jueves 1  de  diciembre 2022
CHINA/ESPIONAJE

Huawei: el peligro para instalaciones militares de EEUU

El gigante de tecnología de China, Huawei, ha instalado sus equipos en torres de telefonía celular cerca de bases militares de EEUU y en zonas de alta seguridad

Diario las Américas | RAFAEL MARRERO
Por RAFAEL MARRERO 26 de julio de 2022 - 16:58

MIAMI- Cuando de espionaje contra Estados Unidos (EEUU) se trata, resalta a la vista Huawei, compañía tecnológica de la República Popular China (RPC) que no sólo ha sido imputada por poner en riesgo nuestra seguridad nacional, sino que también se le vincula ahora con el robo de información altamente restringida del Departamento de Defensa (DOD).

Desde hace bastante tiempo, esta empresa multinacional china ha estado en la mira del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), bajo acusaciones de robar códigos de información y manuales de usuario para routers de Internet en detrimento de la integridad como nación, sin dejar de mencionar los altos riesgos de espionaje de su tecnología 5G.

¿Qué la trae de vuelta al escenario noticioso actual?: Las más recientes sospechas del FBI sobre el espionaje de comunicaciones altamente restringidas del DOD.

Las dudas incluyen las relacionadas con el Comando Estratégico de EEUU (USSTRATCOM, por sus siglas en inglés), cuya misión es disuadir ataques estratégicos, emplear la fuerza cuando se requiera para garantizar nuestra seguridad y supervisar las armas nucleares del país, entre otras funciones.

Información sensible en manos de Huawei

Creada en 1987, en Shenzhen, provincia de Cantón, Huawei es una empresa líder a nivel mundial en el terreno de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), productos electrónicos de consumo y teléfonos inteligentes.

Las cosas se complican por el control y exigencias del gobierno chino para el espionaje en EEUU.

Un reciente reporte de CNN Digital reveló que entre las cosas más alarmantes que ha descubierto el FBI desde 2017 se encuentran equipos de Huawei colocados en la cima de torres de telefonía celular, cerca de bases militares estadounidenses ubicadas en el medio oeste rural.

Según esta fuente, funcionarios familiarizados con el asunto que prefirieron el anonimato, dijeron que dicho equipamiento puede capturar e interrumpir comunicaciones del Departamento de Defensa. Es decir, no sólo es capaz de interceptar el tráfico celular comercial y las ondas de aire usadas por militares, sino también obstaculizar transmisiones sensibles del DOD.

Un exfuncionario del FBI -conocedor de la investigación- remarcó que "esto entra en algunas de las cosas más delicadas que hacemos, [porque] esencialmente afectaría nuestra capacidad de mando y el control sobre la tríada nuclear". La división del arsenal atómico del país en tres elementos fundamentales: misiles en tierra, proyectiles transportados por bombarderos y cohetes trasladados por submarinos nucleares.

A pesar de que Huawei es vigilada de cerca por sus implicaciones en nuestra seguridad nacional, CNN Digital puntualizó que nunca se informó sobre la existencia de esta investigación, cuyos orígenes se remontan a la Administración Obama. Asimismo, señaló, que tampoco se sabe si la comunidad de inteligencia estadounidense determinó que los datos fueron realmente interceptados y enviados a Pekín desde las mencionadas torres.

Naturalmente, y tal como era de suponer, el Gobierno de la RPC negó que estuviera espiando a Estados Unidos. Es más: mediante un comunicado enviado al portal de CNN, la misma empresa Huawei "negó que su equipo sea capaz de operar en cualquier espectro de comunicaciones asignado al Departamento de Defensa".

Paralelamente, dijo que todos sus productos importados a EEUU han sido probados y certificados por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) antes de implementarse aquí. Y que su equipo sólo opera en el espectro asignado para el uso comercial.

