WASHINGTON.- La toma de posesión de Donald J. Trump no será tradicional, pero sin dudas será histórica. De hecho tiene todos los ingredientes para ser fría como la temperatura invernal que la rodeará.

Los organizadores han intentado desplegar todo el brillo que tuvieron otras ceremonias similares, pero esta vez ni el desfile estará abrillantado por la misma diversidad de otros años, al menos dos manifestaciones de protesta están previstas en los alrededores del Capitolio y unos 50 senadores y congresistas demócratas han rehusado participar.

El primero fue el congresista por Georgia, John Lewis, quien considera que la interferencia rusa en las presidenciales le resta legitimidad a la elección del magnate inmobiliario y detrás suyo toda una legión de políticos descontentos con la elección y las perspectivas que se vislumbran.

El comité de transición del presidente electo tampoco ha logrado asegurar la participación de una constelación de artistas tanto en los actos públicos anexos como durante el baile inaugural. Desde Elton John hasta Andrea Bochelli, pasando por Celine Dion, Garth Brooks, Indina Menzel, Ice T, John Legend, Adam Lambert, David Foster y las Dixie Chiks. Incluso Paul Anka anunció inicialmente que iba a asistir, a punto de haber reescrito la letra de la canción ‘My Way’, adaptándola a Trump y la futura primera dama, Melanie. Anka ha dicho a la prensa que el magnate es ‘un viejo amigo de 50 años’ y que ‘My Way’ es su canción favorita, pero “ahora no tengo tiempo de presentarme porque estoy en una batalla legal por la custodia de mi hijo”.

Todo sin contar con la crema y nata de Hollywood que, al haber apoyado a la candidata demócrata Hillary Clinton, se presentará en los estrados de las manifestaciones de protesta, en particular la organizada por el movimiento femenino, pautada para el sábado.

Esto era previsible pero a Trump esto no parece importarle. Lo ha dicho en un tuit a fines de diciembre. “La llamada lista ‘A’ de personalidades, todos quieren boletos para la investidura, pero mira lo que hicieron por Hillary, nada. Yo quiero a la gente”, dijo. Y posiblemente la tendrá. La curiosidad es constatar qué cantidad de afroamericanos acudirán a la ceremonia en la mañana del viernes frente el Capitolio, en una ciudad donde alrededor del 50% de la población es negra.

De momento se sabe que las bandas musicales de las secundarias del Distrito de Columbia han rehusado participar. Aunque los organizadores esperan que asistan más medio millón de personas, el martes todavía era posible conseguir buenos hoteles en la capital y alquilar autos. El Comité de Transición de Trump, incluso, ha estado distribuyendo gratis miles de entradas que han sobrado.

Pero habrá pueblo, después de todo, los estadounidenses siempre han desplegado su orgullo en las ceremonias de asunción presidenciales. Al menos los motociclistas que apoyaron al presidente electo tienen un desfile organizado cerca del Capitolio. Lo ha organizado, Chris Cox, un músico de profesión de Carolina del Norte, se especializa en tocar la sierra manual y preside la organización, ‘Motociclistas por Trump’. Cox ha dicho al diario The Washington Post que va a concentrar unos 500 motociclistas en Washington y están dispuestos a defender al mandatario de los manifestantes ‘violentos’. “No queremos violencia pero vamos a formar un grupo que les impedirá crear actos violentos”, dijo.

Para el motociclista de 48 años, tan fervoroso seguidor del futuro mandatario, el muro en la frontera de México debe ser construido. Pero tampoco se hace ilusiones al respecto. “Muro, cerca, valla o barrera de la Patrulla Fronteriza, tanto da. El asunto es que no podemos admitir más gente aquí”, dijo Cox para quien lo más importante de todo es que “el Gobierno deje de decir a la gente lo que tiene que hacer”. Su postura es tan radical que ha entrenado a su pastor alemán, ‘Trigger’ (gatillo), a recibir órdenes en idioma checo. “Así nadie puede mandar en él”.

Trump llega a la presidencia con apenas 48% de popularidad, muy por debajo de Barack Obama (84%), Bill Clinton (67%) y George W. Bush (61%), según un sondeo de la cadena CNN. Los analistas creen que el mandatario electo ha perdido puntos por su desempeño durante la etapa de transición y el 53% de los encuestados no piensa que pueda gobernar como ha prometido.

En términos de seguridad, las autoridades han blindado la capital de la nación. Tiradores élite serán desplegados en los edificios aledaños. Entre el público habrá detectores de armas químicas camuflados, las arterias del centro de la ciudad ya están cerradas al tráfico y el cielo ha sido clausurado al sobrevuelo de aeronaves. “No tenemos una amenaza creíble, pero hemos tomado muchas medidas de seguridad para prevenir atentados”, dijo Cathy Lynn Lanier, jefa de policía del área metropolitana de Washington. La preocupación son los ‘drones’. Aunque está prohibido es un peligro que las autoridades no han soslayado y también han advertido al público que impedirá cualquier despliegue en el área de la toma de posesión y en el trayecto del desfile.

El acto de instalación del nuevo presidente el viernes contará de tres grandes ceremonias. El discurso en sí – ceremonia de unas dos horas –, el desfile por la avenida Pensilvania y el baile inaugural. Trump también piensa personarse en el Cementerio de Arlington a presentar su homenaje a los caídos en combate.

El martes eran ya visibles en la Casa Blanca los camiones de mudanzas que sacaron las pertenencias de los Obama. Si el protocolo se cumple como en otros años, luego de que la primera familia abandone la mansión rumbo al Capitolio ingresarán otros camiones con las pertenencias básicas de los Trump y, al momento de prestar juramento, la página oficial en Internet será cambiada por una nueva. Cuando la transición de Bill Clinton para George W. Bush, el año 2001, el personal de su equipo se topó con una sorpresa. Antes de abandonar las oficinas de la Casa Blanca, el personal de Clinton arrancó la letra ‘W’ de los teclados de los ordenadores. ¿Cuál será la sorpresa este año?

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