde ha sido profundamente crítica del aumento de las pólizas. De hecho, el líder de la mayoría nunca ha prestado atención a aquellos que tienen una visión diferente sobre la sustitución del Obamacare, puntualizó el rotativo.

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Uno de los seis senadores que ha “trancado el dominó”, recordemos que los republicanos solo pueden darse el lujo de perder dos votos, es la senadora Shelley Moore, por West Virginia. “En mi estado, el 65% de los ancianos depende del Medicaid. Si los recortes son implementados, la mayoría no va a poder acceder a sus medicinas de uso corriente”, explica en una entrevista con la cadena CNN. West Virginia es considerado uno de los estados más pobres de la nación y cuando el Obamacare entró en vigencia el gobernador asintió a ampliar los subsidios al Medicaid y Medicare con fondos estatales.

Moore estuvo presente en la reunión en la Casa Blanca convocada de urgencia por Trump el martes por la tarde. La idea era lograr un consenso pero a la salida McConnell hubo de admitir que no lo lograron. Por el contrario, los senadores presentes aprovecharon la oportunidad para hacerle saber al Presidente sus reservas sobre el asunto. Es el caso de Dean Heller, considerado un republicano conservador que por sus críticas a la reforma fue objeto la semana pasada de una batería de ataques televisivos a través de un anuncio confeccionado por un Comité de Acción Política de apoyo a Trump. El anuncio fue retirado el martes horas después que Heller se quejó al Presidente.

“No tenemos un acuerdo. Esto tendrá que ser revisado de nuevo. Voy a postergarlo hasta después del feriado del 4 de Julio e intentaremos llegar a un consenso”, dijo McConnell a la salida de la Casa Blanca.

Por otra parte, fuentes republicanas han hecho circular que los senadores intentarán tener otro borrador este viernes.

Para Trump la reunión fue un éxito. “Estuvimos hablando de una gran plan de salud pública. Cada estado es diferente. (Pero) el Obamacare se está muriendo, está prácticamente muerto, ha sido un dolor de cabeza para todos y estamos buscando (algo) que cuide a nuestra gente por buenas razones y con el precio correcto”, comentó el Presidente.

Por otra parte, está el costo de la reforma. El lunes la Oficina de Presupuesto del Congreso presentó su análisis y no es nada alentador. Si antes del Obamacare el número de personas sin seguro era de 57 millones y después bajó a 27 millones, la propuesta del Senado vuelve a elevar la cifra a 49 millones, mientras la versión aprobada por la Cámara de Representantes el pasado mes de mayo la sitúa en 51 millones.

Si bien parece ser cierto que las dos propuestas de reforma reducirán el déficit fiscal federal en 321.000 millones en los próximos 10 años, a partir del 2021, la Oficina de Presupuesto del Congreso opina que el ahorro se obtendrá a cuenta de los recortes del Medicare que, puntualiza el cuerpo investigativo independiente del Congreso, llevarán a que 15 millones de personas dejen de tener acceso al Medicaid en 2026.

Con relación al precio de los seguros, dice el informe que no habrá caída de primas y anticipa que una persona de 40 años y con ingresos anuales de 26.500 dólares que bajo el Obamacare paga 700 dólares al año, después de recibir los créditos fiscales, tendrá posiblemente que pagar 1.600 al año.

También dice el informe que si la persona tiene 64 años, la cifra saltaría de cero a 2.000 dólares anuales, pero eso está aún por verse, aunque el plan de reforma prevea un aumento en los deducibles que podría menguar el dinero disponible para pagar las pólizas.

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