"Durante más de 30 años, Huawei ha mantenido un historial comprobado en seguridad cibernética y nunca hemos estado involucrados en ningún incidente malicioso de seguridad cibernética", añadió la multinacional en su comunicado.

Pero con los antecedentes, es muy difícil aceptar ese "cuento chino". Los expertos estadounidenses conocen que su tecnología sí tiene el potencial para espiarnos y de presentársele un chance para usarla como el descrito, es de suponer que no habrá dudado en hacerlo para obtener información privilegiada y trasladarla al gobierno de su país.

Origen y desarrollo de la investigación

Si bien lo expuesto hasta ahora se sabía desde 2017, "la investigación fue tan secreta que algunos altos funcionarios de la Casa Blanca y otras partes del Gobierno no fueron informados de su existencia hasta 2019", reportó CNN Digital.

La misma fuente señaló que en el otoño de ese último año la FCC puso en práctica una ley que prohibía a las pequeñas empresas de telecomunicaciones utilizar equipamiento proveniente de Huawei y algunas otras marcas de equipos fabricados en China.

"En 2020, prosiguió, el Congreso aprobó 1,9.000 millones de dólares para eliminar la tecnología celular de dicha multinacional y de ZTE en amplias franjas de las zonas rurales de los Estados Unidos". Dos años después, sin embargo, "ninguno de esos equipos ha sido retirado y las empresas de telecomunicaciones rurales todavía están esperando el dinero del reembolso federal".

A pesar de que la FCC recibió solicitudes para retirar unas 24.000 piezas de equipos fabricados en China, una actualización dada a conocer por esta misma entidad el 15 de julio de este año, reveló que necesitará más de 3.000 millones de dólares para hacer dicho reembolso.

A finales de 2020, el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) remitió sus preocupaciones de seguridad nacional sobre el equipo de Huawei al Departamento de Comercio y proporcionó información sobre dónde se encontraba dicho equipamiento chino.

Luego de que Joe Biden asumiera la presidencia del país, en enero de 2021, el Departamento de Comercio abrió su propia investigación sobre la multinacional china con el fin de determinar si se necesitaban medidas más urgentes para eliminarla como proveedora de tecnología de las redes de telecomunicaciones de EEUU.

El portal de CNN señaló que, en dependencia de lo que descubra esta entidad federal, los operadores de telecomunicaciones estadounidenses podrían verse obligados a retirar rápidamente el equipo de Huawei o enfrentar multas u otras sanciones.

Un portavoz del Departamento de Comercio citado por Reuters dijo que "no podemos confirmar ni negar las investigaciones en curso, pero estamos comprometidos a proteger nuestra cadena de suministro [tanto] de servicios y tecnologías de la información [como de] las comunicaciones".

El mismo vocero agregó que "proteger la seguridad de los estadounidenses contra la recopilación de información maligna, es vital para resguardar nuestra economía y la seguridad nacional". Mientras tanto, funcionarios de contrainteligencia de EEUU se hicieron eco de las amenazas chinas.

El Centro Nacional de Seguridad y Contrainteligencia advirtió a las firmas estadounidenses, así como a los gobiernos locales y estatales, sobre los esfuerzos encubiertos de China para manipularlos e influir en la política nacional.

El director del FBI, Christopher Wray, por su parte, viajó al Reino Unido para reunirse con altos funcionarios policiales a fin de llamar la atención sobre los peligros que nos acechan de parte de la República Popular China. Como ya es sabido, el FBI abre una nueva investigación de contrainteligencia contra el gigante asiático cada 12 horas.

De acuerdo con Wray, se trata de "alrededor de 2000 investigaciones o más. Y ni siquiera contempla su robo cibernético, para el que tienen el programa de piratería más grande que el de todas las naciones juntas, y [mediante el cual] han robado más datos personales y corporativos de los estadounidenses que todos los países juntos".

