REDACCIÓN.- La empresa detrás de la aplicación UBER deberá encarar los escándalos y la publicidad negativa a la que ha estado expuesta durante un año en el que comenzó con un escándalo de publicidad engañosa y que termina (aunque quedan días para otros errores) con otro relacionado con el robo masivo de datos.

Lo errores suman revelaciones de programas de espionaje, una demanda por tecnología de alto riesgo, reclamaciones de acoso sexual y discriminación, y vergonzosas filtraciones sobre la conducta de sus ejecutivos.

Este año, los desastres de relaciones públicas culminaron con una dimisión de su director ejecutivo Travis Kalanick, forzada por los accionistas, y con las promesas de una reforma audaz que ignoraba en gran medida la relación tensa de la compañía con los conductores.

DIARIO LAS AMERICAS avanza una lista cronológica con algunos de los escándalos más importantes por que atravesó Uber en 2017.

ENERO. Uber se vio obligado a pagar 20 millones de dólares por engañar a los conductores prometiéndoles falsas ganancias. La Comisión Federal de Comercio alegó que la mayoría de los conductores de Uber ganaban mucho menos que las tarifas publicadas por Uber en Internet en 18 ciudades importantes de los Estados Unidos.

ENERO. Se hace viral la campaña DeleteUber una vez que la compañía aumentó los precios durante la protesta de taxistas de Nueva York contra el veto migratorio de Donald Trump. Aproximadamente 500.000 usuarios borraron supuestamente sus cuentas tras el escándalo.

FEBRERO. El director ejecutivo Travis Kalanick dimite del consejo asesor de Trump después de que los usuarios amenazaran con un boicot. En aquella ocasión, Kalanick dijo: "Unirse al grupo de asesores no significaba respaldar al presidente o sus políticas, pero desafortunadamente se ha interpretado mal".

Susan Fowler, una ingeniera que había trabajado para UBER hizo pública una declaración con denuncias de acoso sexual y discriminación. Este hecho forzó a la compañía a contratar al exfiscal general Eric Holder para investigar los hechos y acusaciones. La historia generó un sonado y amplio debate sobre el sexismo y la mala conducta en las empresas de Silicon Valley.

No se habían recuperado aun de escándalos anteriores cuando Waymo, la compañía de coches automáticos de la sociedad matriz de Google Alphabet, los demandó por robar su tecnología. La demanda, que podría ser un duro golpe para las ambiciones de coches autónomos de Uber, sostiene que un exempleado de Waymo, Anthony Levandowski, robó secretos comerciales para Uber.

El ingeniero Levandowski terminó despedido por Uber y Google reveló que sus coches sin conductor habían sufrido 11 accidentes en 6 años.

MARZO. El New York Times informó que Uber durante años utilizó una herramienta llamada Greyball con el fin de engañar a las leyes locales de forma sistemática en ciudades donde la compañía estaba más asentada. La compañía utilizó Greyball para identificar a las personas que se cree que están trabajando para agencias de la ciudad, llevando a cabo operaciones muy importantes, según informó el Times. Las revelaciones llevaron al lanzamiento de una investigación federal.

En este mes también trasciende una grabación de video en la que Kalanick discute de forma acalorada con un conductor de su propia empresa. El conductor se quejaba sobre la dificultades de conseguir unos ingresos razonables con las malas tarifas de la compañía.

El director ejecutivo gritó al conductor: "A algunas personas no les gusta asumir la responsabilidad de su propia mierda. ... Culpan a alguien de todo lo que les ocurre en su vida. ¡Buena suerte!". Más tarde emitió una disculpa y dijo que tenía la intención de obtener ayuda para "mejorar su liderazgo". Meses después trascendió que un grupo de empleados de alto nivel de Uber, incluyendo a Kalanick, visitaron un bar "escort" y de karaoke en Seúl en 2014. Esto provocó una queja a Recursos Humanos de una gerente de marketing de Uber. Los clientes en este tipo de bares suelen seleccionar mujeres para cantar karaoke antes de llevárselas a casa.

ABRIL. Les sorprenden espiando a Lyft, su competencia, mediante un programa secreto que Uber denominaba Hell (infierno) y que permitía a la compañía espiar a su rival para descubrir a los conductores que trabajaban para la competencia.

MAYO. Uber acepta pagar decenas de millones de dólares a los conductores de Nueva York después de admitir que les pagó menos durante dos años, al hacer un descuento en las tarifas más alto del que tenía derecho a realizar. El promedio de desembolso por conductor rondó los 900 dólares.

JUNIO. Fue uno de sus meses más críticos. Uber despide a 20 empleados después de una investigación sobre las demandas de acoso sexual y una cultura sexista y agresiva en el lugar de trabajo. Los informes revelaron que un alto ejecutivo de Uber obtuvo el historial médico de una mujer que fue violada por un conductor de Uber en la India, supuestamente para poner en duda el testimonio de la víctima. Según la web de tecnología Recode y el New York Times, el ejecutivo, Eric Alexander, fue despedido después de que los periodistas se enteraran del incidente. La mujer demandó a la compañía más tarde por violar sus derechos de privacidad y difamarla.

Es entonces cuando Kalanick, el director, anuncia que se va de baja indefinida a recomendación de un informe que impugnaba la cultura empresarial de la compañía.

David Bonderman dimite de la junta de Uber después de hacer un comentario machista a su compañera de la junta directiva, Ariana Huffington, durante una reunión pensada para mejorar la situación de acoso y sexismo en la empresa. El inversor bromeó con un comentario en el que insinuaba que las mujeres no hacen más que hablar. Se disculpó y dimitió horas después.

SEPTIEMBRE. Durante el lanzamiento de la aplicación en México se encadenan varios escándalos que van desde una violación a una pasajera por parte de un conductor de Uber hasta la conducción temeraria y el cobro de tarifas más altas. Desde entonces Uber se ha dedicado a mirarse por dentro para resolver sus errores y a mejorar su seguridad.

NOVIEMBRE. Dara Khosrowshahi, quien sustituyó a Kalanick en agosto, desveló que dos individuos externos a la compañía accedieron a los datos almacenados por Uber y descargaron información de 57 millones de usuarios, entre ellos, 600.000 conductores en Estados Unidos. Y que la compañía lo había mantenido en secreto hasta entonces.

Los hackers obtuvieron los nombres y los números de licencia de los conductores y los nombres, correos y números de celular de las personas que utilizaron el servicio, de todas partes del mundo.

DICIEMBRE. Trasciende que Uber pagó 100.000 dólares a un hacker de Florida en el momento de eliminar la información sobre el robo masivo de datos revelado en agosto. La revelación ha puesto a la empresa en el ojo de los reguladores y los fiscales. El Fiscal General del estado de Nueva York ha abierto una investigación sobre el incidente, mientras que el Procurador General de Nuevo México ha enviado a Uber una carta solicitando detalles del hack y cómo respondió la empresa. Funcionarios de Connecticut, Illinois y Massachusetts también confirmaron que están investigando el ataque.

Uber también puede haber roto una promesa hecha en un acuerdo con la Comisión Federal de Comercio para no engañar a los usuarios sobre la privacidad y seguridad de los datos.

A Uber le espera otro año duro.

FUENTE: REDACCIÓN

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