WASHINGTON.- Niños y adolescentes hijos de inmigrantes indocumentados se manifestaron este jueves en Washington a las puertas de la Casa Blanca contra la política migratoria del presidente Donald Trump y expresaron su temor a que las deportaciones que lleva a cabo la administración estadounidense separen a sus familias.
"Estamos aquí enfrente de la Casa Blanca para mostrar a Trump que somos fuertes", manifestó Elena, de 17 años, cuyo padre fue ya deportado hace cinco años a Guatemala bajo la administración de Barack Obama y quien ahora teme que le ocurra lo mismo a su madre.
Bajo un fuerte sol, cerca de 200 personas protestaron en la Plaza Lafayette, donde la residencia presidencial tiene una de sus puertas principales.
Su lema de unidad fue su mensaje central contra el mandatario republicano: "We belong together" (nos mantenemos unidos). Su símbolo: la lona de un paracaídas de colores con esa leyenda escrita y de cuyas anillas tiraron, levantándola todos a una, a modo de escenificación de sus "lazos inquebrantables" como comunidad.
Trump prometió en campaña electoral expulsar a los más de 11 millones de indocumentados que hay en Estados Unidos, la mayoría hispanos.
Las órdenes ejecutivas en materia migratoria que ha aprobado desde que el 20 de enero asumió la presidencia han abierto la puerta a las deportaciones masivas, al situar a todo indocumentado como prioritario para la expulsión. Casos de padres y madres separados de sus hijos estadounidenses y deportados a sus países de origen han causado angustia en muchas familias inmigrantes.
La madre de Leah, de 11 años, está en proceso de deportación. "No puedo dormir, en todo lo que pienso es en la posibilidad de que se lleven a mi madre", dijo la pequeña al dirigirse a los concentrados.
Tanto ella como Elena llegaron a Washington desde Miami junto a otras cuatro decenas de niños y adolescentes que el lunes se pusieron en ruta en una caravana hacia la capital estadounidense. Allí se les unieron otros hijos de inmigrantes indocumentados procedentes, entre otros lugares, de Nueva York, Virginia y Colorado.
"Llegamos a la Casa Blanca a decir que no queremos esta política de odio. Queremos justicia para nuestras familias y comunidades", dijo a dpa Andrea Mercado, directora de la campaña "We belong together".
Es una de las iniciativas que se alista para tomar parte en la manifestación del 1 de mayo, que organizaciones de la sociedad civil y sindicatos pretende convertir en un hito de "la resistencia" al presidente Trump.
"En este país, uno de cada cuatro niños en inmigrante y eso nos hace fuertes como país", añadió Mercado, estadounidense de padre peruano y madre argentina. "Los niños y jóvenes no quieren una política de odio, rechazan una política de miedo y quieren justicia para sus papás, que trabajan tan duro y aportan tanto a este país".
La expulsión de los indocumentados y el muro que quiere levantar el republicano en la frontera con México son dos de los pilares de la era Trump.
Esta fue ensalzada el martes en una visita a un puesto fronterizo en Nogales (Arizona) por el ultraconservador fiscal general, Jeff Sessions, quien anunció que todo el que entre ilegalmente será procesado como criminal, con los consiguientes castigos, y ordenó a los fiscales federales dar prioridad a los casos de inmigración.
Sessions, que aúna las funciones que en otros países tienen el ministro de Justicia y el fiscal general del Estado, asumió el cargo en febrero bajo acusaciones de xenofobia y racismo por su pasado como juez federal y fiscal de Alabama.
Obama deportó a cerca de 2,9 millones de sin papeles durante sus ocho años de presidencia, una cifra récord que le valió el apodo de "deportador en jefe". Sin embargo, él situó como prioritarios para la expulsión a quienes habían cometido crímenes y delitos graves y, con un programa conocido como DACA, protegió de la deportación a los jóvenes que llegaron ilegalmente a Estados Unidos de niños acompañando a sus padres y les otorgó permisos temporales de trabajo.
Fátima Coreas, de 24 años, es una de esos jóvenes. Llegó a Estados Unidos hace 11 y hace cinco se acogió a DACA. "Vivo con el miedo de que mis papás sean separados de mi hogar", dijo a dpa. "Y veo a los más pequeños que hay aquí y pienso qué pasará si se llevan a los suyos".
FUENTE: dpa