@VeroEgui
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Los ganadores son recordados en la historia, y en esta oportunidad Donald Trump logró hacerse un espacio dentro de los más importantes políticos estadounidenses al convertirse en el 45 presidente de Estados Unidos, superando todas las expectativas para vencer a la candidata más preparada en la historia contemporánea de la nación para ocupar la Casa Blanca, Hillary Clinton.
La demócrata, por su parte, será recordada no solo como la esposa de uno de los más queridos presidentes de la nación, Bill Clinton, sino como senadora por Nueva York, exsecretaria de Estado, y por haber sido la primera mujer candidata a la presidencia. Pero también será rememorada como una mujer muy ambiciosa, responsable de que el partido demócrata perdiera las mayorías en dos oportunidades: en 1994 cuando su propuesta de seguro médico universal le costó las dos cámaras del Congreso y la mayoría de las gobernaciones y legislaturas estatales a los demócratas, y ahora por haberles costado lo mismo, sumándole la Corte Suprema, que probablemente será conservadora por al menos los próximos 20 años, según estima Tony Rosado, analista de asuntos estadounidenses y latinoamericanos.
¿Pero realmente qué generó esta derrota tan abrumadora?
Clinton no tenía la base popular para ganar, y sus estrategas estaban cegados ante la posibilidad de que una mayoría silenciosa se manifestara en las elecciones. Ella estaba demasiado segura de sí misma. “Su campaña era sobre ella y olvidó que a la mitad del país no le gustaba ni confiaba en ella. Los silenciosos no educados de la gente blanca salieron a votar en estados tossup lo que borró toda oportunidad de Clinton. Muchos estados que apoyaron a Obama (Pennsylvania Wisconsin, y Iowa) se volvieron estados rojos.“, advierte Dennis Anderson, profesor de Gestión de la Información del St. Francis College de Nueva York.
En diciembre de 2015, cuando aún Trump no había sido nominado como candidato republicano Anderson alertó a la comunidad sobre el fenómeno que éste simbolizaba: el magnate representa todo lo que no es Washington, y sus seguidores consideran que es capaz de resolver los problemas que los políticos tradicionales no han resuelto; carece de filtro de corrección política a la hora de hablar sobre la raza, étnica y género, y los estadounidenses saben que más allá de lo que es políticamente correcto decir, existen muchos asuntos no resueltos en esta materia; además sabe que la controversia vende, los medios de comunicación pusieron a Trump en la cima cuando anunció su candidatura, principalmente por el valor de entretenimiento, pero su campaña tuvo un gran impulso gracias a ellos.
Comportamiento de los votantes
Disminuyó la participación electoral, 8.3 millones de personas no votaron pero también cambió el comportamiento de los votantes.
Trump atrajo el voto de millones de demócratas e independientes de la clase trabajadora en estados donde tradicionalmente ganan los demócratas: Pennsylvania, Michigan, Wisconsin y no perdió ninguno de los estados que necesitaba para ganar: Carolina del Norte, Ohio, Iowa y Florida. Tampoco perdió, con la excepción de Nevada, los estados donde está creciendo la población latina y que Clinton pensó en ganar: Georgia, Arizona, Utah, y hasta Texas.
Así el magnate se convirtió en el primer republicano en ganar estos estados desde los años 80, aunque su victoria fue por estrecho margen. Los votantes rurales decidieron su camino. De hecho, el republicano ganó en ciudades con más de un millón de habitantes, pero no le hizo falta, su electorado de base se ubica en las zonas rurales del país.
Trump ganó el apoyo de los votantes blancos por un margen casi idéntico al de Mitt Romney, 58% a 37%, 21 puntos de ventaja frente a Clinton y perdió el voto popular, siendo el cuarto presidente electo así (George W. Bush, Benjamin Harrison y Rutherford B. Hayes). Obtuvo 60.04 millones de votos frente los 60.4 millones de su oponente demócrata pero se llevó 290 colegios electorales contra 228 de la exsecretaria de Estado.
Aunque no tuvo un mejor resultado entre los afroamericanos y los hispanos que Romney hace cuatro años, Clinton no se presentó tan fuertemente entre los grupos demócratas como lo hizo Obama en 2012. Ella obtuvo una ventaja de 80 puntos entre los afroamericanos (88% a 8 %) comparado con la ventaja de 87 puntos de Obama hace cuatro años (93% a 6%). En 2008, el presidente saliente tenía una ventaja de 91 puntos entre esta comunidad, de acuerdo a las estadísticas de Pew Research Center.
En el caso de los hispanos, Clinton obtuvo 65% de sus votos, un apoyo similar al de 2008, cuando 67% respaldó a Obama. Sin embargo, la participación del voto latino fue menor que en 2012, cuando 71% apoyó la reelección demócrata.
En el caso de las mujeres, éstas apoyaron a Clinton sobre Trump 54% a 42%. Casi la misma ventaja demócrata en 2012 (55% Obama vs. 44% Romney) y 2008 (56% Obama vs. 43% McCain).
En proporción de 53% a 41%, más hombres apoyaron a Trump que a Clinton. La ventaja del republicano entre los hombres es mayor que la ventaja de 7 puntos que Romney tuvo en 2012 y muy diferente a la de 2008, cuando los hombres prefirieron a Obama sobre John McCain por un solo punto. El rendimiento de Trump entre los hombres es similar al de George W. Bush en las elecciones de 2004 y 2000, donde ganó a hombres por 11 puntos en cada elección.
Así se demuestra cómo Clinton falló en retener la coalición que había obtenido Obama cuatro años atrás, además de haber sido incapaz de motivar a los seguidores de Bernie Sanders, que se parecen mucho más a los de Trump en cuanto al movimiento antistablishment; además la exsecrataria de Estado “cometió el error de menospreciar la campaña de su oponente, y en vez de afianzarse en los estados demócratas trató de robarse algunos estados Republicanos para poder recuperar la mayoría en el Senado, en donde también fracasó”, enfatiza Rosado.
Obamacare y FBI en contra
El analista advierte que el voto castigo contra Obama fue un factor adicional, por lo caro que le ha salido a la sociedad pagar el Obamacare, a partir de enero 2017 se que duplica el costo que tienen que pagar los asegurados, situación que ocurre por tercer año consecutivo. Este hecho claramente afectó a Clinton.
Aunque Obama no es responsable de esta derrota, pues la impopularidad de Clinton también tuvo su cuota de influencia, con la primera revelación de los correos investigados por el FBI comenzó su declive político.
Al preguntarle a los estadounidenses que le desagradaba más de los dos candidatos, sobre Trump hacían mención a su falta de experiencia, a sus modales poco convencionales y por ser vulgar, pero al referirse a Clinton la consideraban poco carismática, e indigna de confiar. Y esto, se reflejó en la votación.