Cuestionado acerca de por qué después de años de advertencias de seguridad nacional sobre Huawei, sus equipos todavía permanecen en gran parte de las torres de telefonía celular cerca de las bases militares de EEUU, Wray dijo que en 2020 el DOJ acusó a Huawei de conspiración de crimen organizado y conspiración para robar secretos comerciales. Y que eso era todo lo que podía decir sobre este tema.

Según un despacho de Reuters, con anterioridad, el director del FBI dijo que, "si a las empresas chinas, como Huawei, se les da acceso sin restricciones a nuestra infraestructura de telecomunicaciones, podrán recopilar cualquier información que atraviese sus dispositivos o redes. Peor aún: no tendrán otra opción que entregarla al Gobierno chino, si se la piden".

Reticencia del Gobierno sobre China

Para la investigadora principal del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown, Anna Puglisi, China nos ha demostrado a través de sus políticas y acciones que no es un actor neutral. Por tanto, es bastante cuestionable la reticencia del Gobierno sobre el tema del peligro chino.

Es que desde la era de Barack Obama, agentes del FBI ya monitoreaban un patrón inquietante a lo largo de la Interestatal 25 en Colorado y Montana, y en las arterias hacia Nebraska. Resulta que esa transitada vía conecta a algunas de las instalaciones militares más secretas del país, incluido un archipiélago de silos de misiles nucleares.

Al tratarse de zonas poco pobladas, donde la cobertura celular era escasa, pequeños proveedores de telecomunicaciones rurales instalaron enrutadores y otros equipos baratos fabricados en China en las torres de telefonía celular. Como ejemplo, CNN Digital expuso el caso de Viaero Wireless, el proveedor regional más grande del área, que en 2011 firmó un contrato con Huawei para actualizarse con tecnología 3G.

Diez años después, Viaero continúa operando gracias al equipamiento de la multinacional china instalado en todas sus torres (aproximadamente 1.000 repartidas en cinco estados del oeste). Inverosímil, pero muy real.

Cuando los equipos de Huawei comenzaron a proliferar cerca de las bases militares, investigadores federales empezaron a tomar nota, según las fuentes anónimas consultadas por el servicio digital de CNN. "De particular preocupación fue que Huawei vendía habitualmente equipos baratos a proveedores rurales en casos que parecían no serle rentables", pero que sí estaban cerca de activos militares.

John Lenkart, exagente del FBI experimentado en cuestiones de contrainteligencia relacionadas con China, destacó que "los funcionarios estudiaron dónde se concentraron más los esfuerzos de ventas de Huawei y hallaron acuerdos que no tenían sentido desde la perspectiva del retorno de inversión".

Lenkart puntualizó que se descubrieron muchas preocupaciones de contrainteligencia basadas en esas búsquedas. Y es que, al examinar el equipamiento de Huawei, los investigadores del FBI determinaron que efectivamente podía reconocer e interrumpir las comunicaciones del espectro DOD.

Por su parte, Eduardo Rojas, profesor asociado de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, dijo que "técnicamente, no es difícil hacer un dispositivo que cumpla con la FCC, que escuche bandas no públicas, pero que luego espere en silencio a que se active algún disparador para escuchar otras bandas".

Para profundizar en el tema, Rojas explicó que se requerirían expertos técnicos para desarmar un dispositivo hasta el nivel de un semiconductor y hacer ingeniería inversa del diseño, pero que esto es algo que sí se puede hacer.

Respecto al reporte de CNN respecto a Viaero Wireless, hoy se sabe que en 2014 este proveedor comenzó a instalar cámaras de vigilancia de alta definición en sus torres para transmitir en vivo el clima y el tráfico, servicio público que compartió con organizaciones de noticias locales.

Mediante decenas de cámaras colocadas arriba y abajo de la I-25, los equipos brindaron una vista panorámica del tráfico y el clima durante las 24 horas del día, los siete días de la semana e, incluso, ofrecieron advertencias anticipadas de tornados. Pero también capturaron (sin saberlo) el movimiento del personal militar de nuestro país.

