WASHINGTON.– Centenares de miles de personas se concentraron este sábado en Washington en lo que muchos observadores consideran la mayor concentración pública en décadas en la capital de la nación.
WASHINGTON.– Centenares de miles de personas se concentraron este sábado en Washington en lo que muchos observadores consideran la mayor concentración pública en décadas en la capital de la nación.
El departamento de Parques, quien usualmente hace el estimado de los participantes en recintos públicos en el Distrito de Columbia, esta vez se abstuvo de dar una cifra. Pero la manifestación fue tan grande y las personas no cabían en las calles adyacentes, que por sugerencia de las autoridades la marcha se dividió en dos y los organizadores cancelaron una concentración frente a la Casa Blanca.
Conocida como la 'marcha de las mujeres', la concentración llenó en casi su totalidad la gran alameda en el centro de la ciudad, conocida como el 'Washington Mall'. Gentes de todos los extractos y profesiones y, a todas luces, opositores del presidente Donald Trump, corearon del amanecer al anochecer consignas que se desplazaron del insulto sencillo al mandatario a la defensa del 'Obamacare', la necesidad de proteger a los más desfavorecidos pero el 'leitmotiv' más destacado fueron las criticas a las expresiones de índole sexual que el mandatario emitió durante la campaña presidencial.
"Mi vagina no la toca nadie", fue una de las consignas que circularon en carteles hecho a mano, lado a lado, con 'presidente ilegítimo', 'no queremos a los rusos en la Casa Blanca' o 'el futuro de Estados Unidos depende enteramente de las mujeres', 'la salud es un derecho' o 'una persona nunca es ilegal".
Un grupo de mexicanos, en plena avenida Pensilvania, desplegó dos banderas de su país y un cartel escrito a mano que rezaba, 'no somos violadores', una mención directa a una expresión de Trump en 2015 cuando al anunciar su candidatura acusó a México de enviar a Estados Unidos todo tipo de 'ladrones', 'narcotraficantes' y 'violadores'. Una enorme pancarta antecedía una de las pequeñas marchas y decía, "no construyamos un muro de racismo y odio", refiriéndose al plan del presidente de edificar un muro en la frontera con México.
"Esto puede ser el inicio de algo. No sé de qué, aunque a veces tengo dudas. Cuando (el exvicepresidente) Al Gore pensé que algo iba a suceder, un movimiento, algo así. Pero no pasó. Varemos si ahora la cosa cambia", dijo a Diario Las Américas, Brian, que se apareció en la marcha con su mujer y dos hijos.
La marcha fue arropada por una constelación de estrellas del espectáculo y políticos, que pronunciaron discursos denunciando lo que llaman "las amenazas que nos llegarán de la Casa Blanca". El cineasta Michael Moore, incluso, rompió públicamente una foto de Donald Trump tomando posesión del cargo el viernes, publicada en la portada del The Washington Post. "Tenemos que acabar con esta carnicería que el presidente nos quiere imponer", dijo a varios medios de comunicación.
"Hizo falta este horroroso momento de oscuridad para despertarnos. Parece que hemos caído en una sensación falsa de confort, que la justicia prevalecerá y que al final los buenos ganan. (Pero) lo bueno no ganó esta elección. Pero lo bueno ganará al final", afirmó la cantante Madonna.
Para la actriz America Ferrera, "vivimos en un momento muy duro para ser mujer e inmigrante en este país. Nuestra dignidad, carácter, nuestros derechos están todos bajo fuego y ayer asumió el poder una plataforma de odio y división".
"Este presidente no es Estados Unidos. Su gabinete no es Estados Unidos. El congreso no es Estados Unidos. Pero nosotros estamos aquí para quedarnos. No ganamos las elecciones, pero a la larga lo bueno va a vencer", agregó.
Según la activista de los derechos de la mujer, Gloria Steinem, a quien el saliente presidente Barack Obama condecoró el 2013 con la Medalla Presidencial de la Libertad, "no estoy aquí intentando negar los peligros que han comenzado. Trump y sus acólitos han encontrado una zorra para cada gallina en Washington, pero un dedo en twitter no puede transformarse en un gatillo".
La marcha de Washington fue secundada por otras 83 en el resto de la nación. Pero también constituyó un fenómeno internacional, ya que Paris, Madrid, Atenas y Londres, entre otras ciudades, fueron escenario de otras manifestaciones similares.
