sábado 28  de  febrero 2026
EXCLUSIVA

Hammer llama a Europa a mirar hacia Cuba sin filtros románticos

El embajador de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, reclamó en Italia: “Basta de romanticismos europeos sobre Cuba”

Diario las Américas | MARINELLYS TREMAMUNNO
Por MARINELLYS TREMAMUNNO

ROMA.- “En Europa hay un romanticismo de los mitos de la revolución cubana que no refleja la realidad del cubano de a pie”, afirmó Mike Hammer, jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana, ante líderes de las asociaciones de cubanos en Italia, reunidos en Roma el miércoles 25 de febrero.

El diplomático eligió palabras contundentes y con ellas resumió el eje de su misión diplomática en Italia, que lo llevó a visitar el Vaticano, la cancillería italiana y la Región Calabria.

Su obejtivo, desmontar la narrativa idealizada sobre la isla y reforzar el compromiso internacional con la defensa de los derechos fundamentales.

Hammer llegó a Roma el 20 de febrero tras una parada en Madrid, siguiendo los lineamientos establecidos el 9 de enero con el secretario de Estado Marco Rubio en Washington, en donde se definieron las líneas de acción hacia Cuba para el año 2026. “Es importante que Europa y el mundo escuchen”, insistió, denunciando que en la isla “hay un solo partido legal” y que quienes expresan disenso enfrentan “interrogatorios, detenciones y encarcelamientos”. Según el último informe de la ONG Prisoners Defenders, en febrero de 2026 se registraban 1.207 presos políticos en Cuba, una cifra récord. “No es una revolución, es represión”, afirmó sin ambigüedades ante la disidencia cubana en Italia.

Explicó que uno de los momentos centrales de la visita fue la reunión en el Vaticano con monseñor Paul Richard Gallagher, responsable para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede. Allí se abordó “la realidad política y social cubana” y el papel de la comunidad internacional en la defensa de los derechos humanos de los habitantes de la isla, reconociendo el espacio sensible que ocupa la Iglesia en una sociedad marcada por la crisis humanitaria y la emigración masiva.

Pero el tema más delicado tratado en su paso por Italia fue la presencia de médicos cubanos en Calabria. Hammer se reunió con el presidente del gobierno regional Roberto Occhiuto para abordar las denuncias periodísticas que señalan que el régimen cubano retiene entre el 70 y el 75% del salario de los profesionales enviados a trabajar en hospitales calabreses. De hecho, el contrato inicial preveía la realización de los pagos al Estado cubano y, luego de las denuncias, el mismo fue modificado para garantizar el pago directo a los galenos; sin embargo, algunos testimonios aseguran que el régimen ha creado nuevos mecanismos para garantizar la retención de una parte del salario.

En conversación exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS, Hammer afirmó que el encuentro con Occhiuto fue “muy productivo”, que ambas partes están de acuerdo en “asegurar que no haya trata de personas” y que “los médicos cubanos puedan ejercer su labor en Calabria con toda libertad y con los salarios que se merecen”. Indicó que acordó con Occhiuto una “transición” hacia un modelo gestionado directamente por la Región Calabria, de forma legal y sin intermediación estatal cubana “para que no abusen de los doctores cubano”. La visita incluyó reuniones con el Prefecto y con autoridades del ministerio del Interior.

Hammer y miembros comité organizador del encuentro con los disidentes cubanos en Roma FOTO CORTESÍA LORENZO MOSCIA
Hammer y miembros del comité organizador de disidentes cubanos en Roma.

Hammer y miembros del comité organizador de disidentes cubanos en Roma.

Disidentes escuchados

Ante los líderes de la sociedad civil cubana en Italia, el encuentro adquirió un tono más político y programático. Colette Rodríguez, miembro del comité organizador, abrió la sesión afirmando que “Cuba vive uno de los momentos más complejos de su historia”, aunque subrayó que existe “una ciudadanía cada vez más consciente”. En nombre de la sociedad civil organizada sostuvo que el compromiso es claro: “Buscamos libertades fundamentales, libertad de expresión, libertad de asociación, elecciones libres y plurales, instituciones independientes, un Estado de Derecho”. Insistió además en que “ningún proceso de apertura es creíble mientras existan personas encarceladas por el acceso a libertades”, reclamando foco constante en los presos políticos y acompañamiento internacional para reformas estructurales reales.

