La muerte de 11 soldados a manos de las Farc volvió a prender las alarmas sobre como el gobierno Santos está manejando el proceso de paz. Lo único cierto es que el ataque fue cobarde e infame en donde de manera miserable se acaba con la vida de jóvenes defensores de la patria a manos de una banda de criminales que Juan Manuel Santos busca legalizar. De acuerdo con informes de la población los soldados estaban pasando la noche y descansando cuando fueron atacados por las Farc. Lo que resulta un poco curioso es que según algunos soldados, había una orden de no disparar a guerrilleros de las Farc así estuvieran bajo ataque, y, lo más curioso de todo, el apoyo aéreo según algunos soldados fue negado por el ministerio de defensa bajo justificaciones de mal tiempo mientras los soldados eran ajusticiados de manera cobarde y miserable por las Farc.
Lo que resulta aun más curioso es ver como por fin se empieza demostrar como la estrategia de bajar la guardia ante la guerrillera es un grave error y cómo, si se sigue en este camino nefasto, el país va caer en manos de personas que solo quieren el poder al costo de las vidas de los colombianos de bien. En twitter el Presidente Santos afirmo que su mandato era la paz a lo cual yo replique que su mandato era defender la constitución, y que su compromiso electoral era la paz, pero no al costo que sea. El tema es que Juan Manuel Santos quiere darlo todo sin recibir nada a cambio y lo que se viene es que las Farc lleven al proceso a su fin cuando ponga a prueba aun más al jefe del estado. Es casi como una crónica de una muerte anunciada. ¿Que más hará las Farc para presionar a Santos? y ¿Que más hará Santos para lograr su paz? Lo único cierto es que ambos lados están jugando un juego letal que solo tendrá consecuencias nefastas para el país y sus ciudadanos. Lo más aberrante es que ya hay versiones de supuestos campesinos (Guerrilleros camuflados de civiles) que afirman que los soldados buscaron su propia muerte y que no fueron atacados bajo una intensa lluvia. Mas allá de esto hay ciertos ciudadanos colombianos que bajo su odio a la derecha han comparado la masacre con hechos cometidos por los para-militares a lo cual yo digo; ¿Acaso se puede justificar una masacre con otra? Ósea estos grupos de extrema izquierda no tienen límite cuando de justificar sus actos se trata tal y cual sucede en Venezuela y otros países consumidos por políticas de izquierda radical que han acabado con esos países y sus economías.
Lo único cierto es que los plazos establecidos a las Farc por Santos son irrelevantes porque el plazo que le debe preocupar al mandatario es el dado por los colombianos que ya no creen en este proceso y que no verán con buenos ojos que la guerrilla no pague cárcel. Ósea, ¿matan a policías y soldados sin piedad y su premio son sillas en el congreso? Creo que el Presidente Santos tendrá muchas preocupaciones de cómo resolver el dilema de otorgar impunidad sin que la opinión pública acepte que criminales que matan soldados de manera cobarde queden impunes con puestos políticos. Entonces, ¿a qué costo estamos negociando la paz? Al final, Juan Manuel Santos deberá decirle a las Farc que si quiere impunidad deberá dejar de matar policías y soldados de manera miserable, de lo contrario, el acuerdo de paz se puede convertir en una guerra civil sin precedentes o, peor aún, en otro exterminio al estilo unión patriótica.
Lo único cierto es que este acuerdo de paz empieza a mostrar que no es tan sólido como parece y que aun estamos por ver al ELN sentarse a negociar para realmente hablar de reconciliación nacional. De nada sirve legalizar un grupo sin legalizar a los demás. Todos o nada, y gobierno colombiano se queda corto en ese propósito. La paz sin duda se empieza a convertir en un arma de doble filo para Santos y tendrá que lograr acuerdos serios para alcanzar un verdadero acuerdo, eso sí, sin que las Farc lo sorprenda con otro ataque cobarde o un magnicidio que acabe con el proceso de paz. Todo está por verse, lo único cierto es que no se puede confiar en las Farc y es hora que el Presidente Santos se ponga los pantalones y asuma su mandato de proteger a los colombianos sin rendir la constitución ante los violentos, y mucho menos permitiendo más ataques cobardes como la muerte de soldados a manos de las Farc.