viernes 13  de  marzo 2026
EL PODER DE LA FE

Margarita Cardona: "Cuando una mujer le dice sí a Dios, su historia puede cambiar generaciones"

La empresaria, líder espiritual y mentora ha convertido su historia en un movimiento que impacta vidas desde Yeshua Ministries

Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- En 2010, Margarita María Cardona llegó a Estados Unidos después de haberlo perdido todo en su natal Colombia; o casi todo, pues le acompañaba la fe. Comenzó desde cero, trabajó en tiendas, limpiando hogares, en la construcción y en otros oficios humildes. Lloraba de madrugada, secaba sus lágrimas y volvía a levantarse, dispuesta a lograr sus sueños.

En Colombia se había formado como ingeniera industrial en la Fundación IDCI, con la Universidad Autónoma de Cali. Además de la formación académica, tenía la convicción de que su vida pertenecía a Dios y de que su misión era empoderar a otras mujeres para que oraran y caminaran con determinación hacia su destino.

Ahora, en Miami, Margarita lidera Yeshua Ministries – Casa de Oración, un ministerio que ha tocado miles de vidas en Florida y en países como Colombia, República Dominicana, Ecuador, España, Guatemala y El Salvador.

El liderazgo nació del proceso

En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, la mentora recordó ese punto que marcó un parteaguas en su vida: “El momento decisivo fue cuando entendí que mi llamado no era opcional ni cómodo”.

“Hubo una etapa de profundo quebrantamiento donde Dios me llevó a soltar expectativas, miedos y validaciones externas. Ahí nació un liderazgo distinto: uno que no se basa en títulos, sino en obediencia, servicio y verdad. Desde ese momento supe que liderar significaba primero que otros pudieran vivir y levantarse”, resaltó.

Esa certeza transformó su manera de liderar, pues ya no se trataba de ocupar espacios, sino de crear espacios para que otros sanaran. No se trataba de crecer en visibilidad, sino en obediencia.

Yeshua Ministries

Su ministerio es el resultado de una carga espiritual profunda: “Nació de una carga espiritual por ver mujeres sanas, restauradas y activadas en su propósito”.

No surgió precisamente de una estrategia, sino desde el dolor, desde la fe, desde la vocación de ser “una voz que hablara de identidad, sanidad y destino”.

Según confesó, “el primer paso lo di con temor, pero con fe, entendiendo que cuando Dios llama, Él también respalda”.

Esa fe inicial se convirtió en un movimiento espiritual y práctico que hoy forma emprendedores cristianos con propósito, guía líderes a través de talleres de oración y sanidad interior, y demuestra que la abundancia llega con obediencia, no solo con esfuerzo.

Nunca perder la esperanza

“Antes pensaba que el éxito era crecer, ser reconocida o lograr resultados visibles”, enfatizó. No obstante, el tiempo demostró que “el éxito es vivir en obediencia, tener paz, ver vidas transformadas y saber que estoy alineada con el propósito de Dios. El éxito verdadero es impacto eterno, no aplauso momentáneo”.

El camino no ha sido sencillo. Margarita reconoce que uno de sus mayores desafíos fue mantenerse íntegra en medio de las pruebas, y “aprender a liderar sin perder mi esencia”.

Le tocó enfrentar “traiciones, críticas y momentos de soledad”. Pero su voluntad fue inquebrantable: “Aprendí que la fortaleza no está en endurecer el corazón, sino en mantenerlo limpio. Aprendí a poner límites, a escuchar a Dios por encima de las voces externas y a confiar en Su proceso”.

Valores que sostienen una visión

Integridad, obediencia, verdad, compasión y excelencia son los pilares que guían cada paso: “Tomo decisiones no solo pensando en el resultado, sino en el corazón con el que se hacen y en el efecto que tendrán en otros”.

Su trabajo, afirmó, la acerca a su raíz: “Mi trabajo despierta identidad. Acompaño a mujeres a sanar heridas profundas, a romper ciclos, a descubrir su valor y a caminar en el propósito para el cual fueron creadas. Cuando una mujer sana, transforma su familia, su entorno y su generación”.

“He sacrificado comodidad, tiempo personal y muchas veces el silencio frente a decisiones difíciles. También he tenido que soltar relaciones y expectativas. Pero cada sacrificio ha valido la pena cuando veo el fruto de vidas restauradas”, aseguró.

Y su mayor victoria no se mide en cifras: “Mi mayor logro no es algo material, sino ver personas que llegaron rotas y hoy caminan libres, firmes y con propósito”.

Esto, apuntó, “confirma que obedecer a Dios siempre produce fruto, aunque el proceso sea difícil”.

Escribir para sanar vidas

Margarita Cardona también ha plasmado su mensaje en libros que se han convertido en herramientas de restauración.

Del dolor al propósito relata su propio proceso de transformación. En este libro comparte cómo el desierto puede convertirse en escuela del alma y cómo incluso las pruebas más duras tienen un propósito divino.

Apasionadas por Dios: El poder de la oración y el testimonio enseña que la oración no es un recurso ocasional, sino un estilo de vida.

Diseñado como un manual de acción, Prosperar con propósito conecta fe, planificación y administración sabia. Más que motivación, propone organizar finanzas con sabiduría y alinear metas con dirección espiritual.

Otro de sus libros, Un corazón procesado, restaurado y transformado, profundiza en la importancia de cuidar las intenciones y permitir que los procesos formen el carácter.

Por su parte, 21 días con el Espíritu Santo: Devocional propone un recorrido íntimo de transformación diaria, reconociendo al Espíritu Santo como Consolador, Guía y Transformador, y animando a desarrollar una relación constante y profunda con Él.

Cada libro es una extensión de su ministerio y brinda formación espiritual con aplicación práctica.

El valor de un “sí”

Para Margarita, dejar un legado representa “sembrar verdad en otros de tal forma que continúe dando fruto aun cuando yo ya no esté”. Es, añadió, “formar personas que amen a Dios, vivan con integridad y levanten a otros”.

¿Cómo le gustaría ser recordada? Como alguien que demuestra “que cuando una mujer le dice sí a Dios, su historia puede cambiar generaciones”.

Según ha dicho anteriormente: “Si Dios lo hizo conmigo, también lo hará contigo. Solo cree, ora y no sueltes la visión”. Así como afirmó en un testimonio sobre su vida: “Dios bendice al esforzado, al valiente y al que es perseverante”.

Margarita Cardona no solo predica con fe. La encarna. Y en ese “sí” sostenido, como una nota musical que nos acompaña en cada paso, ocurren las bendiciones.

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