Sara Sánchez, representante de la Coalición de Cubanos Libres en Italia, apeló a la esperanza como motor político: “Los cubanos deben tener confianza en que un futuro y una vida mejor es posible”. Recordó que “los olvidados de hoy no serán más los invisibles del mañana cuando suceda este cambio que tanto estamos esperando en Cuba”.

Desde la sociedad civil independiente, Nayle González propuso “crear centros de desarrollo de rehabilitación integral” destinados a personas vulnerables y con discapacidad, con un enfoque multidisciplinario que fomente “la autonomía y la dignidad”, extendiendo el apoyo también a ancianos, niños y jóvenes con limitaciones físicas.

Oraisa Estrada, en representación de la Federación FEXCU, sostuvo que cualquier transición “pasa necesariamente por un proceso de organización y coordinación de la sociedad civil cubana, tanto dentro como fuera de la isla”. Reconoció que no será sencillo, pero insistió en la necesidad de “acercamientos, intercambios y búsqueda de convergencia entre cubanos”.

Sadiel González, de ODV Democrazia e Libertà, propuso articular una transición coordinada “entre Europa, Estados Unidos y una sociedad civil real”, señalando que en la última década “han salido de Europa 200 millones” en ayudas, recursos que —a su juicio— podrían reorientarse estratégicamente en un escenario de cambio.

Legren Vélez, del Foro Cubano Europeo por los Derechos Humanos, agradeció el respaldo estadounidense y afirmó: “Ya hoy somos embajadores de la verdad. Durante el cambio, seremos embajadores de la transición. Y cuando Cuba sea libre, seremos en Europa embajadores de la libertad”. Llamó a “abrir la brecha frente al silencio a veces cómplice de ciertas instituciones europeas ante la injusticia comunista”.

Yadira Companioni planteó un debate sensible: si la cooperación internacional entre 2023 y 2025 —decenas de millones de euros procedentes de España, Italia y organismos de Naciones Unidas— ha beneficiado realmente a la población o si, en un sistema “altamente centralizado”, termina reforzando estructuras estatales que controlan la distribución de la ayuda.

Milagro Falcón denunció que las misiones diplomáticas cubanas en el exterior “organizan y preparan personas ajenas a nuestra comunidad”, mientras que muchos exiliados enfrentan restricciones consulares. Kenia Rodríguez, del movimiento Las Guerreras, evocó a “las víctimas del comunismo” y afirmó: “Se lo debemos a los exiliados, a las madres, a las Damas de Blanco”, defendiendo que en la futura Cuba “no exista el comunismo”.

Yare Dubrau, de Cuba Demanda, defendió una transición jurídicamente estructurada basada en “activación constitucional interna” y legitimidad conforme al derecho internacional. Carlos Yoel Mora, de Todos por Cuba, propuso explorar “la vía legal” desde Guantánamo para crear una alternativa que permita a los ciudadanos “escapar del régimen”.

Rodolfo Agüero, del Movimiento 11J Portugal, advirtió sobre el riesgo de “elecciones rápidas” sin un período previo de transición que consolide legitimidad institucional. Lázaro Víctor Gómez, del CDC, afirmó que “alrededor del 90% de la población vive en pobreza extrema”, condición que —según sostuvo— distorsiona cualquier proceso electoral libre.

Leydi Peñalver, de La Gran Familia, insistió en que la sociedad cubana debe ser “reeducada” y, sobre todo, “devolverle su dignidad”. Dayaris Valdés, de la Coalición de Mujeres por Cuba Libre, subrayó que “una sociedad que conoce sus derechos es menos vulnerable a la arbitrariedad” y que fortalecer la conciencia cívica es “una inversión estructural en el futuro democrático”.

Marco Antonio Rodríguez Pellitero, de la Asociación Cubanos por la Democracia, reivindicó la Constitución de 1940 como “el último pacto legítimo” antes de la ruptura institucional, señalando que el régimen posterior “suprimió la Constitución legítima y concentró el poder”. Finalmente, Alexander Cárdenas, de la Asociación 17 de diciembre, afirmó que la diplomacia cubana debe dejar de ser “un instrumento de la dictadura para la represión y la censura” y convertirse en una herramienta al servicio del bienestar de los ciudadanos.

En su discurso de despedida, el mensaje de Mike Hammer fue claro: la presión internacional continuará y Washington considera que “el cambio se aproxima”. La incógnita, como dejó entrever su intervención, es si Europa está dispuesta a mirar a Cuba sin filtros románticos y asumir la defensa real de los derechos humanos de los habitantes de la isla.

@Marinellys
Especial

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