De pasar esa información a terceros, este tipo de espionaje le daría a Pekín, o a cualquiera, la capacidad de rastrear el patrón de actividad entre una serie de instalaciones militares estrechamente custodiadas, tal como subrayó la misma fuente.

Funcionarios cercanos a esta investigación dijeron que la comunidad de inteligencia determinó que las transmisiones en vivo estaban siendo vistas y probablemente capturadas desde China. Es decir, se creía que el servicio de inteligencia de China había ordenado piratear la red de cámaras y controlar hacia dónde apuntaban, algo sencillamente inconcebible para la seguridad de EEUU.

El director ejecutivo de Viaero Wireless, Frank DiRico, argumentó que nunca se le ocurrió que las cámaras podrían ser un riesgo para la seguridad nacional y comentó. "hay muchos silos de misiles en las áreas que cubrimos. Hay algo de presencia militar, pero nunca me dijeron que quitara el equipo o que hiciera algún cambio". Es más: según DiRico, se enteró del peligro relacionado con los equipos de Huawei a través de artículos periodísticos, no del FBI.

En cuanto a la medida propuesta de sustituir el equipamiento chino riesgoso por otro, el también fundador del citado proveedor de telefonía e Internet señaló que el costo es astronómico y que no espera que el dinero del reembolso sea suficiente para pagar el cambio.

¿Oportunidad comercial o espionaje?

Bill Evanina, quien hasta 2021 dirigió el Centro Nacional de Seguridad y Contrainteligencia, subrayó que a veces es difícil diferenciar entre una oportunidad comercial legítima y el espionaje, en parte porque ambos pueden ocurrir al mismo tiempo.

Evanina añadió que este Gobierno tiene que hacer un mejor trabajo para que todos sepan que este es un problema del Partido Comunista Chino (PCCh), no un problema del pueblo chino. Es que el PCCh y el Ejercito de ese país son los responsables no sólo de idear acciones en nuestra contra, sino también de introducir sus tentáculos en nuestras fronteras.

En el caso que nos ocupa, Huawei, desde 2020 fue incluida en la lista negra de empresas chinas vinculadas directamente con la principal facción militar del gigante asiático. Conforme a la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 1999, el entonces presidente de nuestro país, Donald Trump, aprobó el listado de tales firmas, que no sólo corresponden al sector tecnológico, sino también al aeroespacial, telefónico y nuclear.

Es decir, estas empresas chinas roban secretos comerciales de esas ramas con el fin de aplicarlos en el orden comercial y también en el militar, en un franco desafío a nuestra seguridad nacional y como prueba fehaciente de un posible Pearl Harbor en el siglo XXI.

Como parte de la denominada Guerra Total de Información, las armas creadas por China con tecnología estadounidense podrían ser utilizadas para agredirnos, quizás no en una guerra tradicional, sino a modo de una invasión cibernética que haría colapsar nuestras redes informáticas, señales telefónicas, centrales eléctricas y otros objetivos de vital importancia.

Y de llegar a materializarse un conflicto bélico en sí, China ya cuenta con las famosas armas de impulso electromagnético gracias al hurto, persistente y descarado, de nuestra innovación en la carrera armamentística: red de satélites, ojivas nucleares y misiles de alta velocidad, por solo citar algunos ejemplos.

De todo esto se infiere que Washington no puede seguir subestimando con paños tibios las claras acciones de Pekín. Ya es hora de presionar en todos los niveles y doblegar a la nación asiática. También es hora de romper con cuanto contrato, acuerdo o vínculo exista entre EEUU y China. Está más que comprobado que no existe una relación comercial sana: lo que hay es oportunismo, hipocresía y malsanas intenciones.

Sobre el Dr. Rafael Marrero

Multipremiado economista, empresario, comentarista de noticias y autor Bestseller. Su nuevo libro “América 2.0: La Guerra de Independencia de EE.UU. Contra China” está disponible en Amazon. https://bravozulupublishers.com

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