sábado 7  de  marzo 2026
Gobierno de Trump

Trump reveló al presidente de Filipinas el desplazamiento de submarinos en Corea del Norte

El 29 de abril durante una conversación telefónica con el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, Donald Trump reveló la existencia de dos submarinos nucleares estadounidenses en las aguas del Mar de China
Por RUI FERREIRA

@ruiefe

MIAMI.– A mediados de semana, la primera ministro británica Theresa May estaba furiosa con el presidente Donald Trump. Un día después del atentado en Manchester, alguien en Estados Unidos filtró al The New York Times el nombre del autor de la carnicería, Salman Abedi.

El nombre todavía no había sido confirmado por los expertos forenses ni por el Gobierno británico cuando ya circulaba en los medios de comunicación. La preocupación británica fue que su divulgación pudiera alertar a posibles cómplices y familiares, y dificultar las investigaciones. El miércoles, May sacó el tema a colación con Trump y éste se comprometió a investigar y castigar los posibles responsables.

Pero la preocupación de la premier británica tal vez no encuentre en el mandatario la mejor de las comprensiones, porque por estos días Trump tiene a los funcionarios del Pentágono, literalmente, con los pelos de punta. El presidente no es, propiamente, el mejor cuidador de secretos.

Todo esto porque al mismo tiempo se supo que el 29 de abril durante una conversación telefónica con el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, el presidente Trump reveló la existencia de dos submarinos nucleares estadounidenses en las aguas del Mar de China, próximo a Corea del Norte con cuyo régimen mantiene un diferendo con amenaza nuclear.

“Nosotros nunca hablamos sobre submarinos”, dijeron tres funcionarios de la Armada a BuzzFedd News. La estrategia estadounidense es siempre de nunca revelar las posiciones de sus submarinos, al contrario de los desplazamientos de las escuadras de portaviones que tienen siempre como objetivo exhibir una posición de fuerza. Con los submarinos la estrategia es diferente, sus desplazamientos son totalmente secretos.

Trump ya se metió en problemas el mes pasado cuando compartió con el ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov, datos de inteligencia sobre el Estado Islámico, proporcionados por los israelíes. El detalle no afectó mucho el viaje el lunes de Trump a Israel, pero provocó un profundo mal estar dentro de la comunidad de inteligencia del país hebreo.

“Tenemos dos submarinos, los mejores del mundo. Tenemos dos submarinos nucleares, no quiere decir que los vayamos a usar. Nunca he visto nada como ellos pero no quiere decir que los usemos. Pero [el líder norcoreano Kim Jong-un] debe estar loco, así que veremos que sucede”, dijo Trump a Duterte, según una transcripción facilitada por el Gobierno filipino. El presidente añadió, además, que el norcoreano “es un loco con armas nucleares”.

Pero la llamada telefónica causó otras preocupaciones, esta vez entre los activistas de derechos humanos, cuando Trump elogió el combate de Duterte contra el narcotráfico. El filipino es acusado de ejecutar, sin juicio ni garantías, a los sospechosos de traficar y consumir narcóticos, provocando hasta ahora, según Amnistía Internacional, la masacre de 8.000 personas. “Estás haciendo un trabajo increíble con problema de las drogas”, dijo el mandatario. “Mantén el buen trabajo que lo estás haciendo muy bien”, agregó Trump.

Según BuzzFeed News no está claro porqué Trump llamó a su homologo filipino, pero en la conversación terminó por invitarlo a visitar Washington. “Si quieres venir al Despacho Oval me gustaría que vinieras. Siempre que quieras. Arregla las cosas con tu equipo. En serio, si quieres venir, déjamelo saber”, concluyó el presidente. Duterte ha dicho que primero piensa ir a Moscú y no tiene interés en visitar Estados Unidos.

La Casa Blanca no ha querido confirmar la llamada porque el presidente se encuentra todavía en su gira por Europa y el Medio Oriente. Pero tampoco ha desmentido la versión del Gobierno filipino que la filtró, a todas luces, para poner a Trump en entredicho.

La política de Duterte de permitir la ejecución sistemática y sin juicio de personas relacionadas con el narcotráfico, ha preocupado a organizaciones de derechos humanos. “En la medida que se incrementa el número de muertos aumentan las pruebas de que las autoridades de Filipinas están involucradas en un baño de sangre”, ha comentado Champa Patel, el director de Amnistía Internacional para el Sudeste Asiático y el Pacífico.

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