El expresidente de EEUU, George W. Bush advirtió sobre el aumento de la división y la intolerancia en el país y denunció el uso de la "intimidación" y los "prejuicios" por parte de líderes políticos, sin mencionar ni una sola vez a Donald Trump.

El tema viene muy a colación hoy en el estado de la Florida, donde el supremacista blanco Steve Spencer dará una conferencia hoy. Es público y notorio que el elegido para dar el discurso por el National Policy Institute (NPI), la organización que lidera Spencer. rechaza los derechos de las minorías en Estados Unidos.

Su grupo tiene alquilado un espacio en la universidad por el que pagó $10,500. Mientras, la universidad ha tenido que costear medio milón de dólares en seguridad.

El expresidente Bush hizo durante un discurso en Nueva York una dura crítica de muchos de los comportamientos y principios que a su juicio crean tensión en el clima político y social.

"La intimidación y el prejuicio en nuestra vida pública marca el tono nacional, da permiso para la crueldad y la intolerancia y pone en peligro la educación moral de los niños", señaló Bush.

"La única forma de difundir valores cívicos es vivir a la altura de ellos primero", insistió EL POL'ITICO.

El expresidente criticó que el discurso político se está viendo "degradado por una crueldad trivial" y lamentó que "los desacuerdos se conviertan fácilmente en animosidad" y terminen un la "deshumanización" del otro.

Bush, además, lamentó la pérdida de confianza en las instituciones y denunció que la política estadounidense hoy "parezca más vulnerable a teorías de conspiración y fabricaciones".

"Hay algunas señales de que la intensidad del apoyo a la democracia en sí misma ha declinado, especialmente entre los jóvenes", advirtió.

El expresidente estadounidense dijo que las democracias occidentales se enfrentan a "grandes amenazas" y se mostró muy crítico con el "retorno del aislacionismo".

"Hemos visto nacionalismo deformado en nativismo, hemos olvidado el dinamismo que la inmigración siempre ha traído a Estados Unidos", señaló, entre otras cosas.

Además, subrayó que el supremacismo blanco, en cualquiera de sus formas, es "una blasfemia contra el credo estadounidense".

"Nuestra identidad como nación, a diferencia de muchas otras, no está determinada por la geografía o la etnia, por la tierra o la sangre", insistió.

Bush advirtió además de la necesidad de que EE.UU. se proteja frente a Rusia y su estrategia para tratar de "explotar las divisiones" dentro del país.

Florida es el segundo estado de la nación con más grupos supremacistas y, por tanto, con uno de los mayores índices de delitos de odio, según cifras del Southern Poverty Law Center, una organización no gubernamental de defensa de los derechos civiles.

Y ante la posibilidad de que las confrontaciones entre los supremacistas y sus oponentes se repitan, como en Charlottesville, el gobernador Richard Scott decidió declarar el "estado de emergencia".

La de Scott es una decisión sin precedentes en Florida ante la convocatoria de una conferencia.

La orden, que generalmente se decreta ante desastres naturales, como huracanes, comprende todo el condado Alachua, en el norte del estado, donde se encuentra la Universidad de Florida.

FUENTE: REDACCIÓN/EFE

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