miércoles 1  de  abril 2026
CONSEJOS DE UN EXPERTO

La temporada de gripe y la comunidad hispana: prevención en un momento crítico

Según el Dr. Luis Romano, US Medical and Clinical Affairs Lead para influenza en GSK, la prevención debe ser prioridad

Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

La temporada de gripe comenzó en octubre en Estados Unidos y se extiende hasta marzo. Esto ocurre en un contexto complejo, pues circulan de manera simultánea la influenza, COVID-19 y el virus sincitial respiratorio (RSV). Como indican los expertos, las próximas seis a diez semanas serán decisivas para prevenir brotes en escuelas, lugares de trabajo y hogares multigeneracionales, especialmente a medida que se acercan las fiestas de fin de año.

El Dr. Luis Romano, US Medical and Clinical Affairs Lead para influenza en GlaxoSmithKline (GSK) y especialista en enfermedades infecciosas pediátricas, subraya que la prevención debe ser prioridad.

“El virus de la influenza es potencialmente muy grave. Puede empezar como algo leve, pero complicarse rápidamente y llevar a hospitalizaciones e incluso a la muerte”, dijo el Dr. Romano a DIARIO LAS AMÉRICAS. “Por eso no debemos restarle importancia ni pensar que se trata de un simple resfriado”.

El Dr. Luis Romano - Cortesía del entrevistado
El Dr. Luis Romano, US Medical and Clinical Affairs Lead para influenza en GSK.

El Dr. Luis Romano, US Medical and Clinical Affairs Lead para influenza en GSK.

¿Por qué existe una temporada de gripe?

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la gripe en Estados Unidos ocurre habitualmente en otoño e invierno, con picos de actividad entre diciembre y febrero. Además de la influenza, otros virus respiratorios circulan en esta temporada y pueden causar síntomas similares: el RSV, el rinovirus (causante del resfriado común), los coronavirus estacionales y los adenovirus, entre otros.

En general, la gripe puede provocar desde cuadros leves hasta neumonías, inflamación del corazón o del cerebro, y empeorar condiciones crónicas como el asma o la insuficiencia cardíaca.

Según el Dr. Romano, entre los factores que favorecen la propagación del virus se encuentra el comportamiento humano durante el invierno. “Estamos más tiempo en interiores, con poca ventilación y aire frío de baja humedad, lo que facilita que los virus sobrevivan más tiempo en el ambiente. Esto, sumado a las reuniones de fin de año, se convierte en el caldo de cultivo perfecto para que aumenten los brotes”.

Un vistazo a las estadísticas

Las cifras que ofrecen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) hablan por sí solas:

  • Entre los hispanos, la tasa de hospitalización por gripe es 1,2 veces más alta que en otros grupos.
  • Los adultos con condiciones crónicas como diabetes, asma o cardiopatías presentan un riesgo aún mayor de complicaciones.
  • En el caso de los niños hispanos, estos registran hospitalizaciones 1,7 veces superiores en comparación con otros grupos.

De estos datos resalta la importancia de considerar también las vulnerabilidades vinculadas a determinadas situaciones sociales y culturales, como empleos que no siempre permiten ausencias, hogares donde conviven varias generaciones y barreras de acceso a la salud, además de la falta de mensajes claros en español.

La protección comienza con la vacunación

El Dr. Romano recordó que la vacunación contra la influenza es efectiva y puede ser nuestra aliada. Dicha inmunización es una herramienta segura y probada para reducir el riesgo de enfermedad grave y de una posterior hospitalización.

“Los CDC recomiendan que todas las personas mayores de seis meses de edad que no tengan ninguna contraindicación, deberían vacunarse cada año. No es solo para niños pequeños o adultos mayores frágiles, como muchos creen. La influenza puede afectar a cualquiera”, subrayó. “Los CDC recomiendan que todas las personas mayores de seis meses de edad que no tengan ninguna contraindicación, deberían vacunarse cada año. No es solo para niños pequeños o adultos mayores frágiles, como muchos creen. La influenza puede afectar a cualquiera”, subrayó.

Uno de los problemas en la comunidad hispana es la baja cobertura vacunal. “Los adultos hispanos tienen las tasas de vacunación más bajas de todos los grupos en EEUU, alrededor de un 10% menos que la población blanca”, señaló Romano. “Si a eso le sumamos que tenemos mayor prevalencia de diabetes, asma, obesidad o enfermedades cardíacas, la vulnerabilidad es aún mayor”.

El especialista también desmonta mitos frecuentes: “Mucha gente piensa que la vacuna contra la gripe puede causar la enfermedad, pero no es cierto. La vacuna contiene fragmentos inactivados del virus que no pueden replicarse. Lo que sí pasa es que si alguien se vacuna tarde y se expone al virus antes de generar defensas, puede enfermarse. Por eso, la recomendación es vacunarse antes de que la circulación sea alta, idealmente a finales de octubre”.

Además, el doctor recordó que la temporada pasada fue de las más graves en décadas: “En 2024-2025 se registró un récord de hospitalizaciones en todos los grupos de edad y 281 muertes pediátricas. Lo más preocupante es que casi el 90% de esos niños no estaban vacunados. Es una cifra devastadora que muestra lo que está en juego”.

Conocer los síntomas y buscar atención

El inicio súbito de fiebre, dolor de cabeza, tos, dolor de garganta, congestión nasal y fatiga son señales de alarma. En niños pequeños, también pueden aparecer vómitos o diarrea.

“Lo importante es no esperar”, apuntó el especialista. “En personas de riesgo, si los síntomas aparecen, hay que buscar atención médica de inmediato. Existen antivirales que solo son efectivos si se administran en los primeros días. Si se llega tarde, el beneficio es muy limitado”.

Obstáculos culturales y económicos

El especialista reconoce que la comunidad hispana enfrenta barreras adicionales. “Muchas personas tardan más en acudir al médico, ya sea por temas culturales de ‘esperar a ver si pasa’, por falta de seguro médico o por temor a facturas inesperadas. También persisten dudas sobre las vacunas, lo que aumenta la vulnerabilidad del grupo”.

Por eso insiste en la importancia de la educación y la confianza. “Los hispanos deben preguntar a sus médicos y farmacéuticos todas las dudas que tengan. Hay campañas de inmunización públicas y comunitarias, y es fundamental informarse sobre la cobertura que cada persona tiene. La vacunación contra la influenza es una de las más accesibles en EEUU y puede salvar vidas”, enfatizó.

Precaución durante las fiestas

De cara a la temporada de reuniones familiares, Romano recuerda que, además de la vacunación, medidas simples pueden marcar la diferencia: cubrirse al toser, lavarse las manos con frecuencia, quedarse en casa si se tienen síntomas y proteger especialmente a los grupos vulnerables.

“La comunidad hispana celebra reuniones multigeneracionales en estas fechas: abuelos, nietos, tíos, todos en un mismo espacio. Eso hace que el riesgo de transmisión sea muy alto. Vacunarse es la intervención más importante, pero acompañarla de precauciones básicas ayuda a que las fiestas sean más seguras”, acotó.

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